Cuando los campesinos cubanos −conocidos popularmente como guajiros− acudían al mercado a vender sus cosechas, esperaban recibir muy buenas ganancias luego de una larga temporada de trabajo; en lugar de eso les compraban poco y muy barato. Las recompensas se convirtieron en un sueño guajiro, algo imposible e inalcanzable. Lo mismo les pasa a los maestros mexicanos cuando sueñan con una jubilación digna, es algo que sienten inaccesible a partir de la reforma al sistema de pensiones del 2007.
Fotografías: Rodrigo Caballero
Morelia, Michoacán.- Solamente hay dos expresiones que se les vienen a la mente cuando tratan de explicarlo: una, que está en chino; la otra, que es un sueño guajiro. Dos frases muy mexicanas que sirven para describir algo muy difícil, casi imposible, algo que prácticamente no vale la pena.
Es una reunión de maestros de educación secundaria y no están describiendo pruebas académicas ni maestrías ni doctorados. Están describiendo sus propias jubilaciones que hace mucho tiempo dejaron de contemplar como una recompensa. Ahora se ve más bien como un programa de concursos donde gana el que mejor sabe esquivar obstáculos, el que se la sabe jugar.
La mayoría de los maestros en la reunión comenzó a trabajar después del 2007, cuando entró en vigor La Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE). Ellos pertenecen a la nueva generación de profesores a los que el Gobierno federal dejó colgados de la brocha.
Hace casi veinte años, la nueva ley le quitó la carga de las pensiones al gobierno y se la transfirió a un sistema de cuentas personales a través de Administración de Fondos para el Retiro (Afores). Toda una nueva generación de maestros ahora tiene que saber de fluctuaciones, de inflación, de cobros por manejo de cuenta, intereses y modelos de inversión. En otras palabras, se tienen que rascar con sus propias uñas.
“El tema central es la incertidumbre, el patrón que es el Estado se está deslindando de la responsabilidad de asegurarle una pensión digna a sus trabajadores y se la está cediendo a los caprichos del mercado, es otro modelo de privatización”, aseguró Salvador Almanza Hernández, maestro de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)
La CNTE fue creada en 1979 como un ala izquierda y radical del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el sindicato de los charros, como lo conocen en la Coordinadora por considerarlos apegados al poder y complacientes de las medidas que toma el gobierno. Los consideran como esos que nada más le hacen la barba al patrón, por así decirlo.
Para Salvador Almanza, el espíritu de la CNTE consiste en oponerse a las medidas que afecten a los trabajadores de la educación, como fue la Ley del ISSSTE de 2007 y las subsecuentes reformas que minaron los derechos de los trabajadores de este sector.
“Desde el principio vimos lo que se venía, desde que aprobaron la ley sabíamos que era el neoliberalismo en contra de los trabajadores y teníamos razón. La nueva generación de maestros está en lo correcto, una jubilación digna es un sueño guajiro, un sueño hueco porque no van a tener condiciones favorables cuando terminen sus años de servicio”, dijo en entrevista.
Esa es una de las luchas centrales que los maestros en México han impulsado desde hace diecinueve años. Por eso salieron a las calles durante veinte días durante las primeras semanas del Mundial de Fútbol de 2026; por eso tomaron avenidas principales, casetas de peaje en carreteras y accesos al Estadio Azteca, una de las principales sedes de la pachanga mundialista.
Salieron a rajársela porque de lo contrario, aseguró Salvador Almanza, estarían entregando a los maestros a la precarización de sus condiciones laborales y condenarían a una nueva generación a tener las peores condiciones de jubilación posibles.
“Es una bomba de tiempo que no va a explotar ni hoy ni mañana, vamos a ver las consecuencias en once años, cuando los compañeros que entraron a trabajar en 2007 se empiecen a jubilar, entonces vamos a ver la magnitud del problema”, dijo Almanza Hernández, como diciendo que ahí sí la cosa se va a poner color de hormiga.
El día que la pensión se detuvo
Ocurrió el sábado 31 de marzo de 2007, cuando la recién aprobada Ley del ISSSTE se publicó en el Diario Oficial de la Federación. Se trató de un decreto impulsado por el Congreso de la Unión y firmado por el entonces presidente de México, Felipe Calderón Hinojosa.
A lo largo de sus sesenta y tres hojas, el documento desmanteló el antiguo régimen de pensiones de los trabajadores federales y lo sustituyó con un nuevo sistema en el que el gobierno federal se deslindaba de la responsabilidad de pagar la pensión de sus empleados.
Así fue como desapareció el fondo administrado por el gobierno, que se iba entregando mensualmente a los pensionados, con base en un porcentaje del último sueldo que recibieron cuando eran trabajadores en activo.
El nuevo Régimen de Cuentas Individuales se dividió en tres tipos de pensiones:
El primero, conocido como Renta Vitalicia, es el mejor de los escenarios. El beneficiario recibirá un monto de por vida con base a lo que acumuló en su fondo para el retiro, siempre y cuando haya acumulado más de treinta por ciento de la pensión garantizada o cumpla más de veinticinco años de servicio.

El segundo es el Retiro Programado. Ahí el trabajador puede retirarse antes de veinticinco años de servicio y sin tener el treinta por ciento de la pensión garantizada, pero perderá su derecho a un beneficio de por vida y solo recibirá el dinero que acumuló en su fondo para el retiro.
El tercer régimen es la Pensión Garantizada. Está dirigida a quienes cumplieron la edad de jubilación de sesenta y cinco años y sus años de servicio, pero no tienen recursos para sostenerse por sí mismos. En ese caso se les entregarán 5 127 pesos mensuales como forma de garantizar que el trabajador no quede desprotegido.
En caso de que no se pueda acceder a ninguno de los regímenes anteriores, el trabajador cae en una Improcedencia de Pensión, lo que implica que recibirá el monto total que acumuló en su fondo para el retiro en una sola exhibición. Después de eso queda a la deriva.
Ese es el escenario que enfrentan unos 39 000 trabajadores que ya decidieron jubilarse mediante este régimen desde 2007 a la fecha y los millones de empleados que no tienen otra opción, ya que comenzaron a trabajar después de 2007 cuando la reforma entró en vigor.
Los parches de la ley
La Ley del ISSSTE de 2007 fue solamente el inicio de una serie de reformas que arremetieron contra los trabajadores de la educación, entre ellas la Reforma Educativa aprobada en 2013 como parte del Pacto por México encabezado por el expresidente Enrique Peña Nieto.
El pacto era una coalición creada luego de las elecciones de 2012, en las que Peña Nieto ganó por un margen de apenas 7.4 %, lo que lo obligó a crear una iniciativa que incluyó a todos los partidos políticos a fin de que le permitieran gobernar sin aspavientos.
El candidato perdedor fue Andrés Manuel López Obrador, quien acumulaba dos derrotas y tras la creación del pacto abandonó a su partido, el extinto Partido de la Revolución Democrática (PRD) y creó el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).
Al final del sexenio de Peña Nieto, Morena ya era un partido político establecido y López Obrador se presentó como el candidato de izquierda que iba a reparar el daño de lo que llamó los “gobiernos neoliberales” de los últimos seis presidentes de México desde 1982.
Las promesas de Obrador incluían la derogación de las reformas aprobadas en los últimos años, por lo que se ganó el apoyo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), quienes veían en el candidato la opción más viable para volver al antiguo régimen de pensiones y la destrucción de la Ley del ISSSTE de 2007.
Andrés Manuel ganó las elecciones de 2018 con un 53.19 %, más de treinta puntos porcentuales por encima del candidato más cercano, Ricardo Anaya Cortés del partido conservador Acción Nacional.
Parte de su victoria provino del apoyo del sector magisterial, a quienes reconoció como la vanguardia que defendió la educación pública del neoliberalismo y aseguró que dieron la cara y fueron reprimidos en los momentos más álgidos de la lucha.
Sin embargo, la relación se deterioró cuando las demandas de la CNTE no se cumplieron. Andrés Manuel López Obrador mantuvo viva la Ley del ISSSTE de 2007 y solamente le puso un pequeño parche, experto en el sistema de pensiones en México, Gustavo Leal Fernández.
Gustavo Leal, doctor en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y especialista en la política pública de salud y seguridad social desde 1979, es uno de los críticos más duros de las enmendaduras que ha hecho el Gobierno federal, en lugar de reformar la ley de 2007.
El primer parche consistió en crear la Pensión Bienestar, una iniciativa aprobada en enero de 2019 que otorga un monto de 6 400 pesos mensuales a todos los adultos mayores de sesenta y cinco años registrados en el programa. La intención fue crear una pensión universal para los adultos que no tengan y complementar a los que no les alcanza con la que cuentan.
“El problema es que es mínima, son 6 400 pesos mensuales, que es bienvenida pero no pueden llamarle pensión, es solamente un apoyo económico, no resuelve el problema de fondo de los trabajadores del Estado. Lo que demostraron es que no tienen imaginación, no pueden superar el modelo neoliberal de pensiones individuales”, aseguró el doctor Gustavo Leal Fernández.
“Hasta ahora las propuestas de este nuevo gobierno, que supuestamente se presentó como una alternativa a los gobiernos neoliberales de derecha, no atacan el problema de fondo, solamente se han limitado a ponerle parches, parches que no proponen alternativas al modelo de ‘autopensión’ en el que vivimos”, detalló el doctor en una conferencia titulada PENSIONISSSTE es otra afore neoliberal.
El segundo parche provino luego de la salida de López Obrador. Es la propuesta del actual encargado del ISSSTE, Martí Batres Guadarrama, dentro del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
La presidenta es la sucesora de Obrador dentro de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, un movimiento político que busca perpetuar a Morena como partido gobernante de México y que inaugura su segundo piso con la presidencia de Claudia Sheinbaum.
Sin embargo, Sheinbaum no gozó del apoyo del sector magisterial como lo hizo López Obrador. Prueba de ello fue la jornada de protestas en torno al Mundial de Fútbol 2026, que duró veinte días y casi paralizó las actividades deportivas en la Ciudad de México.
Desde 2025, la CNTE ha mantenido jornadas de protesta en al menos seis estados de la república, como son Oaxaca, Zacatecas, Guerrero, Ciudad de México, Chiapas y Michoacán. La principal demanda ha sido la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
“El Estado no puede tomar cada una de las cuentas individuales que ahorita existen, porque cada una de ellas tiene un titular, un dueño y, por otro lado, el Estado no cuenta con veinte puntos del PIB, o sea, más de 7 billones de pesos que necesitaríamos para constituir un nuevo fondo solidario. Por lo tanto, lo que planteamos es fortalecer el PENSIONISSSTE”, aseguró Martí Batres Guadarrama, titular del ISSSTE.
Ese es el segundo parche que está proponiendo el Gobierno federal, la creación del PENSIONISSSTE, un Administrador de Fondos para el Retiro (Afore) pero de gobierno, similar a las demás afores que los trabajadores tienen a la mano como Banorte, BBVA, Metlife, Banamex, Inbursa y Sura.
“PENSIONISSSTE es solo una afore neoliberal más, de las diez que hay en el mercado, porque se ejecuta bajo el mismo principio de la ‘autopensión’, donde los trabajadores son los que acumulan individualmente sus recursos sin que el Estado garantice un nivel mínimo de pensión digna”, atajó el doctor Gustavo Leal Fernández.
El experto aseguró que no es una solución real porque no va a la raíz del problema que son las cuentas individuales. Solamente ofrece una alternativa para administrar los recursos de los trabajadores cuando ya acumularon lo suficiente bajo el régimen de la llamada “autopensión”.

“Lo que ha hecho la presidenta es una propuesta que deja intacto el sistema de cuentas individuales, afores, rentas vitalicias y aseguradoras con muy bajas pensiones que no garantizan una seguridad social digna. Hay que ofrecer alternativas, no reinventar un modelo que los trabajadores han estado combatiendo desde la reforma de 2007”, aseguró.
El doctor Gustavo Leal negó que falten recursos para crear un fondo solidario, como dijo el encargado del ISSSTE. También dijo que existen alternativas reales como crear un fondo mixto que integre tanto las cuentas individuales como una aportación del gobierno con base en el salario de cada trabajador para garantizar una pensión digna.
“Lo que no podemos permitir es la cerrazón, si el argumento es que no hay dinero queremos que nos hagan las cuentas, vamos a ver los números para encontrar una solución. Pero si solo es ‘no hay presupuesto y ya’ ¿cómo vamos a dar una contrapropuesta?, ¿cómo vamos a buscar un remedio si solamente le están poniendo parches al problema y nos los están imponiendo?”, concluyó el doctor Gustavo Leal.





