De entre todas las posibles formas que puede tomar una carta, esta se trata de una amorosa y política, de una carta llena de apuntes y dudas, de preguntas veladas y de un cariño profundo al encuentro con una ciudad sorprendente.
Fotografías: Heriberto Paredes
Michoacán, México. – Escribirte una carta no ha sido sencillo. Sobre todo porque entre tú y yo se había mantenido la promesa eterna de reunirnos en una noche de tragos y baile hasta el amanecer escuchando a Óscar d’León o a Roberto Roena, mientras que algunos imprevistos retrasaban nuestro encuentro y lo hacían parecer improbable.
Pero ocurrió. Finalmente nos conocimos. Me recibiste una noche en la que el calor no era tan abrumador y en mi cara se dibujó la sorpresa de la calma y la luminosidad. Tu noche fue un abrazo que todavía continúa y me reconforta cuando necesito escaparme de tanta violencia e incertidumbre en estos tiempos tan oscuros. Mis recuerdos de nuestro fugaz encuentro me remiten a la resistencia a mitad de la tormenta, me orillan a detenerme para conocerte más, para escucharte en tu concierto de voces y cláxones a la hora del almuerzo.
Cuando pienso que por fin caminé a través de tus calles y plazas, siento que no hay plazo que no se cumpla y que, finalmente, serás aquel lugar al que siempre volveré –gringos bombardeando o no– para aprender cómo es la lucha caribeña.
Escribirte es un acto de amor nuevo. Me sincero porque sé que es a través de la transparencia que podemos conversar indefinidamente. Ten claro, Caracas my love, que busco algo serio, de largo aliento, en donde tu nombre me remita, entre otras muchas cosas, a la rebeldía y firmeza de la gente, a sus sonrisas de día y de noche, a su cálido acento y a esa libertad que tanto ha costado.
Sé que ahora mismo estás dolida, la cosa no ha sido fácil, muchos buitres y hienas acechan con un hambre insaciable. Te han golpeado y de alguna manera se ha transformado el tablero, pero tú has sabido responder y mantener la calma en tu interior. Tal vez por eso me atrevo a escribirte esto a pesar de la coyuntura, o a lo mejor es gracias a ella que lo hago, para que todo mundo conozca tu belleza rebelde, tu voluntad de vivir y vencer.

¿Y cómo sigue una carta que empieza con un desnudo? Lo mejor es remitirse al diario de viaje (que llevé mientras pude), aunque a veces parezca soliloquio de WhatsApp. Así que a continuación transcribo las notas que tomé en una libreta y otras que apunté en mi celular, vienen acompañadas de algunas otras frases, citas, ideas, pero sobre todo preguntas y lo que en una epístola amorosa puede ocurrir sin planificarlo: los sentimientos desbordándose.
1
Con la conversación que tuvimos en el núcleo de Petare fue muy claro, y mucho más preciso, que una de las funciones que tienen las comunas y los consejos comunales es la creación de una estructura organizativa nueva, legítima y más útil a la población, que sustituya eventualmente a la estructura política emanada de la Independencia. Es decir, una organización nacional más lógica y orgánica.
Pienso que poco se ha escrito y reflexionado en torno a este proceso, incluso si Chávez lo pensó así o ha sido el resultado de la praxis la que ha llevado a establecer estas directrices tan importantes. Por ejemplo, de donde vengo, el orden emanado de la Independencia y luego pulido por la Revolución, no se cuestiona nunca, aunque es visible inmediatamente que algo no cuadra entre la realidad de las personas y lo ficticio de los límites entre municipios, estados, distritos y sus respectivos funcionarios.
Algo que percibí en este primer momento, mientras platicábamos con personas de Petare y rodeados por cerros llenos de casas, es que existe un cuestionamiento constante a las estructuras que no responden a las necesidades de las personas y eso es, básicamente, el motor de una transformación revolucionaria construida desde la base. Me pregunto, ¿qué se necesita para mantener la participación popular en el ejercicio del poder cotidiano y que los distintos procesos sociales y políticos no se detengan sino se profundicen sin necesidad de un poder externo o central?
[Por supuesto, la gente criticona de lo que ocurre en Venezuela se entretiene en lo superficial y en la farsa del sueño americano sin entender que está dejando pasar la oportunidad de sus vidas para crear una realidad distinta, mejor.]

2
Barrio 23 de enero, Comunal Socialista El Panal. Toma del predio tras la caída del Gobierno de Marcos Pérez Jiménez. A lo largo del tiempo, y específicamente durante la década de 1990, se inyecta droga, para consumo y venta, hasta convertir el lugar en una plaza –al estilo mexicano. En este barrio se entiende que esto es una estrategia contrainsurgente que impide la organización social. La lucha contra el narcotráfico se da en los años 2000 como primer momento para construir la liberación del espacio.
Declaramos la muerte al imperialismo y a sus cómplices de ellos que están adentro (Camilo Tamayo).
Fue duro, muchos cayeron en combate. Fue una guerrilla urbana total (Camilo Tamayo).
¿Algún día, querida Caracas, aprenderemos de esto y lograremos frenar la guerra que vivimos en México?
La lucha en el 23 de Enero fue armada pero también fue cultural y deportiva. Se decretó la hora cero, fue un proceso largo. [Será siempre un proceso largo, hay que prepararse para la larga duración, para toda una vida, por eso te escribo y reafirmo aquí que, aunque nuestra cúspide haya sido una noche de salsa, es sólo un episodio en lo que yo llamaría “romance por entregas”.]
En la propiedad social de las comunas [tal vez el equivalente en México sería la propiedad comunal, nunca he sido muy confiado del ejido y me parece que fue creado para fortalecer el capitalismo, aunque se disfrazó de algo benéfico] se redistribuye el excedente en función de las necesidades. Se vive una democracia asamblearia.
Somos muy dialécticos, siempre estamos en movimiento (Camilo Tamayo).
La radio de esta comuna tiene un perfil político y militante, aunque ponga salsa o merengue, su lenguaje principal es y parece que será el lenguaje claro de la formación de cuadros políticos.
Ponemos un toque de tambores y esto se llena de chamitos porque estos ritos son nuestros (Camilo Tamayo).

Es muy interesante que la lavandería comunal parecía también una sala de reuniones de alguna organización. Las lavadoras parecían asistentes a una reunión de presentación del proyecto. Las responsables de este proyecto son Nohevy y Blanca, siendo la primera, comisaria política también. [En las sociedades tradicionales el ejercicio de la política se entiende como un ámbito ajeno a las actividades cotidianas, se convierte en una esfera aparte, por lo que es muy fácil encumbrarla y volverla elitista. Cambiando radicalmente la perspectiva podemos comprender que ejercer cargos políticos y organizativos locales es parte de la vida diaria, es el resultado de no delegar esa función sino de asumirla.]
Industrialización: construcción de oportunidades.
Proletarización: tomar conciencia, política de la relación sujeto/territorio.
Niveles de participación: no están en el pico más alto siempre, pero la gente sigue participando y eso hay que decirlo, no se trata de una cumbre que hay que alcanzar, sino de que el proceso sea constante y no niegue contradicciones o necesidades. Existen varios niveles de asamblea, están las asambleas del Consejo Comunal y las asambleas de la Comuna o de la Fuerza Patriótica. De manera paralela existe el nivel del Parlamento Comunal, modelo legal, aunque no necesariamente legítimo.
Otra contribución fundamental que en la práctica se resuelve: la legalidad y la legitimidad. [La conversación que tuvimos con Judith Guerra, del barrio Santa Rosa, fue muy enriquecedora sobre algunos de los retos que tienen las comunas como estructura organizativa, principalmente cuando se confrontan con burocracias, funcionarios insertos en estructuras anteriores al proceso bolivariano. Por eso han surgido distintos niveles de asambleas, espacios de discusión y de toma de decisiones, para responder, en principio, a una de las disyuntivas más grandes de nuestros días, ¿qué es lo que necesitamos en nuestras vidas, lo legal o lo legítimo? ¿en qué momento lo legítimo será también lo legal?]
Queremos que Caracas sea la primera ciudad comunal, que Caracas sea París a través de una confederación comunal (Judith Guerra).

El camino hacia la destrucción del Estado. [Poesía pura, mi amada Caracas, por estos momentos tan luminosos me animo a todo contigo, porque en medio de la oscuridad, tus destellos nos ayudan a no perderme.]
No conocíamos el poder de la organización comunal. Yo nací aquí y no conocíamos a los vecinos, teníamos miedo de las personas de aquí, hasta que todo cambió con el poder popular (Judith Guerra).
Sin necesidad de que vinieran los policías comenzamos a atacar al crimen organizado y ya las calles fueron nuestras, empezamos a construir y a mejorar la vida (Judith Guerra).
Empezamos a respetar a los jóvenes de 15 a 17 años (Judith Guerra).
Tuvimos la dicha de tomar el poder y ejercerlo (Judith Guerra).
Economías cruzadas en donde la economía nueva de responsabilidad social convive con la economía capitalista. [Tal vez sea este uno de los mayores retos que enfrenta Venezuela y el mundo entero, no solo porque no hay una respuesta única, sino porque esta convivencia es imposible de negar o de resolver en el corto plazo. Sin embargo, de lo que se trata, más allá de hacer críticas, es de contribuir a la transformación de este momento, y para ello, la gente está organizada y organizándose, activa, en las calles, en sus centros de trabajo, de estudio, hasta en las cantinas y salones de baile. Destruir el capitalismo es posiblemente el mayor reto que tengamos como humanidad en el presente y en el futuro.]
Si me preguntas si el socialismo funciona, yo digo que sí funciona (José Lugo).
Se nos mostró la empacadora de carne de la comuna como parte del Sistema Económico Comunal, que, al igual que los talleres de manufactura de ropa, los de costura y otros más, tiene como objetivo abastecer y dinamizar la economía desde la perspectiva comunal, en donde el excedente se redistribuye y no se vuelve plusvalía en el sentido capitalista. Al ver la carne colgada detrás de una cortina de plástico y sentir el frío del espacio recuerdo algo que escribió recientemente la antropóloga inglesa Naomi Westerman: “La gente lleva mucho tiempo luchando por conciliar los rituales de duelo relacionados con la muerte, con la realidad práctica de que solo somos carne”.
Comuna Socialista Guerreros de Chacao. Alrededor de seiscientas familias viven en esta comuna como parte del movimiento de pobladores. Cuentan con diez edificios que conforman bloques de multifamiliares. Empezaron a construir desde 2011 el campamento que dio origen a este lugar de vivienda popular. [Mientras tanto, en México, el Gobierno hace acuerdos comerciales con empresas como AirBnB para impulsar su expansión en el país y reduce al mínimo el derecho a la vivienda, desaloja y reprime.]

3
Estamos en la playa, bañándonos en el mismo mar en que los buques de guerra estadounidenses se mantienen al acecho. Pero por ahora no vamos a pensar mucho en eso y sí en la amable recepción, las sonrisas enormes de todo mundo, el pescado frito, los tostones de plátano, las cervezas frías y la tremenda enfiestada. Anoche ocurrió la descarga de salsa en San Agustín, cada pieza musical fue un agasajo, cada charla, cada saludo y felicitación que nos hicieron por el proyecto periodístico de Ceiba. No hubo fallas en el baile y sonaron clásicos, de los que me acuerdo y logré apuntar pueden ser escuchados en esta playlist que hice para recordarte Caracas.
Pero de todo esto se deriva que necesito investigar la historia de este barrio más allá de lo que se dice sobre su pasado como barrio peligroso: ¿Qué ocurrió para que se transformara? ¿Cómo se regeneraron las raíces afro de la religión y la música? ¿Cuál es la historia del Grupo Madera? Y para ello, puedo leer o buscar libros, pero lo que me va a dar el pulso real es caminar muchas veces este lugar, hablar con su gente, entrevistar, disfrutarlo desde la escucha atenta.
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Caracas, ya eché mucho rollo, ahora te toca a ti engatusarme con más de tus encantos. Es cierto que en poco tiempo ha sido un torbellino que me ha dejado con muchas más ganas, ya se me cuecen las habas para nuestro segundo round, para volver a bailar, para volver a disfrutar mi presencia en tus espacios y para dejarme sorprender con tus historias. Desde México te aseguro que, como escribió alguna vez el poeta Roque Dalton, Hace frío sin ti / pero se vive.
Te propongo el bar Las Lavadoras para reunirnos de nuevo, para volver a empezar, para volver muchas veces a este barrio –la primera urbanización construida fuera del casco histórico–, para entender la poderosa idea del amor y la vida sabrosa de Caracas. Hasta siempre.






