En Venezuela, el Movimiento de Pobladores y Pobladoras viene reclamando y conquistando, además del derecho de un techo para vivir, el derecho a una ciudad para todos. La lógica imperante durante años en el sistema inmobiliario, donde la vivienda es una mercancía para el negociado de la obtención de renta, o es propiedad privada que segrega, por encima de un derecho humano a habitar, tiene entre sus postales más incomprensibles casas sin gente y gente sin casas. Esta es la historia del Movimiento en la voz de Iraida Morocoima, una de sus precursoras más activas.
Fotografías: Heriberto Paredes
Caracas, Venezuela. Iraida Morocoima bajó un día del enorme barrio de Petare preguntándose por qué los venezolanos y venezolanas de las clases más humildes no podían tener derecho a vivir en los terrenos baldíos que existían en Caracas y otras ciudades donde los servicios habitacionales ya estaban resueltos. También, se preguntaba por qué no podían romper con la segregación social que la burguesía venezolana generaba.
Quizás bajó de los cerros de piedra y bloque con aquella melodía de Alí Primera: “Que triste se oye la lluvia, en los techos de cartón”.
Cada nueva recuperación de terrenos baldíos se denomina “campamento de pioneros”. La entrevista a Iraida la realizamos en el campamento Mujeres Luchadoras ubicado en el barrio Bello Monte, en Sabana Grande. Parte del financiamiento de este campamento se realiza mediante un emprendimiento gastronómico donde se sirve café y algunos sólidos cocinados a leña.
Iraida es una de las voceras y una de las memorias andantes del Movimiento de Pobladores. Es capaz de sintetizar en su relato una de las experiencias más activas en la lucha por el acceso a la vivienda en Venezuela.

Contame un poco del nacimiento del Movimiento de Pobladores…
El Movimiento de Pobladores y Pobladoras es una plataforma que integra varias organizaciones; hoy en día son cinco. Está el Comité de Tierra Urbana que nació en el 2002 a través de un decreto, el 1666. Yo era integrante del Comité de Tierra. Anteriormente, en conjunto comenzamos a construir la propuesta de “un barrio pare (de parir) otro barrio”. Y nos planteábamos cómo construir un campamento donde toda la gente que no tenía vivienda la tuviera. Es algo parecido, por su apuesta a la autogestión y autoconstrucción, a la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua.
Luego, durante el Foro Social Mundial, en el 2006, logramos, con varios integrantes de organizaciones sociales, construir el movimiento Los Ocupantes. Ya era un hecho: gente que ocupó edificios.
También integraban el Movimiento de Pobladores la Red de Inquilinas. Además, estaban las trabajadoras residenciales, que son las que anteriormente se llamaban “conserjes”, mujeres y hombres que cuidaban edificios, pero no tenían derechos, no tenían reconocimiento como clase trabajadora. Hoy en día lo tienen y hoy en día tienen una ley que lo reconoce.
Y construimos la política de Campamentos de Pioneros por una nueva comunidad, por eso su denominación de Campamentos y Comunas. Hoy en día construimos al Movimiento como Campamentos de Pioneros por la construcción de comunas.
Todos los que veníamos de barrios de sectores populares nos juntamos, señalábamos un terreno vacío donde poder construir. Después de 2011, nos reunimos con el Comandante [Hugo Chávez] y le presentamos a nivel nacional la plataforma del Movimiento de Pobladores. Juntamos todas esas organizaciones y le presentamos a Chávez una política por el derecho a la ciudad y para la construcción de una ley de producción autogestionaria.
¿Esto es un movimiento de Caracas?
No, es nacional, un movimiento nacional. Los Ocupantes sí estaban más en Caracas, pero también hay en algún estado, igual que los Campamentos de Pioneros y la Red de Inquilinas.
¿Cómo eran las convocatorias para que la gente se integrara?
Somos asamblearios. Hicimos un llamado a la gente que no tenía vivienda, que era mucha, muchísima, que vivía sin nada, arrimada o alquilada en el barrio, un llamado a una gran asamblea en el barrio 5 de Junio. A partir de esa asamblea comenzamos a plantearnos que teníamos que construir los principios de la organización que queríamos para que pudiéramos, mínimo, funcionar como organización. Esa asamblea que se construyó en el 5 de Junio se replicó en otros sectores.

¿En dónde se convocó esa asamblea?
Arrancó en Petare como una forma de mostrar que un barrio puede ir a otro barrio con todos los Comité de Tierra. Estos ya tenían título, pero no podían atender el tema del hacinamiento ni el tema de construir viviendas organizadamente. Nosotros, el pueblo, siempre hemos construido viviendas, pero nos ha faltado planificar y entonces construíamos en los cerros. Claro, nos estábamos planteando construir viviendas en las zonas populares, en la zona de terrenos baldíos que había en la ciudad, con terrenos subutilizados. Yo era de Petare, del barrio 5 de junio e integraba su Comité de Tierra.
De alguna manera ustedes habían empezado a hacer como un banco de tierras ¿Cómo hicieron ese relevamiento?
Comenzamos a recibir información de todo campamento que nacía en el barrio o nacía en un sector. También había gremios de gente que tanto ha trabajado y que tanto ha construido en un lugar y quería tener derecho a una ciudad. Empezó a ver que vivir en la ciudad dignamente era un derecho y que la vivienda también. Hicimos asambleas muy grandes en donde veíamos que la demanda de la vivienda era importante y comenzamos a inventariar el terreno. Siempre la burguesía, cuando tú le comienzas a tocar los intereses, te golpea: comenzaron a criminalizarnos, a golpearnos, a decir que estábamos invadiendo propiedades.
Siguen en la etapa de ocupación de esos terrenos baldíos
Sí, pero es que nosotros comenzamos ocupando y haciendo el inventario en conjunto. Aunque ocupábamos el terreno y no podíamos quedarnos, hacíamos una toma simbólica hasta que nos sacaba la policía y ya quedaba ese terreno en el inventario, quedaba señalizado. Así anduvimos cuatro años desde el 2007 hasta el 2011. Hacíamos marchas, les marchábamos a todos los ministerios y era como una promoción de la política que nosotros estábamos construyendo, de una política que se construyó con la gente, porque no fue del Estado.
¿Cuánta gente empezó?
Esa asamblea en el barrio era de doscientas familias, mucha gente. Y como esa asamblea, en otros lados también, porque se comenzó a tocar el tema que a la gente le preocupaba: cómo podía un pobre vivir en la ciudad y no ser excluido. Entonces, eso fue una construcción de lucha y batalla.

Un movimiento que nació reprimido…
Sí, pero en el 2010, en noviembre nos fuimos a la vicepresidencia. Estaba Elías Jaua como vicepresidente. Nosotros llegamos y dijimos “Queremos vernos con Chávez, encontrarnos con Chávez”, porque veníamos de ministro en ministro, no conseguíamos que se aprobara la ley. No entendíamos que lo que estábamos pidiendo es ambicioso, hoy en día todavía, porque el capital, con el tema de las tierras, siempre se camuflajea dentro del Estado burgués y era necesario llegar a Chávez.
Veníamos desde 2002 construyendo un barrio. Entonces llegamos y teníamos material que presentar: el derecho a la ciudad, la propuesta de transformación urbana donde entrábamos todos, al barrio entraban los campamentos, entraban los que ya vivían en el edificio ocupado, entrábamos todos.
Chávez podía hacer lo primero, que era tomar un terreno. Nunca nos lo imaginamos, incluso teníamos un terreno por allá, por el Junquito [una de las veintidós parroquias del municipio Libertador del Distrito Capital de Venezuela], siempre nos ofrecían la periferia y nunca la ciudad. Y Chávez, como buen emprendedor de la política, dijo: “Quiten las cadenas de aquel terreno”, que era un terreno de la Polar [una de las principales empresas de cerveza], y quitó las cadenas. Fue el pueblo, pero fue orientado por nuestro Comandante.
Hoy en día hay allí una comunidad de 156 familias. Es sorprendente, tú lo ves, eso lo construimos nosotros. Ahí yo participé pegando bloques. Fue una construcción por autogestión.
¿Quién diseñó el tema de los planos de la vivienda?
Bueno, teníamos compañeros militantes, arquitectos, profesores de la Universidad Bolivariana.
Ahí todavía no existía la Misión Vivienda…
La Misión Vivienda nace ese mismo año, en abril del 2011. Esa ocupación desencadenó a nivel nacional que todo el mundo saliera a identificar terrenos y organizarse. Chávez había sacado un decreto de ocupación de todos esos terrenos para vivir y nacen las asambleas Viviendo Venezolanos. En algún momento nos dijeron que iban a conducir el proceso desde el ministerio y no quisimos porque el movimiento popular siempre tiene que ser un movimiento con autonomía, crítico, no un apéndice del Estado.

En el 2016, después de tanta lucha, nos reconocieron como ente ejecutor de la gran Misión Vivienda para el movimiento popular. Se le reconoció como ente ejecutor de esa gran misión que era del ministerio, pero que no era poder popular.
En el caso de nosotros se hizo ese reconocimiento y creo que no fallamos: hemos construido y le planteamos ese año a nuestro presidente Chávez que era necesario que nos diera los medios, las máquinas. Todavía tenemos la retroexcavadora y una vibrocompactadora. No es suficiente porque la construcción requiere mucho esfuerzo, pero nosotros tenemos algo fundamental que es la fuerza de trabajo.
Chávez colocó dentro de la gran Misión Vivienda el acceso a materiales a través de una institución y nació ConstruPatria, una suerte de ferretería del Estado, una gran fábrica que tenía enlace con los que producían las cabillas [hierro utilizado para construcción].
Hace tres años nos reunimos con nuestro presidente Nicolás Maduro y él ordenó muchas cosas. Pero lo único que se cumplió fue que nos dieron un poco de cabilla y hoy en día muchos decidimos dentro de los campamentos que esas cabillas las íbamos a colocar en esos terrenos para construir.
¿Cómo se constituye un campamento?
Un campamento se constituye de la siguiente manera: cincuenta a doscientas familias que no poseen viviendas; generalmente no trabajamos más de doscientas familias. Se constituye primero con la voluntad de la gente y aceptación de los principios que tenemos: la vivienda no se vende, trabajamos la propiedad colectiva. Tú tienes tu privacidad dentro de tu apartamento, pero para nosotros la vivienda es común, así como el planeta es nuestra casa común, el campamento es una casa común y esa propiedad, todo el terreno tiene que ser colectivo. Empezamos trabajos como una forma de que los terrenos no nos los quiten.
Imaginemos, yo me hago mi casa en el campamento con ustedes ¿esa vivienda pasa a ser mía o sigue siendo propiedad colectiva?
Va a ser tuya, pero con los principios de propiedad colectiva que tiene. Por ejemplo, si tú quisieras venderla la tienes que vender dentro de la organización a alguien del movimiento que necesite una vivienda, que esté urgido. La idea no es que se venda la vivienda, no hicimos vivienda para vender, o sea, no vuelve al mercado.
¿Cómo logran que la gente se mantenga dentro del campamento, dentro del movimiento?
Somos sujetos políticos. Convertimos una organización en un sujeto político. Y al convertir una organización en un sujeto político, no solamente la vivienda importa, importa la patria, importa el tema de la salud, importan muchas cosas, porque para nosotros la autogestión es la defensa de la vida. Y nos politizamos. Lo primero que hacemos es politizar.
En algún momento tuvimos un proceso de formación. Ahorita estamos pasando una crisis después de la pandemia, después de esta crisis en que la gente tiene que trabajar más horas, que no le puede dedicar tanto tiempo a esto. Por eso tú ves montando el [proyecto] socioproductivo para mantener de alguna forma los ingresos del campamento y la familia del campamento va a ser un aporte también.
Y estamos en lucha porque la clase alta nunca va a aceptar a la gente humilde, porque siempre se ve con el derecho de los terrenos. Es una pelea que nosotros tenemos, una ley que planteamos que esta vez se logre construir la ley de producción autogestionaria.

Pobladores después del 3 de enero
Iraida confirma que, a pesar de las dificultades, el movimiento sigue construyendo en sus once campamentos en Caracas. Ven con preocupación el contexto político actual, luego de la intervención de Estados Unidos y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la legisladora Cilia Flores, el pasado 3 de enero de 2026.
“Vemos que la situación hoy es bastante compleja, porque la derecha se está reposicionando, y viene diciendo y ofreciendo que todo lo que se le había quitado se le va a dar [en referencia a la expropiación de terrenos por parte del gobierno y entregados a Pobladores]. Y eso generalmente preocupa. Preocupa porque quedamos muy débiles jurídicamente, sin política, incluso sin presidente, porque tenemos un presidente secuestrado”.
Ciertas incertidumbres que se generaron luego del 3 de enero también han impactado en los tiempos de espera de algunas familias para finalmente habitar su vivienda, pero la mayoría se mantienen firme y en obra.
Iraida sostiene que “Pobladores no se ha rendido y no se rendirá jamás, habrá cansancio frente a la política, la gente se viene apartando de toda militancia política, pero este es un pueblo que está concientizado políticamente”.
Pobladores como referencia de los vecinos en los terremotos
Muchas de las edificaciones que rodean el campamento sufrieron alguna afectación tras el doblete sísmico ocurrido el 24 de junio de 2026. Para asombro de Pobladores, los vecinos fueron a consultarlos como referente.
“Nosotros fuimos a inspeccionar algunos edificios porque la gente nos vino a buscar. Gente que nos conocían nos buscaron para que les dijéramos si podían dormir esa noche ahí. Nosotros lo que hicimos fue, con apoyo de los peritos e ingenieros que conocemos, comprobar que no hay nada afectado estructuralmente, solamente mampostería y todo esto. Pero lo sorprendente, es la confianza que la gente nos tiene, porque la gente dice: ‘Verdad, estos carajos construyeron y no se les cayó nada, ni un rayoncito’. Entonces terminan confiando en lo que uno les está planteando”, cuenta Iraida con orgullo.
Explica que la experiencia de Pobladores deja conocimiento y organización y que “frente a los dos terremotos nosotros nos quedamos aquí. Y a toda la gente del edificio nosotros la atendimos, se quedaron aquí durmiendo dos noches, tres noches, fuimos capaces de calmar a la gente. Porque cuando ya tienes el conocimiento, te da como una característica para saber de dónde te alejas. Yo, por ejemplo, no soy ingeniera, pero yo puedo saber cuáles son los daños estructurales y cualquier otro que haya estado en obra, lo aprendí”.
Ninguno de los campamentos habitados de Pobladores y en obra sufrieron afectaciones por el doble terremoto.
Iraida explica que “nosotros tenemos un conocimiento técnico y nosotros tenemos que estudiar la mejor estructura, y si no es más conveniente, hay que cambiarla, hay que revisar. A veces revisamos qué pasó en las OPPPE [Oficina Presidencial de Planes y Proyectos Especiales en Venezuela] y creemos que tenemos que seguir revisando. Fíjate, para nosotros en algún momento fue una discusión que los tanques [de agua] no estuviesen arriba y nosotros en algún momento nos planteamos que el tanque que la gente iba a tener lo tuviese en el pasillo, cosa que no le pusiéramos tanto peso. Y bueno, esa fue una discusión y hoy en día nos dan la razón”.

Desde el punto de vista de las definiciones arquitectónicas, Iraida cuenta: “Nosotros hicimos obras antisísmicas. Y también pensando en el futuro siempre lo hicimos sin ascensor. Porque nosotros hemos pasado muchas crisis y, bueno, creemos en las obras de baja altura y alta densidad. Ahorita estamos planteándonos de tres a cuatro [pisos] de altura, porque no contamos con los recursos suficientes y porque ahorita yo creo que la gente, después de estos temblores, se lo plantea. Incluso hay mucha gente que no quiere vivir más nunca en un edificio”.
Una propuesta ante la emergencia habitacional
La alcaldía de Caracas y el Ministerio para Hábitat y Vivienda tienen en sus manos un proyecto presentado por Pobladores que plantea otorgar el 40 % de sus viviendas, distribuidas en ocho campamentos, en Caracas, a las familias afectadas de La Guaira, por el doble terremoto. Esto implica una solución habitacional de 197 viviendas, de las 492 plantadas por el Movimiento.
Además, la propuesta de viviendas por autogestión es una de las tantas que tiene encima de la mesa el gobierno nacional en su plan de rehabilitación de la política de vivienda, en el plan Venezuela Renace, que rescata el espíritu de la Misión Vivienda.
De cara a la Segunda Consulta Nacional
En las consultas populares llevadas a cabo por el gobierno nacional para seleccionar los proyectos comunales a financiar, el Movimiento de Pobladores no presenta proyectos. Sin embargo, acompaña los presentados por la comunidad.
En el caso específico de la Comuna de Chacao, en el consejo comunal 22 de Enero, el campamento se sumó a la consulta de marzo con un proyecto de gas directo. El objetivo es sustituir gradualmente el uso de bombonas de gas licuado de petróleo (GLP) por un sistema continuo y seguro de gas directo, en distintas comunidades y sectores populares del municipio. El proyecto ha resultado ganador en diversas jornadas de consulta popular (como las de 2024, 2025 y marzo de 2026), donde los recursos son asignados a las comunidades para su ejecución mediante autogestión, en coordinación con entes como PDVSA Gas, la gobernación de Miranda y la alcaldía local.

Pobladores acompaña que las comunidades beneficiadas sean la Comuna Socialista Guerreros de Chacao (incluyendo el Consejo Comunal 22 de Enero), el Casco Histórico, la urbanización Bello Campo (residencia Pilma Rigoris), el sector El Pedregal (con más de 450 metros de red de tuberías), edificios del sector Santa, entre otros circuitos comunales.
Esta es una muestra de que Pobladores representa una de las organizaciones sociales con mayor presencia territorial, y que, desde los territorios, apuntala a un horizonte de fortalecimiento de las Comunas.





