“Mi música es una fotografía del presente”: Gallo Armado

por | Jun 14, 2026

Conversamos con Gallo Armado, músico y cronista norestense, sobre su disco La ciudad es nuestra, la autogestión como ética de trabajo, el corrido como fotografía del presente, el acompañamiento a movimientos sociales desde la música y la historia del corrido en los campos algodoneros.

Fotografías: Erika Lozano y Jonathan Machado

Nuevo León, México.- Fernando Ríos es un joven músico de Montemorelos, Nuevo León, que desde hace varios años radica en la ciudad de Monterrey, al noreste de México. Su proyecto Gallo Armado se ha caracterizado por acompañar movimientos sociales, como la lucha contra el aumento al costo del transporte público en el estado o la defensa del Río Santa Catarina, o por contar historias cotidianas con las que se identifica la gente de a pie que habita esta región.

Su primer disco, La ciudad es nuestra, salió a la luz a inicios de este año de manera física, en CD, y el pasado 11 de junio fue lanzado en plataformas digitales. Este disco es una apuesta colectiva. Fernando renunció a su trabajo y decidió dedicarse de lleno a la música, organizó una campaña de fondeo y reunió 150 000 pesos para autofinanciar su proyecto.

Ciudad de todos, ciudad de nadie, Diosito guarde siempre a mis carnales, que nadie falte, que nada falle. Ciudad de locos, que no te agarren. Nos quieren rotos, pues que batallen. Hoy la libro, mañana quién sabe.

Abre a manera de rezo este disco que le canta a la gente de esta ciudad, a sus luchas y batallas, al derecho de habitar el espacio público, a las montañas, al desierto, al campo, al río, a los pájaros, a la fiesta, a la gente trabajadora, a las y los amigos que se quedaron y a los que se fueron, aunque finalmente la ciudad sigue siendo de ellos.

Portada del disco La ciudad es nuestra. Fotografía: Jonathan Machado

Ha sido muy emocionante ver cómo en los últimos dos años tu proyecto musical ha crecido exponencialmente. Regresando un poco a los inicios, ¿cómo fue que llegaste a la música y te interesaste por el corrido?

Cuando empecé a escribir, me enamoré de la sencillez con la que se expresa el corrido. Porque lo que tiene de complejo es lo emocional, y lo sencillo es que todo el mundo lo puede entender: un niño, un adulto, alguien que fue a la escuela o alguien que es doctor. Lo entendemos de la misma manera y con nuestro propio significado.

Comencé a tocar la guitarra cuando tenía doce años, para cuando tenía quince, mi interés se fue más hacia el teatro y el cine, siempre me ha gustado mucho actuar. A los dieciocho años entré a estudiar Comunicación, pero no me gustó la carrera. Me cambié a Letras y de eso me recibí. Yo no era una persona lectora, ni venía de un contexto o una familia que leyera. En esa época, por amigos y por la misma carrera, me empezó a gustar mucho la palabra, la oralidad.

Me di cuenta de que la escritura, o lo que estaba leyendo, usaba un lenguaje muy rebuscado, complejo y críptico. Para finales de la carrera empecé a tocar la guitarra otra vez, pero ahora de doce cuerdas. Fue mi regreso al instrumento. Ahí empecé a componer, cuando tenía veintitrés años, ahorita tengo veintinueve. Dentro de la música es una edad relativamente tardía para empezar a componer, pero en ese tiempo solo me interesaba escuchar y disfrutar la música. 

Ahorita estoy 100 % metido en escribir música, que es lo que al final me apasiona, es mi oficio. Es lo que me ha abierto las puertas de la gente y a que me conozcan las personas.

Has construido un espacio desde la autogestión y la colectividad, como vemos alrededor de tu disco La ciudad es nuestra. ¿Qué implica y qué significa para ti sostener esa autonomía, en contraste con las dinámicas de la industria musical?

En este disco en particular, la autonomía ha sido algo fundamental, algo que hemos trabajado y cuidado hasta el final, hasta ahora que vamos a tener el lanzamiento. Siento que autofinanciarse es un poco contraintuitivo para la industria o para el músico, porque se supone que un disco o un artista es financiado por una industria o por un empresario que le invierte el dinero. Nosotros juntamos 150 000 pesos con el apoyo de más de doscientas personas que donaron desde diez, cincuenta, mil pesos. Y es un proyecto para la gente que lo apoyó. No es tanto para que se haga viral, digo, si pasa eso qué padre, pero mi intención es que la gente sienta que, no solo el dinero, también el apoyo emocional que me han brindado desde hace un año que empezamos se vea reflejado en algo tangible que es un disco.

Si el día de mañana hago un disco y le pido el apoyo a una disquera, no estoy peleado con eso. Solo que desde el principio tienes que saber cómo se va a financiar. Para mí es parte de la ética que tengo. No me hubiera hecho sentido que doscientas personas lo financiaran, y luego yo vendiera esas canciones a una disquera. Que sí se presentó la oportunidad y me daban un dinero por eso, pero a mí nunca me hizo sentido. Que esta música que financió la gente, imagínate el Corrido del aire, que es parte de este disco, que un porcentaje de esa canción lo tuviera Sony Music o una multinacional, pues estaría un poco incongruente con este proyecto.

Gallo Armado presentó su disco La ciudad es nuestra, junto a un libro escrito por la activista Carla Escoffié, el pasado viernes 5 de junio en Monterrey. Fotografía: Erika Lozano

Los temas de La ciudad es nuestra son muy específicos: la defensa del territorio, la migración, la importancia del campo o la región citrícola. ¿Cómo ha sido el recibimiento de la gente? ¿Cómo han conectado con esas historias tan particulares?

Pasó un fenómeno muy bonito con este disco, que antes de que saliera en plataformas o en físico, la gente ya cantaba las canciones. El público que escucha el proyecto es pura gente que siento que le gusta llevar la contra. Gente rebelde, que está involucrada con algún activismo, que está defendiendo algún espacio o que no está conforme con su ciudad.

Como nosotros hacemos conciertos muy seguido, pues yo creo que eso provocó que la gente se aprendiera las canciones. Y ahora que sacamos el disco en físico, siento que quienes tienen estos valores apreciaron que no saliera en plataformas y que fuera un proyecto que se escucha en vivo, o escuchas el disco porque tienes una liga de descarga que no está en una plataforma. Siento que por el mismo tipo de valores que tenemos, eso gustó. Eso también invitó a que se sintieran parte de esas canciones, y realmente lo son, porque son quienes donaron para el disco y de quienes hablan esas canciones.

Las historias del disco son de gente común, gente trabajadora, gente que día a día busca salir adelante.

Con el corrido hay una disonancia entre lo que se narra y lo que se vive, porque muchas veces se narra una vida donde ya se posee un lujo, y la cantamos y no tenemos ese lujo. Siento que estos corridos son más cercanos a la realidad de la gente de a pie, la gente trabajadora.

Posada organizada por el cantautor regiomontano en diciembre de 2025. Fotografía: Erika Lozano

Eso me recuerda a algo que compartiste el año pasado en un conversatorio organizado por Trópico Caliente en la Ciudad de México, donde reflexionabas sobre la importancia de hablar de lo específico y de lo particular. El hablar de las calles de Monterrey, que a lo mejor no todo el mundo conoce, eso también es parte de narrar la cotidianidad y de que la gente de a pie pueda identificarse con esas historias.

¿Por qué crees que es importante hablar de eso tan particular, de lo que le significa a quienes viven en esos lugares?

Yo pienso que lo particular es lo universal y ahora tenemos este cotorreo con los compas, de que lo general solo sirve si estás en el ejército. Como que ser general en cualquier cosa no dice nada. La industria a veces quiere diluir el mensaje y que todo el mundo se pueda identificar. Y la manera en la que todo el mundo se puede identificar es hablar del lugar. “No digas el nombre de la calle, mejor di la avenida, no digas el nombre del lugar, di mejor el nombre del país o del continente”. Siento que eso hace música genérica. Ni siquiera a la misma industria le conviene que seas tan general.

Esa reflexión vino de un compa que está muy metido en la industria y me dijo: “Está chido que hables de Morones Prieto y Félix U. Gómez y todo eso, pero tienes que ser más general para que la gente te pueda entender”.

Y a mí no me interesa cambiar mi mensaje para que me entienda todo el mundo, al contrario, me interesa que mi gente que camina estas calles y que anda acá sea la que conecte primero con la música, porque sé que si esa gente conecta, chance alguien más va a ver la calle y la va a relacionar con su realidad.

Para mí, mi música es una fotografía del presente, de mi presente, de lo que vivo con mis compas. No tendría sentido buscar una generalidad porque no la hay, es un contexto muy particular, y el corrido es la música, literalmente, de lo particular, es la música que le canta al día, a la hora, al lugar.

Algo que ya hemos platicado, y que me parece bien interesante, tiene que ver con la historia del corrido. Yo tenía una idea muy general, de que venía de la Revolución mexicana. Pero conversando contigo supe más sobre su relación con la polca y con los campos de algodón. ¿Cómo se desarrolló este género musical en el noreste?

Se tiene la noción de que el corrido viene de la Revolución mexicana y en parte sí, pero hay que matizar. Sin duda fue un método muy efectivo de comunicación, para difundir historias, mensajes y noticias. Pero más adelante, o a la par, esa música ya se estaba desarrollando en el campo del noreste.

La historia de origen que más me gusta es la que sitúa el corrido en el norte de Tamaulipas y de Nuevo León, en los campos de algodón. Es importante mencionar que cuando se prohíbe la esclavitud, o cuando termina la guerra civil en Estados Unidos, los campos de algodón se mueven al norte de México, y son campesinos mexicanos quienes trabajan el algodón en condiciones muy precarias. Es ahí donde empieza a florecer o se empieza a desarrollar el conjunto de corrido como lo entendemos en el noreste, que es el bajo sexto y el acordeón.

En la Revolución sin duda se escuchaba el corrido, pero usaba otra instrumentación: la guitarra de cuerdas de nylon y otros instrumentos. Es hasta los campos de algodón que sucede esta actualización musical en la que el bajo sexto y el acordeón forman parte de la instrumentación principal del corrido y es ahí donde se desarrolla el origen del género.

Esta música viene del campo, por lo tanto, siempre ha hablado del campo y de los problemas que ahí se viven. Creemos que el corrido solo ha hablado de bandidos, de héroes o villanos, y en realidad siempre ha hablado de las aves, de los ríos.

La música de Fernando Ríos le habla a la gente de a pie, a la gente trabajadora. Fotografía: Erika Lozano

Y trayendo la reflexión al presente, está el tema de la criminalización del regional mexicano. Por un lado, desde el gobierno actual, pero también socialmente hay una mirada compleja. Al mismo tiempo, entre nuestra generación, el género se volvió a popularizar hace unos años gracias a artistas como Natanael Cano o Junior H. Finalmente es un reflejo social o algo que habla del momento que atraviesa el país. ¿Cómo lees en este momento el género a partir de estas aristas?

Yo veo dos caminos que parece que se van a contradecir, pero eso es lo complejo para mí del género. Por un lado, Junior H, Natanael, Fuerza Regida hicieron una labor cultural que ningún gobierno hubiera podido hacer, que es tomar una música que tiene un arraigo muy profundo en México, en el norte, en el noreste, en el noroeste y reinterpretar con mucho estilo, con mucho flow. De una manera que ya no es música para tu tío o para señores, como a veces relacionamos así la música acá en el norte, como “es la que pone mi tío cuando está pisteando”.

Tomaron esa música y la actualizaron, actualizaron el código y el lenguaje. Creo que no hay dinero que pueda lograr eso. Siento que ha habido otros géneros a los que han intentado inyectar capital, pero esto vino de la juventud y afectó y trastocó todo el sistema cultural. 

Yo empecé por Ariel Camacho, Nata Junior, era lo que yo escuchaba cuando empecé a agarrar la guitarra. Para mí su influencia es esencial y sin ellos la historia de la cultura mexicana hubiera sido distinta. Creo que han hecho una labor muy perra de actualizar el corrido.

Por un lado, las flores, honor a quien honor merece. Por otro lado, ya llegaron a un punto en que están estancados en la misma narrativa, en sus propias historias, llegaron y lograron tanto con este cambio que eso se transformó en hacerlos millonarios y en que vivan muy bien de su música. Eso me da mucho gusto porque han trabajado mucho, pero creo que ya son parte de una narrativa que se está volviendo un poco obsoleta, la narrativa de la acumulación, de poseer, del lujo, porque la gente se da cuenta de lo difícil que realmente es tener esa vida. La historia ya está cambiando. Así como ellos cambiaron el código, ya está volviendo a cambiar.

Gallo Armado reflexiona sobre la importancia de hablar de lo particular y específico de los territorios en sus canciones. Fotografía: Erika Lozano

Pensaba también en la importancia de contar esas otras historias, que están presentes en La ciudad es nuestra, que tienen que ver con el acompañamiento a luchas sociales, a movimientos, a procesos de memoria, como bien lo fue el Corrido del aire, que acompaña la lucha en defensa del río Santa Catarina, o el de la lucha de Familia Pasta de Conchos, y ahora La Grieta contra el fracking. ¿Qué significa para ti acompañar procesos de resistencia desde la música?

Desde antes de estar en la música estaba involucrado con algunos colectivos, con activistas. Me interesaba aportar, con algún diseño, foto o video, y siempre me preguntaba cómo podía aportar desde la música. La música puede ser un arma de dos filos, porque de repente conecta mucho, pero también puede ser algo que como que digas “está horrible, que no nos representa”.

Entonces desde una perspectiva ética y estética me pregunté cómo podía conectar con mi música. Yo antes hacía rap y hacía los beats y todo e hice un disco que narraba una desaparición forzada y pues hasta ahí quedó. Creo que es un disco un poco difícil de escuchar porque lo mezclé todo yo y está medio caótica la mezcla y siento que te da ansiedad escucharlo, pero si lo quieres escuchar, se llama Una ciudad entra al criminal.

Con el corrido, al ser una música tan accesible y capaz de narrar cualquier historia, pensé que podía contar historias que siento que no se están contando. Como pasó con el Corrido del aire, con Pasta de Conchos, con La Grieta, que narran historias de las que se habla muy poco en la música.

El reto para mí es cómo hacer canciones que narran historias importantes, pero como lo hicieron Junior y Nata, con estilo, con flow, con palabras que no estén rebuscadas. A veces la música es muy frontal y solo la puedes exponer en las marchas o en los círculos activistas. Y para mí el chiste de la música política no es que nos llegue a los mismos círculos, que ya sabemos qué está pasando, sino que le llegue a más banda y que conecte con gente que a lo mejor en la primera escucha dice “Ah, pues mira los pajaritos” y en la segunda dice “A la madre okay, okay, esto es parte de algo más grande”.

Con el Corrido del aire me pasó, siento que es una canción que puedes poner para pistear, pero también la puedes cantar en una marcha. Para mí esa es la función, que la gente se sienta representada en lo que escucha.

En la escena musical independiente en Monterrey vemos que hay un montón de proyectos bien interesantes haciendo cosas nuevas: corrido, pop, rap, trap, reggaetón. ¿Cómo ves ese ecosistema del que también formas parte? ¿Qué propuestas te emocionan?

Lo que veo en la escena independiente de Monterrey es una tendencia a narrar la ciudad y la vida cotidiana, como la canción Amor muy regio de Trixi Yam que habla de eso, o del desencanto de vivir acá. Pienso en varios proyectos, el que más me gusta es Pata de Alacrán, que también está dentro de la tradición del corrido y trae una onda muy del punk y de cantarle a lo oscuro, con una estética muy cruda.

Me gusta lo que hace Trixi Yam porque entendió que si eres específica puedes conectar con tu público y ella es específica al hablar de la ruta en la que anda. También tiene una rola donde menciona todos los municipios de Nuevo León y eso está increíble, porque justo es eso de ser particular para conectar. Siento que cuando eres muy particular generas un FOMO [miedo de quedarse fuera, por sus siglas en inglés] en la gente que no sabe de qué estás hablando. Como que si ve que te estás divirtiendo y que hay más gente que te sigue el rollo, va a decir: “Ay pues, yo también quiero saber qué es lo que está pasando ahí”.

Hay otro chavo, Big Sempa, que es de Tamaulipas y vive aquí en Monterrey, que es increíble y para mí es el mejor rapero de México ahorita. Él habla sobre racismo, habla de crecer siendo una persona morena y precarizada en el norte. Habla de cómo lo han criminalizado, habla de amor, de desamor, y está contando su vida. Esos proyectos me emocionan de acá.

Con su música, Gallo Armado se ha sumado a acompañar diversas luchas sociales. Fotografía: Erika Lozano

Me has compartido el interés que tienes por abordar ciertos temas del pasado reciente de Monterrey, de movimientos guerrilleros como la Liga Comunista 23 de Septiembre. Quería preguntarte sobre eso y saber sobre qué otros temas te gustaría indagar.

Hay varios temas del pasado en los que tengo mucho interés. Con la Liga Comunista 23 de Septiembre empecé con un interés muy fuerte, no de narrar su historia porque es muy compleja y larga, pero sí me interesan varios momentos. Uno es el secuestro de Eugenio Garza Sada, es un suceso que me parece muy pertinente narrar, porque siento que todavía hay fibras sensibles de la sociedad regiomontana que creo que es necesario tocar, es un tema tabú en la historia de acá. Empecé con ese interés y luego llegué con otro episodio de un integrante de La Liga que secuestró un avión y que lo desvió a Cuba. Leí un libro que publicó y después de eso se tuvo que exiliar y estuvo mucho tiempo fuera de México. Es otro episodio que yo siento que merece un corrido.

Independientemente de esos dos, tengo un interés más grande en hablar de las Fuerzas de Liberación Nacional, que comenzaron aquí en Monterrey y que es un grupo que ha estado un poco invisibilizado. Ahorita me estoy aventando los cinco tomos de los libros sobre su historia y siento que es importante traer a la mesa el pasado guerrillero y combativo de Monterrey, porque se tiene una idea de que siempre hemos sido una ciudad trabajadora y que aquí lo único que ha habido es industria y que no ha habido huelgas, no ha habido marchas, y la historia nos dice una cosa completamente distinta.

Aquí siempre ha habido gente politizada, organizada, queriendo cambiar las cosas. De las Fuerzas, después vino el zapatismo, son las bases del zapatismo, y es súper curioso pensar que iniciaron aquí en Apodaca, en El Mezquital.

Hay historias de madres buscadoras que quisiera narrar, con el debido respeto y sobre todo haciendo parte a la gente de la historia. No quiero narrar una historia que no quieran que se narre, he buscado tener cuidado con eso. Ahí tengo anotada varia banda, el Mijis por ejemplo, que fue diputado y defensor de la banda migrante y que lo asesinaron. Es una persona que yo pienso que merece tener un corrido también, porque siento que pudiera ser una excusa para esclarecer un poquito qué fue lo que pasó en los últimos días de su vida, porque hay mucho silencio alrededor del caso. Creo que a mucha gente nos queda la duda de qué sucedió realmente.

Como si el corrido pudiera esclarecer la verdad de algo, yo tengo esa esperanza, que no solo sirva para narrar y acompañar como lo ha hecho hasta ahorita.

Yo creo que el siguiente disco que voy a hacer va a ser de pura música de desamor, “Las rolas que tu novio no te canta”, ya no va a tener necesariamente tanta carga política o del lado social. Voy a seguir sacando canciones como La Grieta y Pasta de Conchos, es algo que no dejaré de hacer, solo quiero explorar un poquito. Siento que estoy al revés de los artistas, que empiezan cantando rolas de amor y de desamor y luego se ponen más experimentales. Yo empecé del otro lado, porque siento que es un amor no convencional con el que me siento representado, voy a intentar explorar esa idea en el siguiente disco.

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