«Las nieves del tiempo platearon mi sien»

por | Jul 5, 2026

La lógica de consumo capitalista se asemeja al limón que, luego de extraída la mayor cantidad de zumo posible, es arrojado como un desecho en todos los planos de la vida social. Lejos de ponderar a nuestros adultos mayores a la manera de un consejo de ancianos de algunas comunidades indígenas, son condenados al aislamiento en soledad, a terminar sus días confinados en hogares residenciales, a morir de enfermedad y angustia desolada en algún hospital o a pasar por cada una de estas tres etapas. Pero hay otras sendas posibles hacia el ocaso: la de seguir apostando a la construcción del panal y compatibilizar las deficiencias para que se conviertan en fortalezas colectivas.

Fotografías: Cortesía ONAJPU y Carpe Diem

Caracas, Venezuela.- Durante más de veinte años, Julio fue trabajador de un frigorífico en la ciudad de Montevideo, Uruguay, y uno de los principales dirigentes de la Federación Obrera de la Carne. Junto a ella y desde ella, participó de las huelgas y conflictos sindicales de esta poderosa y combativa organización, con la que enfrentó momentos históricos clave en la reciente historia uruguaya, como la resistencia al golpe de Estado cívico-militar de 1973, la organización de la gloriosa huelga general que duró largos catorce días, la tortura y prisión durante ocho años por el terrorismo de Estado, el exilio y la participación en la reorganización clandestina del movimiento sindical.

El retorno al Estado de derecho en 1985 en Uruguay y el reconocimiento de los años no trabajados por la persecución política le permitieron jubilarse a los sesenta años. Sin embargo, a pesar de dedicarse a cuidar a los nietos, sentía que le faltaba algo, un fuego interno, un motorcito que lo animara en su reciente pasado cada día. Fue entonces cuando Julio y otros jubilados, que aún sentían arder su sangre y querían seguir siendo parte de la fila de los nuevos luchadores sociales, juntaron su experiencia y organizaron, una vez más apostando a lo colectivo, una poderosa organización de jubilados y pensionistas.

Marta aprendió de niña el trabajo de costurera y llegó a ser, con el tiempo, la más famosa de su barrio. Su vida pasó atada al subir y bajar de la aguja y al pedalear de la Singer, y los pocos pesos ganados por sus trabajos de remiendos y costuras apenas alcanzaban para criar a los niños, hijos de su marido, quien, al igual que ella, tenía un oficio independiente como electricista. Cuando el electricista falleció y la vista, junto al pie derecho, empezaron a notar el pasaje del tiempo, Marta salió al auxilio de cobrar una jubilación que no existía porque nunca había podido hacer los aportes al Banco de Previsión Social.

Muchos políticos le ofrecieron tramitarle una pensión por discapacidad, pero Marta no solo no estaba de acuerdo con el clientelismo −esa sutil corrupción de la política territorial−, sino que, a pesar de sus setenta años, se sentía agotada, pero no incapacitada. Fue junto a otras mujeres que ya cobraban una pensión, como producto de la jubilación heredada de sus maridos ya fallecidos o por alguna discapacidad, mientras horneaban unos bizcochuelos con esa receta que solo las abuelas atesoran, que decidió integrar una organización que velara por sus derechos, en una nueva y no resignada etapa de su vida.

Las historias de Julio y de Marta son, en su dimensión más íntima, el relato de dos vidas atravesadas por el trabajo, la dignidad y la resistencia. Sin embargo, en su eco colectivo, sus trayectorias trascienden lo individual para inscribirse en una trama mayor: la de quienes, incluso en la vejez, rehúsan el destino del retiro silencioso y despolitizado que a menudo la sociedad les reserva. Sus historias representan el eslabón vivo entre las luchas del pasado y los desafíos del presente.

Lejos de ser casos aislados, estas experiencias personales son la materia prima con la que se forjan los movimientos que protagonizan las próximas páginas. Son el testimonio de cómo el mismo fuego que ardió en las fábricas, los talleres y las calles, se niega a extinguirse con los años, mutando hacia nuevas formas de organización. De esa obstinación compartida nacen poderosas herramientas de transformación que demuestran que envejecer no es apagarse, sino reorganizar la llama.


ONAJPU: la organización popular de los adultos mayores


Cuatro organizaciones populares de la sociedad civil forman parte de las más ricas tradiciones de organización, lucha y movilización en Uruguay: el movimiento sindical organizado en una suerte de central única, el PIT-CNT; la Federación de Estudiantes Universitarios de Uruguay (FEUU); la Federación de Cooperativas de Viviendas por Ayuda Mutua (FUCVAM), y la Organización Nacional de Jubilados y Pensionistas del Uruguay (ONAJPU).

La ONAJPU es la principal organización social de adultos mayores en Uruguay. Fundada en 1990, agrupa a cientos de asociaciones y miles de afiliados en todo el territorio nacional, actuando como un pilar fundamental en la defensa de los derechos de los pasivos. Ha encabezado múltiples movilizaciones para lograr aumentos en las jubilaciones mínimas, recuperar beneficios históricos y debatir reformas estructurales de la seguridad social. Es un actor clave que participa activamente en el diálogo social sobre el sistema de seguridad social. Busca evitar el aumento en la edad jubilatoria −un proyecto neoliberal que incrementa la edad de jubilación de sesenta a sesenta y cinco años en los hombres y de cincuenta y cinco a sesenta en las mujeres, con treinta años de aportes jubilatorios− y ganar mejoras en el poder adquisitivo de las pasividades.

Las marchas de los pasivos por el centro de la ciudad, son una postal representativa y recurrente del movimiento popular uruguayo, que se mantiene movilizado contra las políticas neoliberales o de recortes o de acceso a diversos derechos para los adultos mayores. Foto: ONAJPU

Ha organizado y gestiona programas de Salud y Sociales de gran impacto para la calidad de vida de los adultos mayores. Un ejemplo es Operación Milagro, un programa de salud visual que impulsó junto a brigadas internacionales y el Gobierno cubano, mediante el cual se realizaron decenas de miles de cirugías gratuitas de cataratas y pterigión en todo el país. Asimismo, es un actor central en el área de Vivienda y Cuidados, participando en la reactivación de las comisiones consultivas de vivienda para su construcción y habitación, y en el Sistema de Cuidados para personas mayores.


Pasivos cogobernando


En 1993, la ONAJPU desarrolla un revolucionario modelo de cogestión al formar parte del Directorio del Banco de Previsión Social, institución que gestiona, entre otras políticas, las de pasividades en Uruguay.

El representante o la representante de los pasivos en ese organismo es elegido en elecciones convocadas por el Banco y fiscalizadas por la Corte Electoral uruguaya, por lo que funciona como una elección nacional.

Herederos de la metodología de exmilitantes sindicales, la ONAJPU realiza sus congresos donde define los programas de reivindicaciones, pero también las propuestas de cara al país, por lo que es un actor tomado en cuenta en la definición de las plataformas de lucha de los movimientos sociales uruguayos. Su participación en los actos del 1 de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores, representa un alto reconocimiento por parte de los trabajadores en actividad y la sociedad en general.


Carpe Diem


Integrar una organización de defensa de los derechos y de definiciones con representación estatal de las políticas públicas en materia de previsión social no es el único horizonte para muchos y muchas jubilados y pensionistas.

Carpe Diem es una cooperativa para la cohabitación que tuvo su génesis en 2016, a partir de intercambios entre diferentes grupos de amigos con ideas similares sobre el tránsito de la vida en la tercera edad, que derivaron en invitaciones extendidas a personas del entorno mayores de cincuenta años. Durante 2017 se sucedieron ingresos y egresos de integrantes hasta constituirse un «núcleo embrionario» que comenzó a tomar decisiones para consolidar el rumbo del proyecto. La propuesta fue seleccionada por el Instituto Cooperativo del Uruguay y otras instituciones del Estado por su carácter innovador y necesario para el país. El proceso de incubación se inició en marzo de 2019, recibiendo capacitación en cooperativismo y gestión cooperativa, y el apoyo mediante servicios profesionales de tutores y consultores en distintos ejes para poder transformar la idea en un proyecto.

Durante 2020, los integrantes trabajaron intensamente en la elaboración del Estatuto y Plan de Negocios de Carpe Diem. En 2021 ingresaron el proyecto de Estatuto a la Oficina Nacional de Registro para obtener la personería jurídica, además de avanzar en contactos con empresas constructoras y potenciales financiadores. En diciembre de 2023 concretaron la compra de un terreno sito en avenida Luis Batlle Berres 9820. Se trata de un predio de 6,8 hectáreas que les permitirá estar cerca de sus afectos y de servicios, y vivir en “armonía con la naturaleza”, como señala su consigna.

La cooperativa también definió el diseño del sistema de cuidados de Carpe Diem a través de su Comisión Salud, que viene estudiando y ajustando el sistema de cuidados del proyecto. Se definió la creación de un fondo financiero de salud y trabajar sobre posibles acuerdos con cooperativas dedicadas a cuidados, así como sobre la necesidad de generar instancias de cuidado. Carpe Diem participó del Congreso de Gerontología, donde los ejes centrales fueron demencias, cuidados paliativos y salud mental, nuevas terapias innovadoras y tecnologías aplicadas, vivienda colaborativa (cohousing), diversidad sexual y envejecimiento activo.

Estas dos experiencias llevadas a cabo en Uruguay demuestran que puede y debe haber un horizonte que no esté condenado a un ocaso irremediable, como una forma humana del desecho. Y como dice el poema de Eugenio Montejo, abramos la casa al paso del tiempo y celebremos, así como Julio y Marta convierten la jubilación laboral en júbilo de lucha.

Plano del complejo habitacional a construir, diseñado para ubicarse en un entorno de armonía con la naturaleza y la movilidad de los adultos mayores, construcción planteada a desarrollarse durante el año 2026. Foto: Carpe Diem

Para mi 80º aniversario

El año ochenta de mi vida está tan lejos

como la hora en que nací.

A la distancia se borran sus relojes,

pero esta noche abro la casa a mis amigos,

quiero que vengan todos

para que a mi lado lo celebren.

***

En esta noche de pronto me envejezco,

tal vez sobre mis sienes no ha nevado,

soy de un país sin nieve.

La vida entre mis huesos rodó tanto

que no pesa,

la edad me hizo liviano,

me fui poblando de vacío

sin llegar a ser sabio,

—son pocos años mis ochenta.

Notas relacionadas

Jubilación digna: el sueño guajiro de los maestros mexicanos

Jubilación digna: el sueño guajiro de los maestros mexicanos

Cuando los campesinos cubanos −conocidos popularmente como guajiros−acudían al mercado a vender sus cosechas, esperaban recibir muy buenas ganancias luego de una larga temporada de trabajo; en lugar de eso les compraban poco y muy barato. Las recompensas se convirtieron en un sueño guajiro, algo imposible e inalcanzable. Lo mismo les pasa a los maestros mexicanos cuando sueñan con una jubilación digna, es algo que sienten inaccesible a partir de la reforma al sistema de pensiones del 2007.

Resistir en el ocaso: el desafío de envejecer como persona LGBT en México

Resistir en el ocaso: el desafío de envejecer como persona LGBT en México

Tras sobrevivir a décadas de represión policial y discriminación, las personas que lucharon por los derechos LGBT en México hace sesenta años hoy vuelven a la lucha, pero ahora para lograr una vejez digna: enfrentan una doble vulnerabilidad por el edadismo y la falta de redes familiares, lo que reduce drásticamente su calidad de vida. En varias partes del país, impulsan iniciativas para crear casas de retiro, cuidarse entre ellas y pasar una vejez digna ante las omisiones del Estado.

Orgullo Caribeño y la revolución del softbol LGBTIQ+

Orgullo Caribeño y la revolución del softbol LGBTIQ+

En un diamante donde históricamente ha imperado el machismo, el equipo Orgullo Caribeño emergió como un símbolo de resistencia y talento deportivo. Lo que comenzó como un proyecto entre amigos en la isla de Holbox tras la pandemia se convirtió en un equipo que desafía los estigmas de la comunidad LGBTIQ+ en el deporte.