En Venezuela, abortar está penalizado en el Código Penal vigente desde hace más de un siglo, sanciona a la mujer, a terceros y contempla una única excepción clínica para salvar la vida de la madre. Entre leyes injustas y temores de decisores políticos a garantizar un derecho que no es respaldado masivamente existe Feministas en Acción Libre y Directa por la Autonomía Sexual y Reproductiva(FaldasR): organización feminista popular que brinda apoyo a mujeres y personas con capacidad de gestar en medio de bloqueos económicos e injerencias extranjeras. Es una alternativa gratuita que proporciona información segura para tomar decisiones informadas sobre sexualidad y reproducción y que presenta el siguiente KIT para prácticas de acompañamiento desde América Latina y el Caribe.
Fotografías: Archivo FaldasR y Ariadna A. Mogollón
Caracas, Venezuela. – En Venezuela, abortar o provocar un aborto está penalizado en el Código Penal vigente desde hace más de un siglo, el cual sanciona a la mujer (Art. 432) y a terceros (Art. 433–434), y contempla una única excepción clínica para salvar la vida de la madre (Art. 435). Abortar es una práctica que, aunque es cotidiana, permanece atravesada por el estigma, la desinformación y el miedo al señalamiento, a la exposición social, a la judicialización, a la denuncia y a los propios riesgos que puedan presentarse en el cuidado de la salud.
Entre leyes injustas, los temores de decisores políticos a garantizar un derecho que no es aclamado ni respaldado pública y masivamente, y el peso del estigma social, existe en Venezuela Feministas en Acción Libre y Directa por la Autonomía Sexual y Reproductiva (FaldasR): una organización feminista popular que, desde hace quince años, ha brindado apoyo a mujeres y personas con capacidad de gestar, incluso en medio de bloqueos económicos, sanciones e injerencias extranjeras. Es una alternativa gratuita y al servicio de quien la necesita, que proporciona información segura para que las mujeres puedan tomar decisiones informadas sobre su sexualidad y reproducción.
En el corazón de la Revolución bolivariana, esa práctica ha adquirido una clara dimensión política, porque el derecho a decidir no debe ser visto como una concesión, sino como parte fundamental de la justicia social y reproductiva. Es una expresión concreta de soberanía, la misma que afirma que Venezuela “no es colonia de nadie”, pero extendida al polémico territorio de los cuerpos. Al respecto, una acompañante de abortos en FaldasR, a quien llamaremos Fabiana por razones de cuidado y seguridad, comparte en entrevista con Ceiba lo que para ella es la articulación entre soberanía del cuerpo y del territorio: “Si hablamos de la posibilidad de decisión que implica ser soberanas, en lo más pequeño sería tener la posibilidad de decidir sobre el cuerpo. Uno de los derechos que defendemos las feministas es la posibilidad de decidir sobre la reproducción. Como mujeres no podemos hablar de una soberanía total si no tenemos la posibilidad de decidir sobre nosotras mismas, porque esto es una decisión que implica saber cómo nos desenvolvemos, dónde hacemos vida, dónde queremos, o no, maternar, es decir, saber cómo nos queremos desarrollar. Si no tenemos soberanía en nuestros cuerpos, no está siendo completa la soberanía del territorio y de la patria”.
¿Quiénes son FaldasR y desde dónde acompañan?
FaldasR nace en 2011, inspirada por redes de acompañamiento en contextos de penalización, en ese entonces, en países como Argentina, Ecuador y Colombia. Esta organización fue impulsada por militantes chavistas, con identidad de clase y compromiso con las mujeres trabajadoras y de sectores populares, dentro del proceso de transformación política venezolano. Desde el inicio, asumieron públicamente el sostenimiento de la Línea Aborto: Información Segura. En un contexto de criminalización, FaldasR sostiene que brindar información sobre salud sexual y reproductiva es parte del derecho a la información y al cuidado. Aun así, la organización opera con cuidadosas medidas de confidencialidad y reducción de riesgos, conscientes de los márgenes legales y de la interpretación punitiva que puede existir.
Una de sus militantes más antiguas, a quien por motivos de cuidado llamaremos Manuela, en entrevista con Ceiba rememora que al momento de agruparse, organizarse y empezar con la Línea no existían en Venezuela fuentes donde buscar información fundamental para salvar vidas y prevenir abortos inseguros: “Identificamos que había una necesidad de acceder a información sobre cómo abortar de manera segura con medicamentos, más allá de toda la organización política para la despenalización del aborto. Mientras esta se construía y se disputaba, era indispensable una acción concreta para resolver esa necesidad inmediata que tenían las mujeres”.
Con el transcurrir del tiempo, FaldasR pasó de ser una herramienta informativa a consolidarse como organización política y red de acompañamiento. Las compañeras que ahí se agrupan escuchan, contienen, orientan, producen conocimiento, forman e inciden. Desde su constitución lo tuvieron muy claro: “No queríamos ser asistencialistas ni limitarnos a dar esta información sobre el aborto, queríamos tener una mirada estructural y estratégica”, explica Manuela.
Por otra parte, también señalan que nacieron en el seno de la Revolución bolivariana y que desde allí amplían el concepto de soberanía, como la autonomía sobre el propio cuerpo. “Nosotras, apenas nos conformamos como FaldasR, empezamos a articularnos con otros espacios de la Revolución, como Alba Movimientos, porque nos identificábamos con el proyecto revolucionario y nos parecía que era importante poder articularnos con otras instancias de lucha e ir construyendo un tejido que permitiera impulsar el debate”. Todo este proceso se ha dado en un país que ha resistido golpes de Estado, violencias en las calles, sanciones, bloqueos, intervención militar e injerencias por parte de potencias extranjeras, por lo cual mantener la opción de siempre decidir en lo particular y en lo colectivo es una forma de resistencia y de cuidado.
Manuela menciona que ser una organización que lucha por los derechos sexuales y reproductivos, concretamente por la despenalización del aborto, y estar dentro de un proceso de cambio no quiere decir estar exenta de contradicciones. Al respecto expresa: “Nosotras podemos sostenernos en un proyecto que reconoce la vida, que apuesta por el bienestar del pueblo y que, aun en condiciones terribles, ha priorizado estos elementos; eso para nosotras es significativo y no implica que no haya contradicciones, que no haya que seguir cuestionando, disputando, transformando cosas. No es una cuestión de que, si no hay apoyo desde la Revolución al aborto o a lo que nosotras proponemos, entonces me retiro. Es tener una mirada más amplia de lo que eso significa y cómo se va construyendo esta mirada del feminismo popular que se alimenta de un montón de otras luchas”. Para FaldasR, asumir la contradicción es parte del proceso, y esto se ha traducido en quince años de organización y experiencia.

De la decisión individual al acompañamiento colectivo
El trabajo de FaldasR se organiza en varias líneas. Una es la producción de conocimiento: investigaciones, boletines e informes que aportan datos para el debate sobre la despenalización del aborto en Venezuela. Otra es la labor pedagógica, en comunidades, comunas y liceos, a través de la Ruta por la Sexualidad Responsable y Placentera: talleres sobre derechos sexuales y reproductivos, prevención de violencias y embarazos no planificados, en donde a la par se realizan donaciones de métodos anticonceptivos. Y luego está el eje central, la Línea Aborto: Información Segura, una herramienta para mujeres y personas con capacidad de gestar que atraviesan un embarazo no deseado o no planificado, y que deciden no continuarlo. Además, desarrollan círculos de acompañamiento posaborto, como método psicoterapéutico para compartir miedos, sentimientos y experiencias asociadas al proceso embarazo-aborto.
Antes de ser acompañante, Fabiana fue acompañada por FaldasR: “Viví el proceso de interrupción, y si no hubiese sido por la existencia de la línea, seguramente el proceso de incertidumbre y de miedo hubiese sido mayor. Una vez que FaldasR me invita a acompañar, no lo dudé: había un deseo, que no reconocía hasta ese momento, de aportar desde ese lugar al feminismo venezolano y dar ese granito de arena a las mujeres que necesitan ese espacio seguro de acompañamiento”.
Una realidad reflejada en datos
Según el 4to Boletín Informativo de FaldasR, entre enero y diciembre de 2025, la Línea registró un total de 2697 interacciones. De ellas, 582 buscaban información específica sobre interrupción voluntaria del embarazo, 1915 solicitaron orientaciones generales sobre salud sexual y reproductiva, el resto incluyó consultas de hombres buscando información y personas con sospecha de embarazo.
Según el informe «Abortar también es cuidar(se): voces y datos desde la Línea Aborto: Información Segura« (2024), la media de edad de las mujeres que interrumpen sus embarazos fue de veinticinco años. El grupo más numeroso fue el de veinte a veinticinco años (41,93 %), seguido del rango de veintiséis a treinta y uno (22,81 %). El 33,71 % señaló que son trabajadoras; el 16,52 % estudiantes; y el 23 % mencionó dedicarse a labores de cuidado, muchas veces invisibilizadas como trabajo.
En este sentido, aprovechamos para conocer la percepción de Fabiana sobre las personas que han establecido contacto durante sus jornadas de atención: “Suelen ser mujeres trabajadoras, de sectores populares, dedicadas al hogar, chicas que están empezando a estudiar, dependientes económicamente o con trabajos que no les permiten acceder a una interrupción en un espacio que implique un gasto de dinero considerable y acuden a este espacio buscando una alternativa segura”.
Un dato que desmonta el estereotipo de que quienes abortan lo hacen porque “no saben lo que implica criar” o “son mujeres egoístas que no quieren traer una vida al mundo”, es que el 41 % señaló tener al menos un hijo o hija. Muchas de quienes toman esta decisión ya han atravesado la maternidad y los cuidados, por lo que esas afirmaciones carecen de base. Por otra parte, entre las razones para no continuar el embarazo, un 29 % dijo que no deseaba ser madre y un 32 % que no se sentía preparada. Estas cifras reflejan una práctica desde experiencias reales, sin estereotipos, indispensables para avanzar en la despenalización, legal y social.
Las que llaman a la Línea trabajan, estudian, cuidan. Son jóvenes, son madres, otras no lo son. Y desde su ser deciden. El aborto, como reflejan estos datos proporcionados públicamente por FaldasR, no es una excepción en la vida reproductiva: es parte de la vida de mujeres comunes que sostienen esta tierra con sus manos y sus esfuerzos cotidianos.
Estos documentos son una producción de conocimiento situado desde la militancia. Su compilación, sistematización y publicación son una forma de incidir en el debate por la despenalización, permiten comprender quiénes abortan, cómo y por qué, y aportan argumentos para interpelar al Estado, al personal médico y a la sociedad.

¿Qué es acompañar para cuidar?
Las redes de acompañamiento presentes en distintos países operan en los intersticios, entre leyes restrictivas y en una realidad donde miles de personas abortan cada día, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cada año se inducen aproximadamente setenta y tres millones de abortos en el mundo, lo que representa un promedio de 200 000 abortos al día. Estas colectivas y redes no sustituyen al sistema de salud; construyen una infraestructura feminista de cuidado basada en la rigurosa sistematización de saberes populares, científicos y en una ética política del acompañamiento.
En el caso de la Línea y el proceso de formación para poder brindar el acompañamiento, Fabiana comenta: “En la Línea hay un protocolo construido de la mano con otras organizaciones regionales y con investigaciones que se han hecho para que sea seguro, además es avalado por otros espacios internacionales donde el aborto es legal. Ese protocolo lo estudiamos previamente antes de comenzar a acompañar y algo importante es que cada cierto tiempo hacemos formaciones que permiten despejar dudas”.
Acompañar no se reduce a dar pastillas o proporcionar recetas genéricas de cómo usarlas. FaldasR no provee ni comercializa medicamentos. Su trabajo se centra en brindar información, escucha, contención y orientación para reducir riesgos. Su labor es valiosa porque a partir de unos protocolos actualizados basados en guías internacionales, como las recomendaciones de la OMS, escucha y brinda información segura y personalizada: es contención, orientación y reducción de riesgos.
El acompañamiento es un proceso voluntario, confidencial, político y pedagógico que ocurre antes, durante y después del aborto, visto este no solo como un momento clínico. “Nosotras entendimos que el aborto es un proceso que tiene un antes, un durante y un después, y que en el después también es importante poder estar presentes, acompañar esas emociones, porque la mayoría de las veces se pasa en soledad o acompañada de una o dos personas, y luego no se habla de eso, no se tiene con quien hablar y no porque no se tenga a alguien que haya pasado por lo mismo”, señala Manuela.
Acompañar implica no solo brindar información o atender una coyuntura, sino escuchar el miedo, la culpa y la angustia. Y ese proceso transforma tanto a la acompañada como a quien acompaña. Al respecto, Manuela identifica el acompañamiento como “un proceso político que transforma en muchos sentidos, tiene un impacto, porque se está acompañando una situación que no es fácil. Muchas veces está acompañado por sentimientos o por emociones como el miedo, la angustia, la culpa, la desesperanza, emociones que no son las más felices. Es un momento duro. Quienes acompañan, acompañan toda esa emocionalidad y también se cargan de eso y lo viven junto con la persona que están acompañando. Ahí hay un impacto que es muy significativo y que transforma necesariamente la manera en que la persona que acompaña ve su propia individualidad, ve a su organización y ve, en general, la manera de hacer política”.
Desde su experiencia, Fabiana nos comenta que “una de las cosas más importantes es la posibilidad de acompañar en un momento tan complejo a las chicas, en el que están tomando la valentía de decidir sobre su propio cuerpo, y ayudarlas a disminuir el estigma que hay sobre el aborto y empoderarlas sobre su propia decisión”.
¿Cómo sucede el primer contacto?
Todo comienza con una llamada o un mensaje. Del otro lado del teléfono suele haber nervios y ansiedad: “Hola, busco información”. Allí se inicia un intercambio cuidadoso y confidencial, se solicita un seudónimo y pronombre para el seguimiento. También se pregunta por antecedentes médicos, cesáreas previas, enfermedades cardíacas, anemia, uso de anticoagulantes, alergias y aspectos concretos de la vida cotidiana: si tiene días libres, si estará sola o acompañada o si tiene hijas o hijos bajo su cuidado. No son preguntas que se realizan desde la curiosidad, se trata de una evaluación de riesgo, además de una manera de conocer cómo es la situación de la persona que quiere abortar para brindar orientación y mitigar los sentimientos de miedo y ansiedad. Las preguntas no buscan cuestionar o juzgar, sino comprender el contexto para orientar mejor.
Desde el primer momento, las chicas de la Línea realizan una aclaración fundamental: el aborto es una decisión legítima. Esa aclaratoria, repetida cientos de veces al año, desmonta la culpa internalizada que muchas traen al momento de contactarse.
Tras esa primera conversación, quienes atienden la Línea determinan cuántas semanas de gestación tiene la persona que llama, ya que de ello dependen las recomendaciones. En un caso de menos de nueve semanas de gestación, brindan información sobre dos opciones posibles: el combinado de 1 mifepristona más 4 tabletas de misoprostol o el uso de únicamente 12 tabletas de misoprostol. En cambio, si se trata de un caso entre nueve y doce semanas, el protocolo combinado requiere aumentar la dosis, quedando en 1 mifepristona más 8 tabletas de misoprostol.
Cuenta Fabiana que quienes acompañan saben que el proceso de interrupción de un embarazo genera en las mujeres un alto nivel de incertidumbre: “No saber qué va a pasar, cómo es, qué va a sentir su cuerpo. Por eso validar la emoción y hacerle sentir que una está allí para ella, que hay alternativas posibles, es muy importante. Siempre ser muy claras en los riesgos y en las alternativas, eso da mucha seguridad en la persona que está contactando. Es una situación de bastante incertidumbre”. Además, Fabiana señala que el contexto actual en el que se está atendiendo la Línea, tras la intervención militar por parte de EE. UU. al territorio venezolano, es un contexto de ataque a la soberanía, “justamente en contextos de asedio y de agresión, se añade una incertidumbre mayor que no solamente afecta a la chica, sino que nos afecta a nosotras también como acompañantes. Y este espacio de la Línea permite también brindar certezas”.
El contacto entre la persona que busca información y quien está al otro lado del teléfono no termina cuando se consigue el medicamento. A partir de ese momento se mantienen contactos posteriores para explicar con detalle cómo usarlo, qué síntomas son esperables, cuáles no y qué cuidados adoptar durante y después del proceso. La Línea continúa disponible para resolver dudas si algo genera preocupación. Finalmente, tras el proceso, ofrecen también la posibilidad de participar en círculos de acompañamiento posaborto, un espacio colectivo para verbalizar la experiencia, darle lugar y tramitar emocionalmente lo vivido.
Consideraciones antes del aborto: preparar el cuerpo y el entorno
Uno de los ejes centrales del protocolo es confirmar las semanas de gestación mediante una ecografía, tanto para descartar un embarazo ectópico como para informar las cantidades de medicamentos correctos. Se orienta sobre la preparación necesaria del entorno: buscar, si es posible, un lugar que considere seguro, donde no esté en peligro de ser señalada o juzgada, tener una persona de confianza que la acompañe si lo desea, contar con analgésicos como ibuprofeno, termómetro, toallas sanitarias, mantener una alimentación saludable, entre otras recomendaciones. Además, en Venezuela a partir de las medidas coercitivas unilaterales y el sabotaje a los servicios públicos, existe una inestabilidad en el servicio de electricidad y suministro de agua, en muchos lugares el transporte es irregular o tiene un alto costo. Esto condiciona decisiones básicas de cuidado y prever estos factores puede reducir riesgos y angustias.
En la primera fase de acompañamiento también se advierte sobre el mercado clandestino de medicamentos, donde se venden combinaciones incompletas o a precios especulativos, que hacen su acceso mucho más complicado. Acompañantes relatan que, en ese mercado clandestino, algunas personas han llegado a pagar entre ciento cincuenta y doscientos dólares por tratamientos incompletos, siendo este un costo totalmente sobrevalorado en un contexto donde los ingresos para gran parte de la población son bajos. Parte del acompañamiento consiste en orientar sobre señales de fraude y prácticas inseguras.

Durante el aborto: información que reduce el miedo
El protocolo que proporciona la Línea durante el aborto explica paso a paso el uso de medicamentos de la manera apropiada, detalla los síntomas que son esperables, como cólicos intensos, sangrado abundante con coágulos, escalofríos, fiebre, náuseas, diarrea. Nombrar cada síntoma, saber qué va a pasar en el cuerpo y que el dolor es esperable reduce la ansiedad y la angustia, y cambia la experiencia.
También se explica cuándo algo deja de ser esperable y conviene buscar atención médica: fiebre persistente, sangrado extremadamente abundante, dolor intenso que no cede, mal olor en el flujo días después o cualquier signo que preocupe a la persona.
Hay una información clave en contextos de riesgo: no es posible distinguir un aborto espontáneo de uno con medicamentos si se siguen los protocolos correctos. Aunque la prensa, sectores conservadores, cuerpos policiales, familiares u otras personas externas presionen o amenacen, no es algo comprobable. Además, la Norma Oficial para la Atención Integral de la Salud Sexual y Reproductiva (2013) establece que toda emergencia obstétrica debe atenderse de forma inmediata, confidencial y humanizada, priorizando la prevención de muertes por abortos inseguros.
Después del aborto: el cuidado continúa
Al terminar el proceso, la Línea recomienda realizar una ecografía de control a los quince días, abstenerse de introducir objetos en la vagina y evitar tener sexo con penetración durante al menos dos semanas. Se explica que la fertilidad puede regresar casi de inmediato. Orientan sobre anticoncepción y acceso a métodos a bajo costo o gratuitos, dentro de jornadas del sistema de salud pública.
Finalmente, están ahí para abrir también espacio para lo emocional. Preguntan cómo se siente la persona o qué sentimientos emergen. Brindan palabras de soporte y alivio para contrarrestar la narrativa de la culpa y se validan otras emociones, como ambivalencia, tristeza, tranquilidad.
Lo que las mujeres dicen: razones para abortar
Cada vez que una mujer decide abortar, no lo hace por descuido ni irresponsabilidad ni falta de amor. Lo hace porque sostiene con sus manos una vida entera, la propia, la de sus hijos e hijas, la salud mental y física, el sostenimiento económico para la reproducción de la vida. Es decir, es una mujer que sabe que, si la maternidad no es deseada o no están dadas las condiciones, es muy difícil responsabilizarse de otra vida. Las razones que las mujeres acompañadas por la Línea han compartido sobre el por qué toman la decisión son diversas y concretas: han padecido una preeclampsia y estuvieron a punto de morir, no quieren seguir con la crianza de hijos e hijas en contextos de violencia o abandono de las parejas, no quieren continuar un embarazo producto de abuso, ya crían solas, no tienen casa propia, quieren estudiar o trabajar, o simplemente no desean ser madres.
En Venezuela las mujeres trabajadoras asalariadas o amas de casa hacen mucho por el sostenimiento de la vida y de los cuidados. Es un país donde la maternidad no es vivida como experiencia individual, aislada, sino que requiere redes de apoyo, para trabajar, desarrollar otras actividades, vivir dentro de la búsqueda del bienestar común. Cuando estas condiciones no existen, elegir abortar es una de las opciones, tan válida como parir.
Fabiana, al conversar sobre esta realidad, comparte la siguiente reflexión: “Este proceso me ha ayudado a darme cuenta de la importancia de la interseccionalidad en el feminismo, porque las que recurren a nosotras normalmente están en situaciones vulnerables a nivel económico y social. Eso es lo que me ha permitido ratificar la importancia de entender que el acceso al aborto pasa también por un tema de clase”.
“Apenas voy a mitad de mi carrera”, “fue producto de mi primera relación sexual”, “no tengo apoyo de mi familia, no tengo plata, no es algo que deseo”, “no quiero ser madre” son algunas de las razones que mencionan aquellas que han tomado la decisión y buscan información en la Línea. Todas son razones legítimas. Elegir abortar, como decidir no hacerlo, es parte de la vida y es una decisión válida y autónoma. Es una experiencia individual, pero no tiene por qué ser solitaria.
Manuela menciona la importancia de no vivir un aborto sin poder hablar sobre ello: “Poder socializar esta experiencia implica sacarla de la experiencia individual, que es lo que pasa mucho con el aborto: pareciera que no es un tema importante, que no es una práctica regular ni que es una práctica por la cual muchas mujeres han atravesado. Pero, como lo atraviesan en soledad, en silencio y está criminalizado, tiene un peso moral muy fuerte y un estigma muy significativo. No es algo que se lleve a la esfera de lo colectivo, no es algo que se discuta”.
Lo que agradecen: un acompañamiento que sostiene
Tanto quienes están en la tarea de escuchar y de acompañar como quienes han sido acompañadas, en medio de los ritmos de la propia vida y cotidianidad, nos detallan lo gratificante de esta militancia. Fabiana nos decía que el momento más agradable para ella como acompañante es el agradecimiento: “Cuando te dicen que no se sienten solas, que agradecen que una esté allí. Creo que eso es lo más bonito de acompañar. El agradecimiento de las chicas. Ese no estar solas”.
“Jamás en mi vida me había sentido tan apoyada en una decisión tan crucial”. Es alguna de las frases de agradecimiento que les han dejado a las chicas de la Línea, es la frase de una mujer como yo, como quien lee, como tantas, como tantes que han enfrentado el miedo, la incertidumbre y el silencio, y que encuentran, del otro lado del teléfono, una voz que escuchó atentamente su situación y no la juzgó. Porque eso es lo que hacen las redes feministas de acompañamiento, hacer lo posible para que nadie se sienta sola, juzgada o cuestionada.
En un país donde el aborto sigue siendo una práctica prohibida por las leyes y señalada por “la moral y las buenas costumbres”, cada contacto construye el cuerpo como un territorio revolucionario, libre, digno y soberano. Desde la Línea nos comparten este tipo de mensajes: “Agradezco muchísimo lo que haces por mí y por muchas mujeres. El miedo y la incertidumbre son horribles en esta situación y tener a alguien que pueda escucharte y guiarte es valioso”, “Me siento acompañada y orientada en todo momento”, “Solté un gran peso”, “Dios las bendiga y les provea las herramientas para que sigan apoyando a las mujeres que lo necesitan”. Algunas, tras atravesar el proceso, quieren convertirse en apoyo para otras, porque es un acto de dignidad, de resistencia y de cuidado colectivo. Todas necesitamos ser sostenidas en algún momento de nuestras vidas, nadie tiene por qué estar sola.
¿Por qué confiar en una colectiva que acompaña abortos?
“FaldasR puede garantizarte transitar esa experiencia de una manera segura, confiable y sobre todo sin juzgar”, afirma Manuela. “Es un proceso de mucha soledad, poder contar con alguien que está ahí para escuchar, para acompañar, para orientar y para poder tomar las decisiones de manera informada, en un marco de tanta incertidumbre y, a veces, de tanto temor y tanta culpa y tanto miedo, tener herramientas concretas para poder tomar tus propias decisiones es muy importante”.
Durante quince años, las integrantes de FaldasR han acumulado conocimientos, actualizado sus protocolos y evaluado su propia práctica, sosteniéndose de manera colectiva. Constantemente se cuestionan cómo mejorar y exploran nuevas formas de contribuir a transformar la realidad, junto con otras áreas como la de prevención de embarazos no deseados y educación sexual a través de la Ruta por la Sexualidad Responsable y Placentera, así como a través de sus investigaciones y el establecimiento de datos para el debate. Cada día, en estos estos quince años, han aportado un pequeño pero constante granito para construir un país donde las decisiones sobre la reproducción no estén coartadas por el Estado ni la sociedad, sino que correspondan únicamente a quienes ponen su cuerpo y su vida en la crianza. Esto no es una cuestión moral, sino un asunto de derechos y política pública. Esa es la disputa que sigue abierta. Y mientras se libra esa lucha, la Línea sigue sonando.
Nota: si una/e lectora/e está atravesando por un embarazo no deseado o tiene dudas sobre salud sexual y reproductiva, puede comunicarse en Venezuela con la Línea Aborto: Información Segura, a través de los números de teléfono: +58 424 193 06 98 y +58 412 472 16 70 o a través de los usuarios de Telegram: @LineaInfoSeguraVe y @LineaInfoSegura.
Este trabajo fue realizado por medio de la Beca Zarelia- Poder Elegir, impulsada por Festival Zarelia, Fundación El Churo, Wambra, con el apoyo del proyecto Poder Elegir de Oxfam en Latinoamérica y Asuntos Mundiales Canadá.





