Buen vivir

Desde Ceiba sabemos que para que el modelo extractivista sea posible los derechos humanos, de acceso a la justicia, laborales, agrarios, al medioambiente sano y al respeto de la vida de todos los seres, deben ser vulnerados y pasados por alto. Narrar las historias de quienes los defienden y proponen alternativas a este modelo es una de nuestras prioridades.
Ni freidora de aire ni freezer: cornetas y parlantes son los que mandan

Ni freidora de aire ni freezer: cornetas y parlantes son los que mandan

Antes que la nevera, la cocina o la freidora de aire, en el hogar venezolano reina un electrodoméstico que el forastero nunca espera encontrar en el tope de la lista de prioridades: la corneta. Psicólogo, compañero de limpieza y máquina del tiempo que devuelve a la sala de la abuela, el parlante manda en Caracas con una autoridad ruidosa y entrañable. En una ciudad donde los decibeles no son enemigos sino una forma colectiva y estridente de sentirse vivo, a veces toca preguntarse si tanto volumen es un grito de alegría o un pacto social que nadie se atreve a cuestionar.

Caracas y su joropo llanero underground

Caracas y su joropo llanero underground

Soy hijo de un llanero y una llanera. Crecí entre Guarenas y Caracas donde desde niño buscaba en las calles esa música que tanto escuchaba en casa, incluso desde antes de nacer. Hoy, cuarenta años después, llego a la casa del maestro Lobo, de la mano de Alejandro “Salvaje”, a intentar saber qué pasó con el joropo llanero en Caracas.

Se formó la rebambaramba con la Sonora Ponceña

Se formó la rebambaramba con la Sonora Ponceña

La ciudad estaba sumida en la efervescencia de la noche. El trayecto hacia el lugar en donde horas después tocaría una de las orquestas de salsa más emblemáticas del Caribe se hacía larguísimo. Desde que a finales de marzo se anunció que la Sonora Ponceña tocaría al sur de la Ciudad de México, los boletos comenzaron a escasear y la espera se parecía mucho al espeso aire caliente que flotaba en la víspera del bailongo.

El fútbol en Amazonas: donde el juego todavía es alegría

El fútbol en Amazonas: donde el juego todavía es alegría

En toda la Amazonía venezolana se juega al fútbol. Desde el municipio Alto Orinoco, pasando por el Río Negro y su triple frontera con Colombia y Brasil, Maroa, Atabapo, Autana, Manapiare y hasta el Atures, contando sus comunidades, se practica este deporte. En todo el territorio amazónico venezolano se vive la pasión futbolística. Tanto los jóvenes de barrios urbanos −en canchas techadas o en la calle−como los de comunidades rurales, mayormente indígenas, en sus canchas de tierra o concreto, disfrutan de este deporte. El fútbol les permite, entre muchas otras cosas, generar y reforzar el tejido social. Mediante el reconocimiento, la alegría, el sentido de la igualdad construyen el valor del trabajo en equipo y la identidad de sus comunidades.

Seguimos bailando, seguimos luchando

Seguimos bailando, seguimos luchando

A cuatro meses del bombardeo estadounidense, el ataque militar ilegal contra Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la diputada Cilia Flores, las fotografías de este portafolio revelan una realidad que el lugar común de la crisis no muestra. En los barrios populares de la ciudad, la vida nocturna, el baile, el ron compartido y las sonrisas en cumpleaños y atardeceres son la trinchera cotidiana de una dignidad que se niega a ser derrotada.

“La lengua maya es por sí misma poética”

“La lengua maya es por sí misma poética”

La poeta María Elisa Chavarrea Chim, originaria de Chumayel, Yucatán, se ha consolidado como una de las voces más potentes de la literatura maya contemporánea. Desde esa trinchera, Chavarrea libra una batalla íntima y política: que la lengua maya no solo sobreviva,...

Elorza, donde el llano se vuelve fiesta

Elorza, donde el llano se vuelve fiesta

Entre Venezuela y Colombia, el llano se extiende como un mismo territorio cultural. Las Fiestas en Elorza son una afirmación del espacio que atraviesa fronteras en una celebración donde la música, el baile y las tradiciones populares construyen identidad.

Existir y perrear sin pedir permiso

Existir y perrear sin pedir permiso

El reguetón como género ha sido territorio de discordia: acusado de vulgar, señalado por sus letras, pero también vivido como espacio de libertad, deseo y reivindicación. Lo que no se puede negar es que como fenómeno ha logrado instalar una discusión necesaria sobre quiénes somos, qué deseamos y cómo nos expresamos en una región marcada por la herencia colonial. Para adentrarnos en este terreno, conversamos con cuatro personas que, además de escuchar reguetón, lo sienten en cada parte de su cuerpo.