“Buscamos libertad para todos los cuerpos”

por | Jun 28, 2026

Una reforma que permite el reconocimiento de la identidad de género entró en vigor en Sonora el 2 de febrero de 2021. Fue consecuencia de la lucha de organizaciones como Sonora Trans. Una integrante del colectivo nos cuenta su experiencia de rectificación de género, desde la esperanza que inspira la posibilidad de ser quien es, hasta el absurdo laberinto burocrático que se traduce como “transfobia implícita”. Ante esto, reflexiona sobre la lucha por la libre autodeterminación de los cuerpos.

Fotografías: Sonora Trans

La entrevistada, una mujer trans, integrante de Sonora Trans, cuyo nombre resguardamos por cuestiones de seguridad, realizó en 2024 su rectificación de género. Esto la puso frente a un aparato gubernamental y empresarial que, en sus palabras, la “monstrifica”.

El tiempo queer, asegura, es distinto a raíz de la segregación histórica que enfrentan por su autodeterminación. De la manera más cruda, recuerda que, en México, la esperanza de vida de las mujeres trans ronda los treinta y seis años.

Lo que nos comparte no representa acuerdos o consensos dentro de la comunidad de Sonora Trans, pero sí vivencias que no son estrictamente personales y que forman parte de la lucha diaria por el reconocimiento en un país transfeminicida.

¿Cómo llegaste a Sonora Trans?

Conocí a Sonora Trans a inicios de 2023, luego entré a la asociación a mediados de ese año. Yo acababa de caer en cuenta, en mi realización introspectiva, de que quería vivir el resto de mi vida como una mujer, pero todavía no encontraba ni la confianza en mí misma ni en mi entorno. No le tenía fe a mi entorno para que me recibiera como una persona trans. Pasé por un periodo de negación muy fuerte y me aislé del mundo.

A inicios de 2023, se me acerca mi hermano y me dice: «Oye, escuché de esta asociación que se llama Sonora Trans, que está haciendo un evento para que gente de Hermosillo que es trans se reúna, se conozca y socialice”. Y yo dije: “Me da mucho miedo, pero al mismo tiempo creo que necesito esto”. Entonces fui a ese evento, fue en marzo, y me encantó.

Me enamoré de la asociación y de su trabajo. Me acerqué a elles poquito a poquito, hasta que a mediados de 2023 dije: «Okay, me siento más en confianza con mi proceso de transición, estas personas me han apoyado, aunque no me conocían». De la nada me recibieron, me dieron información y me apoyaron. Entonces me dije que me tocaba contribuir a este mismo trabajo, a este mismo evento simultáneo en el que estamostodas estas personas buscando el bienestar colectivo de la comunidad trans.

Una de mis primeras actividades dentro de Sonora Trans en ese tiempo fue ir al Congreso a abogar para que le quitaran el candado a la ley de identidad de género a menores de edad.

¿Cómo viviste tu proceso de rectificación de género?

Cuando hice mi rectificación de género en 2024, llegué, di la solicitud, me dijeron que estaba mal llenada; me dieron ahí mismo otra solicitud, la llené y empecé el proceso a las ocho de la mañana, y para las doce ya era una mujer trans reconocida por el Estado. Fue bastante sencillo. Fui acompañada de mi familia nuclear: mi madre, mi hermana mayor y mi hermano menor. El proceso, como te digo, en realidad fue sin mayor resistencia.

Gran parte de los problemas de la rectificación de género, según vemos desde Sonora Trans, tiene que ver con burocracia, con asuntos burocráticos que sí son resistencia de parte del gobierno. Pero no es una resistencia tan visiblemente transfóbica, es más como implícitamente transfóbica.

Es gratis el proceso, el gobierno no te cobra por hacerlo y no debería; pero hay algunos asuntos, porque aun cuando es gratis, te hacen dar muchas vueltas a distintas dependencias de gobierno, y eso cuesta. Tuve que ir a la oficialía en la que me registraron. Dura algo de tiempo el proceso de que me corrijan mi acta y me den mi nueva acta con mi nueva CURP [Clave Única de Registro de Población]. Después de eso, tuve que volver al Registro Civil para asegurarme de que mi nueva CURP fuera homologada con mi CURP anterior. Les dije: «Aquí está todo, homológuenme, por favor, la CURP vieja con la nueva» y ya. A partir de eso te dan una serie de papeles con instrucciones para rectificar tu INE [cédula], para el pasaporte.

Hay muchas personas trans que tienen problemas con eso, no les dan bien las instrucciones para asegurarse de que sean homologadas esas CURP y que no haya alguna especie de conflicto, como de fraude, de una persona con doble identidad o con dos CURP que son distintas, que corresponden a distintas identidades, pero que son un mismo cuerpo. Esas cosas se prestan a fraudes. Conozco más de una persona trans que, sin deberla ni temerla, sin tener ningún tipo de intención fraudulenta, por decirlo de alguna manera, se metió en problemas por eso.

Lo que te dan en primera instancia es una nueva acta de nacimiento. ¿A partir de ahí empiezas el proceso de rectificar el resto de tus registros oficiales?

Sí, también tienes que hacer una nueva cita para sacar tu nuevo RFC [Registro Federal de Contribuyentes]. También la licencia de conducir, que yo no tenía y no tengo, entonces eso no figura para mí, pero para mucha gente sí. Todos esos documentos, incluso tu cuenta bancaria, que ese en particular es un tema: conozco mucha gente trans que batalló muchísimo con su cuenta bancaria, yo incluida. De hecho, perdí mi cuenta bancaria anterior y perdí muchos años de buen historial crediticio y muchas cosas; tuve que empezar de cero, fue muy molesto.

No es nada menor…

No, no es. Tuve la fortuna, pero al mismo tiempo la sensatez, de realizar el retiro de todos mis ahorros y todas esas cosas antes de perder acceso a mi cuenta. Pero llegó un momento en el cual perdí acceso a la cuenta anterior y fue un tema.

El tema de los bancos pareciera que no es algo en lo que la gente usualmente pensaría cuando hace su rectificación de género, como «Ah, tengo que asegurarme de que todo esté bien en mi banco». Pero pensando en muchas de las experiencias de otras amistades, es de lo que más han batallado y más les han rechazado.

Para que te des una idea: todo febrero, marzo y abril de 2025 se lo dediqué a que quedara bien mi situación en el banco. Fueron tres meses. Y hay gente a la que le ha ido peor. Tengo, por ejemplo, gente conocida que logró hacer su rectificación de género para que quede como una identidad no binaria en el acta de nacimiento, y esas personas no pueden abrir una cuenta bancaria en muchos bancos porque no tienen la opción de género. Son erradicadas del sistema bancario.

Aunque ante la ley sí son reconocidas. Es lo que decías de la transfobia implícita.

Así es como funcionan muchos sistemas burocráticos. Son resistencias que parecieran accidentales. Habrá quienes argumenten que sí son accidentales y habrá quienes argumenten que son parte de la violencia institucional.

¿Qué sentiste al recibir el acta nueva?

Hay una foto. Se sintió bien, no te voy a mentir, pero esto va un poco de mi historia personal. Yo en ese tiempo estaba sacando mi rectificación porque estaba viviendo muchos cambios que pintaban a que mi vida iba a ser muy impredecible, muy insegura en los meses que venían. Entonces yo estaba haciendo eso para asegurarme de que mínimo esto estaba seguro.

Yo decía, «Quién sabe qué me depara el futuro cercano. Quiero al menos que lo que sea que pase en mi vida, esto ya esté hecho y esté claro. Ahorita tengo la oportunidad de hacerlo». Entonces sí, se sintió bien. Estas cosas que daban esta incertidumbre de vida se veían directamente ligadas a que soy una persona trans.

Te comento esto porque yo tomé la decisión de hacer la rectificación de género y estuve feliz con esa decisión, pero al mismo tiempo yo seguía teniendo esta especie de ansiedad o angustia por mi futuro cercano. Esas cosas estaban entrelazadas completamente. Hago mi rectificación para sentirme bien y al mismo tiempo sé que porque estoy haciendo mi rectificación, porque soy una persona trans, porque voy a vivir todo este tipo de violencias, no me siento tan bien como quisiera sentirme. Es un tono pesado, agridulce, quizás, en el que respiras un momentito y qué bueno, y luego de vuelta a pensar cómo le hago mañana.

La comunidad trans de Hermosillo se reúne para un picnic en el Parque Madero. Fotografía: Sonora Trans

A partir de todo el trabajo que has tenido que hacer, a tres años ¿en qué momento del proceso te encuentras?

Tengo muchísimas menos esperanzas sobre poder habitar en el mundo como en algún momento lo soñé.

Cuando yo inicié mi transición, pensaba que iba a poder integrarme al mundo laboral como una mujer cisgénero y habitarlo como cualquier otra persona dentro de cierta especie de propuesta asimilacionista, ¿sabes? Como esperando que después del proceso, de sufrirlo, llorarlo, poder decir “Ya estoy aquí, recíbanme”.

En algún momento tuve la esperanza de que así iba a ser. Hoy en día ya no es así, y no lo digo a manera de cinismo, lo digo más bien en reconocimiento de que esa no es la tierra que estoy pisando. No estoy ahí, el mundo no está ahí, el sistema no está ahí.

En general hablamos mucho de cómo personas con vivencias similares a la mía podemos cambiar nuestro nombre, nuestro género y así. Pero si no se acompaña con la sensibilización a los cuerpos gubernamentales o a las instituciones privadas, termina siendo una espada de doble filo.

Hace unos días fui al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), por ejemplo, a hacerme unos procesos, unos chequeos y es bien gracioso, ¿no? Porque yo como mujer trans se supone que dentro del sistema tengo acceso a lo que una mujer cis podría tener. Pero si quiero ir a un urólogo, ¿cómo funciona el asunto? El IMSS no sabe, los trabajadores del IMSS no saben. Y viví una situación de transfobia muy culera hace unos días por eso. No voy a entrar a detalles, pero fue así que dije: «Este no es el mundo en el que vivo; o sea, el mundo en el que quiero vivir o en el que me soñaba o esperanzaba vivir no es en el que estoy viviendo».

Entonces, sí, técnicamente tenemos esta posibilidad y es una gran oportunidad para nosotros, no lo minimizo, es un parteaguas −hay muchos muchos estados en México en los que todavía no se puede−, pero no es ni cerca de la cantidad de trabajo necesario para poder asegurar que yo viva de una manera que no sea periférica.

Tengo menos esperanza, pero me siento mucho más segura de mí misma. Sin esperanza, sin un futuro posible pintado y claro y seguro, tengo muchísimo más claro que yo tengo los recursos personales y sociales para salir adelante, incluso si no tengo todo lo demás que aseguraría que lo tuviera. No tengo acceso a tener una familia nuclear, no tengo acceso a la protección gubernamental, no tengo acceso a muchas cosas, pero ¿qué sí tengo? Los conocimientos y la gente que me quiere para asegurarnos de sostenernos.

Como si las garantías constitucionales pasaran a ser su responsabilidad.

Nos sostenemos entre nosotros porque el Estado, que debería darnos esas herramientas para sostenernos, al contrario, solo nos jode más.

Voy al urólogo, se supone que por salud, y termino viviendo una situación que va en detrimento de mi salud. Entonces tengo un amigo que es trans y es doctor, así que él me ayuda y él me atiende. No es tan distinto a otros fenómenos históricos para otras periferias.

La situación parece, lamentablemente, como una suerte de quemar los barcos, ¿no? En el sentido de que decides ser la persona que eres a sabiendas de que el Estado te va a abandonar. Parece una pérdida muy grande, ¿qué es lo que sí tienes?

¿Qué sí tengo? Acceso a la verdad.

Saber que esa verdad a la que digo que tengo acceso es la que yo me he creado para mí. No es una verdad impuesta por una serie de apellidos, por una serie de nombres que me pusieron personas que no me conocían en su momento, por un género establecido ante mí al observar ciertas características de mi cuerpo cuando nací.

Acceso a la verdad de la forma en la cual yo me puedo presentar ante el mundo, que también es una forma autodefinida. Sí, acceso a la verdad de las relaciones sociales. Deleuze y Guattari tienen un texto que a mí me gusta, que fue bien importante para mí en ese sentido, que se llama Devenir mujer, Becoming Woman en inglés. En ese texto hablan mucho de cómo el proceso de convertirse para ellos es el dejar de tener cosas en juego, ¿sabes?

Yo, al ser una mujer trans, al perder todo esto… qué bueno que usaste esa palabra, porque sí perdí muchísimo, perdemos muchísimo en general… gané la oportunidad de que, como no tengo nada en juego, todo es sincero.

No estoy ahí porque voy a ganar tal o cual cosa; estoy ahí con las personas que amo porque las amo y porque quiero estar ahí con ellas. Y yo me aseguro de que ellas están ahí conmigo porque me aman y porque quieren estar ahí conmigo. Yo no le soy conveniente a nadie en ese sentido. No hay cosas en juego. Me estoy convirtiendo en esa brecha, en ese hoyo, por decirlo de alguna manera, en el cual lo único que encuentras es lo que das.

Ya no hay mentiras en este punto, en ese momento no hay mentiras. Para mí, para mis seres queridos. Se volvió la verdad.

Yo no diría que esa es una respuesta trans universal ni cerca, es muy mi respuesta, para mí sí era muy importante saber que no había nada en juego.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la parte laboral?

Como muchas de mis hermanas trans, tuve muchos trabajos, eso es algo que ocurre con las transfeminidades. Está muy ligado a la historia del trabajo sexual. Yo creo que muchas morras trans en algún momento de nuestra transición nos preguntamos «¿Será que le voy a tener que entrar al trabajo sexual?». No digo eso como si fuera un castigo ni como si fuera un trabajo menor que otros ni nada por el estilo, pero hay una gran diferencia entre ejercerlo porque quieres y ejercerlo porque tienes que.

Tuve muchos trabajos informales; en la mayoría no se respetaba mi identidad, pero también esas personas me necesitaban a mí, entonces era como un “te necesitamos y ni modo”, y yo “necesito el dinero que me dan”. Entonces me hago pendeja, se hacen pendejes y todes ganamos, pero en realidad nadie es feliz. Elles tienen a un monstruo de empleado y yo estoy siendo monstrificada.

De cierta manera debo decir que esto yo lo hago a conciencia. Históricamente pienso, por ejemplo, en las lesbianas que vivían una vida el siglo pasado, que vivían una vida de día, por decirlo de alguna manera, en la cual cumplían con sus deberes de mujer y en las noches tenían la oportunidad de vivirse como personas tal vez un poquito masculinas, como personas que vivían en relaciones sexoafectivas con otras mujeres, etcétera. Y yo, concibiéndome de esa manera a mí misma, pienso, bueno, pues es parte. No lo estoy justificando, pero sí lo entiendo como parte de un devenir histórico: estoy haciendo lo que mis hermanas hace mucho tiempo también hicieron, lo que aprendieron a hacer.

Ante todo este escenario, ¿qué significa la rectificación de género?

El tema de la rectificación de género como fenómeno social es bien importante. Se da como parte de un proceso histórico bien largo y lleno de lucha. Y aun cuando en buena parte de esta entrevista yo he dicho que falta muchísima sensibilización para que esta oportunidad que tenemos se sienta agradable, se sienta acogedora, el solo hecho de que lo podamos hacer es un pasote.

El hecho de que en Sonora Trans ya estemos pudiendo ayudar a personas menores de dieciocho años a hacer el proceso, no tiene igual en muchas partes, no solo de México, sino del mundo.

En la comunidad LGBT se usa mucho el concepto del orgullo y personalmente tengo muchos conflictos respecto a eso. Que se esté orgulloso de algo significa que el proceso ya acabó; o sea, estás orgullosa de que sacaste un diez en el examen, estás orgullosa de que ya te sale tal acrobacia, estás orgulloso de cosas usualmente que ya pasaron.

Yo en ese sentido estoy muy en desacuerdo con el uso de la palabra en cuanto a que, por ejemplo, mi identidad nunca va a estar terminada. No creo que nuestra lucha, y tal vez esto es un poco pesimista, pero realmente no creo que algún día vaya a estar terminada. Entonces me siento un poco escéptica respecto a usar la palabra orgullo para definir nuestro trabajo y lo que hacemos; de nuevo, esto es a manera personal.

Pero lo que sí puedo decir es que el hecho de que estemos teniendo la oportunidad de lograr todas estas cosas se debe a nuestro trabajo y jamás hubieran pasado si no hubiéramos estado ahí dando guerra desde el inicio de los tiempos y hasta el día de hoy.

La semana pasada y antepasada fui múltiples veces hasta el Registro Civil a ayudar con dos casos en los cuales estaban presentando resistencia por parte de las autoridades para hacer la rectificación de género de dos personas trans. Una mayor de edad y una menor de edad. La persona mayor de edad porque es de otro estado y necesitábamos papeles de su oficialía de Registro Civil de allá. La de la persona menor de edad porque cambiaron de administración y quien está ahorita se está resistiendo mucho a hacer ese tipo de rectificaciones a personas menores de edad.

¿Por trabas internas?

Así es, justamente, y trabas internas deshonestas. Bueno, todo esto lo menciono para decirte: este trabajo que hemos tenido que hacer como parte de Sonora Trans de estar dando vueltas, dar guerra, tocar puertas, buscar abogades que nos ayuden a elaborar el caso, todo eso no se da de casualidad, andamos en chinga picando piedra veinticuatro/siete, la neta.

¿Qué me dices del resto del país en estos términos, o incluso del continente? ¿Qué referentes han podido encontrar o no encontrar?

Número uno, no sé si has escuchado que hace poco el gobernador de Querétaro dio para atrás la ley de identidad de género en el estado. Ese ha sido un caso muy sonado porque, en realidad, pues no solo Querétaro, hay muchos estados de México en los cuales todavía no es posible hacer una transición de manera legal en identidad de género. Y en los estados en los que sí es posible, hay distintos mecanismos internos que lo hacen difícil.

Por ponerte un ejemplo, nos han llegado personas de otros estados diciéndonos que en su estado técnicamente sí es posible hacer el proceso de transición, pero que han tenido muy malas experiencias intentándolo. Entonces, en Sonora, dentro de lo que cabe, pues tan es posible que hay muchos casos. Lo mismo con el de identidad de género aplicando a menores de dieciocho años.

A nivel continental, en Estados Unidos la cuestión para las personas trans está horrorosísima y cada vez peor. No tiene mucho sentido que ahonde tanto en eso, pero si comparamos nuestra situación con la de Estados Unidos, no quiero decir «nos está yendo bien», pero tenemos la oportunidad de ser reconocidas gubernamentalmente, aunque no en todo el país, con sus pros y sus contras. Y poco a poco logramos pequeñas victorias por aquí, por allá.

Te podría decir que la extrema derecha se ve muy fuerte en muchas partes del mundo y con mucha influencia. En Francia, en Alemania, en Italia, en España, en Estados Unidos, en Canadá, en Argentina. Probablemente la mayoría de las personas que lean este texto saben que la extrema derecha está muy fuerte ahorita.

¿Han trabajado en escuelas?

A veces nos hablan a Sonora Trans de parte de prepas, secundarias, tanto públicas como privadas, aunque más públicas, para pedirnos que les demos una capacitación porque tienen alguna infancia trans y no saben cómo lidiar con ello, o porque a un chico trans le hacen mucho bullying.

Una vez en un consejo técnico [reunión de planeación general que se realiza periódicamente en las escuelas públicas de México] hablaron sobre algunas reformas hechas en la Ciudad de México que permitía a las niñas usar el uniforme de los niños, y al revés. Entonces algunas escuelas nos hablaron para dar pláticas sobre diversidad sexo-genérica, expresiones de género y cuestiones de esa naturaleza.

Lo gestionan en cuanto a que nos buscan, pero nosotros damos la capacitación, elles se sientan y escuchan. Alguien conoce a alguien que conoce a Sonora Trans y nos manda el mensaje por Instagram. Se hace desde la pandemia, tal vez, pero yo tengo presentes tres casos, yo estuve en uno. Les maestres usualmente son muy abiertes, aunque nada familiarizades con el tema.

La organización Sonora Trans ofrece charlas en la Escuela Secundaria General No. 10. Fotografía: Sonora Trans

Hoy en día, ¿cómo ves a la comunidad? ¿Cómo ves su lucha, sus procesos, de aquí a diez o veinte años? ¿Qué tanto se discute esto?

El tiempo queer no es el tiempo del resto de la gente. ¿A qué me refiero con esto? Por no poner muy a oscuras el asunto: no solemos considerarnos como cuerpos con futuro. Sé que suena bien cruel cuando lo dices así.

Hace unos días estaba hablando con unas amigas que acababan de aprender de Sylvia Rivera, una activista mujer trans de los setenta y ochenta muy importante. Me estaban comentando que estaban muy felices de escuchar que había vivido hasta sus cincuenta y un años, murió en 2001. Ya eso debería decirte todo. Usualmente no estás feliz de saber que una persona llegó a los cincuenta años, cabrón.

No es lo único a lo que me refiero cuando digo que no solemos considerarnos como cuerpos con futuro, pero especialmente las transfeminidades. Usualmente el promedio de esperanza de vida de una mujer trans en México es de treinta y seis años. Somos el segundo país más transfeminicida del mundo, solo detrás de Brasil. Sonora no es de esos estados en los que figura tanto el transfeminicidio, más al centro y sur del país, afortunadamente, pero sí tenemos muy presente que nuestro tiempo no funciona de la misma manera que funciona el tiempo para los cuerpos cisgénero.

Vivimos el tiempo de una manera distinta socialmente, y biológicamente tal vez también, porque muchas personas trans usan tratamiento de reemplazo hormonal. No quiero sonar como esas personas que lo describen de manera fatalista, pero sí tiene una consecuencia en nuestros cuerpos y en cómo se desenvuelven a lo largo del tiempo.

Entonces, cuando tú me preguntas cómo pinta la situación en diez años, en veinte años, yo te digo: estamos pensando en cómo pinta la situación mañana.

No es por decirte que no pensamos en esas cosas; sí lo pensamos. Como te dije, hay un fortalecimiento de la extrema derecha. Entonces, ¿cómo se ve el futuro para nosotres? Probablemente no muy bien. Digo, México parece ser una especie de excepción en este momento histórico al menos; quiero pensar que esa excepción no va a acabarse pronto, pero no tengo muchas bases para defender esa declaración tampoco, así como puede que sí, puede que no.

Te diré que queremos vivir. Y que nuestro futuro en este momento pinta como… si estamos teniendo la oportunidad en este momento de vivir, y vivir como queremos ser y como queremos convertirnos, como nos estamos convirtiendo, vamos a entregarnos por completo a eso, y mañana espero que siga ocurriendo la lucha a partir de esta misma lucha que estamos haciendo ahorita. Tal vez otros cuerpos, tal vez algunos de los mismos.

¿Tienes algún mensaje para la gente que va a leer la entrevista?

Más que hablar específicamente de asuntos trans, que sean sensibles, y que tengan mucha atención a todos los cuerpos a su alrededor, humanos y no humanos. Algo de lo que más ha contribuido a mi transformación como persona trans ha sido ahora que he tenido la oportunidad de, por decirlo de una manera muy burda, vivir ambos mundos. Al menos en mi experiencia personal eso te llena de compasión.

No me alcanzarían las palabras para describirte la gran cantidad de cosas que siento por toda la gente a mi alrededor, incluso quienes podrían ser parte de fuerzas antagonistas a mi lucha. Creo que eso es muy importante. No quiero reducirlo a algo tan sencillo como «amen a todes» o algo por el estilo, pero yo sí creo que la lucha trans, como es perteneciente a otras luchas con las que se entrelaza de maneras más claras, al fin y al cabo, coincide en la libertad para todos los cuerpos.

Eso es lo que estamos buscando: que todos los cuerpos sean libres de autodeterminarse, de relacionarse de las maneras que deseen con los cuerpos a su alrededor, obviamente de maneras respetuosas. Eso es lo que yo busco, libertad para todos los cuerpos.

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