La poesía nos levanta: Mirtha Luz Pérez Robledo

por | Ago 2, 2026

Un poemario llamado Lázara se publicó recientemente en México. Lo escribió Mirtha Luz Pérez, poeta nacida en Chiapas y buscadora de justicia desde que, en 2015, asesinaran a su hija Nadia en uno de los episodios de violencia más crudos de las últimas décadas, el Caso Narvarte, que sigue impune. Mirtha escribe para ver si puede “ayudar a alguien”.

Fotografías: Memorial Narvarte

Sonora, México.- Cansada de hablarle a la pared que representan el gobierno y los funcionarios públicos, especialmente aquellos responsables de impartir justicia en México, Mirtha Luz Pérez, poeta chiapaneca, escribió “un conjuro para seguir caminando después de una caída”, que lleva por nombre Lázara.

La caída es recordada como el “Caso Narvarte”: el homicidio y multifeminicidio cometido en el 2015 en la Ciudad de México, en la colonia que le da la etiqueta a la tragedia. Una de las víctimas fue Nadia Dominicque Vera Pérez, activista, hija de Mirtha Luz.

También víctimas directas del crimen cometido el 31 de julio fueron Rubén Espinosa, fotoperiodista, Yesenia Quiroz, maquillista profesional, Mile Martín, modelo y Alejandra Negrete, trabajadora del hogar.

Nadia y Rubén se encontraban en la Ciudad de México tras escapar de Veracruz y señalar las corruptelas del exgobernador, Javier Duarte de Ochoa, hoy preso por otros crímenes bajo los cargos de asociación delictuosa, lavado de dinero y peculado.

Comentó Mirtha Luz a Ceiba, periodismo con memoria que las personas atentas se dan cuenta de que el poder cambia la forma de nombrar lo que ocurre, para que no nos percatemos de la gravedad de lo nombrado. “Ojalá lo escrito pueda ayudar a alguien”.

No es lo primero que las familias de Nadia, Rubén, Yesenia, Mile y Alejandra escriben al respecto. El duelo y la falta de justicia motivaron la creación de múltiples formas de memoria colectiva, una de ellas se ubica en el sitio web memorialnarvarte.org y contiene un mensaje conjunto.

“Mantener la memoria viva es no pasar la página …, es ponerle su veladora, su cigarro y su café…, es seguir de pie…, es un acto de rebeldía…, es hacerles presentes en cada lugar, momento y espacio que sea posible”, dice, entre otras cosas, el mensaje.

La pluma de Mirtha, en lo particular, tiene un largo recorrido que precede a la tragedia que hoy, junto al duelo, protagoniza Lázara. Ha merecido una multiplicidad de premios por títulos que con frecuencia se anclan en la infancia: Música para una infancia difusaPoesía en voz alta. Antología para jóvenes y La linterna mágica. Poesía para niños son algunos ejemplos.

Para la publicación de Lázara Mirtha contó con el respaldo de Heredad, “una cooperativa editorial dedicada a la edición de libros de arte, historia, pensamiento y trabajo comunitario”, como dice su sitio web oficial.

“Nuestros libros -afirma la cooperativa- “celebran la belleza del mundo, recogen experiencias en defensa de la vida y alimentan las reflexiones del presente sobre la construcción de sociedades más justas”.

Acción de memoria en el marco del 11vo aniversario del Caso Narvarte el 01 de agosto de 2026, frente al departamento de la calle Luz Saviñón 1909. Fotografía: Memorial Narvarte

¿Qué es Lázara y qué significa su publicación?

Lázara es un libro de poesía, un diario de duelo, un conjuro para seguir caminando después de una caída. Es el resultado del proyecto del Sistema Nacional de Creadores de Arte (SNCA).

¿A quién va dirigida? La reseña oficial dice que se trata de que ayude a las personas a caminar. ¿En quién piensa?

Cada pérdida es dolorosa, no hay pérdida pequeña, todo duele, desde perder un empleo hasta perder una hija. Por ello pienso que quien haya sufrido una pérdida, podría encontrar sus propias palabras leyendo Lázara, animarse a escribir y a poner fuera del cuerpo ese dolor.

¿A dónde va el camino que traza usted, como dice la reseña de la editorial, junto a Nadia en Lázara?

Desde el 2015, cuando asesinaron a mi hija, empecé a trazar caminos para que su espíritu regrese a casa. Ella me acompaña a donde voy. Caminamos juntas. Vamos como vamos todos caminando la vida, ahora ella en otro plano y yo en este todavía.

Hace siete años se preguntaba usted, en una carta, si sus palabras (nuestras) sirven de algo frente a sus balas (de ellos). ¿Ha cambiado algo? ¿Sirven nuestras palabras ante sus balas?

Han servido para conjurar la presencia, la memoria, la vida. Si no hay palabras para el diálogo, no hay civilización. Todos los días escribo algo para que llegue a otra persona. Nombrar es importante, decir, aunque pretendan callarnos. Nos prohíben decir ciertas palabras, porque se apropian de ellas y las vuelven mercancía, como en la pasada actividad de futbolistas.

Este país, como usted dijo, no es nuestro, al menos en el sentido en el que lo expuso en una carta fechada en el 2019. En la literatura se habla con frecuencia de la distinción entre la palabra viva y la muerta, aquella que pertenece al pueblo, o al ser, y aquella que refleja las cosas, o al sistema, por decirlo de alguna manera. ¿Considera que Lázara está en el primer caso?

En la poesía el lenguaje toma forma. En esta época se corrompe el lenguaje, se instrumentaliza, los que son atentos se darán cuenta de que desde el poder se cambia la forma de nombrar lo que ocurre para que no nos demos cuenta de la gravedad de lo nombrado.

¿Cómo distinguir el lenguaje que se encuentra en el camino de Lázara y el que va en sentido opuesto? En este último caso imagino, por ejemplo, el lenguaje de los partes policiacos que llenados a medias, como usted dijo, asesinan personas.

La poesía ayuda a nombrar lo innombrable. Tengo algunos textos inéditos de la forma en que sufrimos mi hija y yo la violencia institucional. Después de que la asesinaron, siguieron violentándola y, por ende, a mí, a mi familia: la falta de sensibilidad, la revictimización, la indiferencia y la omisión de parte de las autoridades que deberían estar ahí para proteger a la población no para seguir violentándola.

En un fragmento del pódcast llamado La dignidad del insecto habla usted de que es necesario un “verso vertical” para sostenerse ¿Qué significa?

Es una metáfora. La poesía nos levanta, nos incorpora, nos vuelve al cuerpo cuando sufrimos una pérdida. Yo he vivido un proceso de duelo escribiendo. ¿Qué hago para defenderme de esta violencia institucional? Escribo En defensa propia, así se llama el libro anterior a Lázara.

También habla usted de un país, o una sociedad, dormida. ¿Cuándo considera que comenzó este sueño, y cuándo que terminará, o bajo qué términos?

No es un sueño, yo hablo de una sociedad que todavía no ha despertado. No está soñando, eso sería otra cosa, está obnubilada. Son pocos los despiertos, los que piensan por sí mismos en este país. La mayoría siempre necesita que alguien les diga qué hacer, qué pensar, incluso qué comer.

Antes del libro, hizo usted un jardín de la memoria para Nadia, ¿nos podría contar un poco de éste?

Ha sido un proceso de sanación a través de pensar y luego trazar caminos, desde todos los lugares donde vivió mi hija, desde bebé hasta sus últimos días, a través de la tierra, las semillas y las flores que la acompañaron en esos lugares. Un camino para que recorriera su espíritu y pudiera encontrar el camino a casa.

A casi once años del Caso Narvarte, ¿qué les diría a las autoridades? ¿Y a la sociedad?

A las autoridades, ya les he dicho de frente lo que pienso de ellos, pero sé que no oyen ni miran ni sienten ni agradecen. Puedo seguir diciendo que hagan su trabajo con ética y honestidad porque no hacer su trabajo los hace cómplices. Sin embargo, creo que es el sistema mismo el que crea este tipo de personas indolentes sin importar de qué partido político sean. Pero les puedo seguir diciendo con palabras de Platón: “La peor forma de injusticia es la justicia simulada”. No sé si lo entiendan. ¿A la sociedad? ¿Quién soy yo para decirles algo?

¿De qué le ha servido la poesía?

Para nombrar lo innombrable, para resarcir, reparar, resanar, resistir, reexistir, resucitar.

¿Cómo se cura el mundo?

No sé, supongo que nos corresponde a todos.

¿Qué les dice a los y las lectoras de Lázara?

Gracias por su lectura, ojalá lo que allí está escrito pueda ayudar a alguien.

Ofrenda y ritual en memoria de Alejandra, Mile, Nadia, Rubén y Yesenia, a once años de su ausencia. Fotografía: Memorial Narvarte


***

9*

En el país de sombras y fosas clandestinas

(A las buscadoras de alas buscadoras)

Como sombras entre las sombras

unos hombres   cargan en sus hombros sus propias

   sombras

y las sombras de otros hombres

como sombras a la hora de la sombra

unos hombres siembran sombras

de otros hombres

en las veredas umbrías

Las sombras sembradas florecen

hasta alcanzar una vasta fronda

que asombra

Con el corazón en sombras

Como sombras bajo la sombra

Buscadoras escombran entre la hierba

sembrada de sombras

y se asombran de las sombras encontradas

que se asombran de ser sombras

sin su sombra

A la hora del asombro

aladas sombras buscadoras cargan en sus hombros

las amadas sombras de sus propias sombras

Y su corazón se asombra y se sosiega

Y se vuelve un prado de florecidas hierbas

Ya sin sombra

* Poema reproducido acá con autorización de la autora

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