Deseos para el 2026

por | Dic 21, 2025

Año tras año las personas se reúnen en familia para desear prosperidad, salud y logro de sus objetivos individuales. Así mismo, un grupo de personas anunciaron lo que desean de manera colectiva para incentivar la lucha, a través de pequeños actos de resistencia ante la embestida de problemas tan complejos como el extractivismo, la desigualdad, la precariedad y la búsqueda de la justicia y una vida libre de violencia.

Michoacán, México.- A través de la resistencia, un grupo de personas nos ofrecen una lista de deseos que les gustaría cumplir de manera colectiva en el 2026, año en el que se espera que los proyectos de extractivismo, violencia y ataques a los territorios continúen.


Deseo que las derrotas no perduren


Para las dos de la tarde todo había terminado, habían perdido: 446 personas votaron en contra de que San Miguel del Monte, una localidad del municipio de Morelia, lograra conformar un gobierno por usos y costumbres, basado en su autonomía como pueblo indígena de la etnia pirinda.

Una diferencia de sesenta y siete votos cambió el rumbo para quienes impulsaron el modelo de autogobierno. El Instituto Electoral de Michoacán (IEM) validó el conteo y días después el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán (TEEM) confirmó los resultados.

“Esta tarde, los habitantes que conforman la tenencia de San Miguel del Monte determinaron por mayoría de votos −446 contra 379− no ser autogobierno”, anunció el instituto. De esta forma sellaba el mismo destino que ya habían tenido otras dos comunidades michoacanas: Capula y San Nicolás Obispo.

San Miguel seguirá atada al Ayuntamiento de Morelia, sus servicios, su presupuesto, sus obras públicas y su determinación todavía depende de un cabildo que se ubica a quince kilómetros de distancia.

Pero en el centro de la lucha de San Miguel no está ni el presupuesto ni los servicios, sino el agua: llevan casi cinco años sufriendo por la pérdida de sus mantos acuíferos a manos de empresarios de la región y vieron en el autogobierno una salida para controlar sus propios recursos hídricos.

“Nosotros queremos el autogobierno para tener una figura jurídica para obtener nuestra concesión y así poder proteger nuestros manantiales que abastecen a nuestra comunidad, es lo que realmente nos interesa de ser un autogobierno”, aseguró Hugo Ramón Velázquez Hernández, presidente del Comité de Agua de San Miguel.

Sesenta y siete votos frustraron ese camino y, aunque planean seguir impugnando los resultados denunciando una campaña de desinformación, de momento todo sigue igual: el agua se sigue perdiendo, el presupuesto se aprueba a lo lejos, los servicios vienen de otro lado y no hay autodeterminación, seguirán dependiendo del gobierno municipal de Morelia.

Así estaban los habitantes de San Miguel, asimilando la derrota electoral, cuando de repente colectivamente se dieron cuenta que sesenta y siete votos en una población de casi novecientas personas no es una derrota tan grande ni tan duradera como parece.

“Quién sabe qué mosca nos picó que empezamos a celebrar”, dijo Graciela, una habitante de San Miguel de las que empezaron con las porras y los aplausos.

Los ganadores abandonaron en silencio las urnas mientras los perdedores chiflaban, gritaban y vitoreaban su derrota a todo pulmón. Parecía que los papeles se hubieran invertido y los patos les tiraban a las escopetas, como dijo doña María, otra habitante de San Miguel.

“Yo creo que entendimos que aquí vamos a seguir, que no nos van a correr de nuestro pueblo, que perdimos una batalla, pero no hemos perdido el rumbo, yo creo que no les va a durar el gane, nos vamos a recuperar”, aseguró Ramón Velázquez mientras veía a las mujeres celebrar bailando.

Celebración a pesar de la derrota electoral de la comunidad de San Miguel del Monte


Deseo que el turismo no nos ahogue


La palabra clave para Santiago Olivo es el equilibrio. A fin de que el municipio de Pátzcuaro se mantenga como uno de los lugares turísticos por excelencia en el estado de Michoacán, primero tiene que equilibrar lo que puede ofrecer y lo que los turistas toman.

Las imágenes de borracheras en el muelle principal, de montones de basura que se acumulan año tras año durante las fiestas decembrinas y la destrucción de las tradiciones ha sido demasiado para los habitantes de este municipio de México de poco más de 98 000 habitantes.

“Necesitamos organizarnos para poder aprovechar las ventajas que nos da el lago [de Pátzcuaro], es nuestro modo de vida, es nuestra razón de ser, toda la vida gira en torno a él, por eso si lo destruimos vamos a terminar destruyéndonos a nosotros mismos”, dijo mientras trata de articular una estrategia que traza con las manos en el aire.

Oriundo de Pátzcuaro y estudiante de la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán (UIIM), su deseo para el 2026 es que pueda aplicar sus estudios de sostenibilidad para el desarrollo regional en el municipio que lo vio nacer.

“El artesano ya no solo es artesano, es artesano y tiene una licenciatura en derecho, en psicología, tiene una ingeniería, estamos apropiándonos de nuestro entorno, sabemos que, si hacemos un turismo extractivista, a la larga nos perjudica y estamos matando la esencia misma de lo que atrae a los turistas hasta nuestras comunidades”, aseguró.

El 6 de junio de 2025, la cabecera municipal celebró veintitrés años de haber sido denominada Pueblo Mágico, una distinción de la Secretaría de Turismo Federal que reconoce su riqueza cultural, arquitectónica, histórica, artesanal y gastronómica.

La Noche de Muertos, el Festival de Globos de Cantoya, la celebración de la Virgen de la Salud en diciembre y las fiestas de Navidad y Año Nuevo son los momentos pico de turismo, en los que se registran hasta 400 000 visitantes; es decir, superan a la población local cuatro a uno.

“Los servicios colapsan, no tenemos suficientes policías, paramédicos o simplemente recolectores de basura, lo hemos visto cada temporada alta y francamente es indignante que no hemos puesto en marcha un plan para evitar que nos rebase”, reconoció Santiago.

Al mismo tiempo, los turistas se ven atraídos por el lago de Pátzcuaro, que permite acceder a las islas Yunuén, Tecuena, Pacanda y Janitzio; además de otros municipios como Quiroga, Tzintzuntzan, Erongarícuaro y Santa Fe de la Laguna.

En 2024, luego de dos años de lluvias escasas, el Lago perdió 42 % de su superficie, lo que también deriva de otros problemas, como el robo de agua y los cultivos irregulares de fresa, zarzamora, arándano y aguacate. Esto contribuyó al rápido deterioro de la zona.

“Tú platicas con la gente y es claro que la sequía nos dejó traumatizados, fue como un evento destructivo para todos, nos quedamos sin turismo, pero también nos dimos cuenta de lo dependientes que somos de él, del poco maíz que producimos, de lo frágil que es nuestra seguridad alimentaria”.

Mientras sigue trazando planes y gráficos en el aire, Santiago Olivo pide como deseo que el turismo que llegue a Pátzcuaro en 2026 sea uno consciente de los problemas del Lago y del pueblo; así como de los grandes sacrificios que sus habitantes tienen que hacer para recibirlo.

Panorámicas de diversos puntos del lago de Pátzcuaro, en el estado de Michoacán


Deseo una cultura de paz


En menos de doce horas ya no había nada. No quedaba ninguno de los rostros ni pendones ni espejos ni estaban desplegados los nombres de los desaparecidos que durante la mañana del 30 de agosto de 2025 había colocado el colectivo Familiares Caminando por Justicia.

Como parte de la conmemoración del Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, las madres buscadoras, acompañadas de artistas y activistas, instalaron el Árbol de la Memoria de los Desaparecidos en la plaza principal de la ciudad de Morelia, capital del estado de Michoacán en el centro de México.

Pero no había pasado ni medio día cuando elementos de la Policía de Morelia retiraron todas las imágenes y los bordados que las familias habían instalado. Lo hicieron sin aviso, sin mediar palabra y desde entonces el material se perdió en las instalaciones del Ayuntamiento de la ciudad.

“Hemos hablado, hemos enviado cartas y hemos exigido que, al menos, nos regresen los rostros de los compañeros desaparecidos, pero no nos han hecho caso. Nos siguen invisibilizando, nos cierran los espacios y nos hacen menos”, dijo Fabiola Rayas Chávez, una de las artistas que participaron en la intervención y miembro de Familiares Caminando por Justicia.

El retiro de las intervenciones artísticas es una más de las afrentas a la cultura de la paz que proponen las víctimas de la violencia, una que viene desde las familias y gira en torno a la búsqueda de la verdad, la justicia y la no repetición.

“Piensan que la construcción de paz es algo superficial, solamente hacen caso a proyectos que se proponen desde el poder”, aseguró Fabiola Rayas, “pero es el mismo Estado quien oculta la violencia y no ha sido capaz de evitarla, así como ocultó nuestro material, así se oculta la realidad de la violencia en México”.

Postales de los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas en diversas actividades a lo largo del estado de Michoacán 

El Gobierno Federal lo demostró apenas el 18 de septiembre de 2025, cuando envió su informe al Comité de la Organización de las Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada (CED, por sus siglas en inglés), pero decidió ocultarlo al público provocando indignación entre las familias que llevan años buscando justicia para los miles de desaparecidos.

El primer año del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, Pardo marcó un nuevo récord en el número de desapariciones en México, ya que entre diciembre de 2024 y octubre de 2025 fueron desaparecidas 14 000 765 personas; es decir, unas cuarenta diariamente, casi dos por hora.

“No pasa un día en que no hayan desaparecido a nadie o no hayan asesinado a nadie”, detalló Fabiola, “vemos a las compañeras desenterrando bolsas con los cuerpos de sus seres amados, que es algo que no deberían de estar haciendo ellas, pero el Estado no tiene ni la capacidad ni la voluntad ni las ganas de hacerlo”.

“Me gustaría que el siguiente año exista una verdadera cultura de paz, que sea un interés legítimo y no una cuestión de partidos, no somos opositores, como defensores de derechos humanos queremos que se empiecen a escuchar las voces de las familias, no por moda, sino por una necesidad de verdad y respeto a las víctimas”, concluyó Fabiola.

Entre diciembre de 2024 y octubre de 2025 fueron desaparecidas 14 000 765 personas en México


Deseo que siga la organización comunitaria


Entraron por el Rancho del Pino y el Cerrito del Aire en la madrugada del 2 de julio de 2025. Llegaron armados con fusiles de asalto y armas automáticas a la comunidad indígena de Cherán, en el corazón de la región conocida como la Meseta Purépecha, en el estado de Michoacán.

Estaban “tanteando el terrero”, según denunciaron comuneros indígenas de esta localidad autónoma, que se autogobierna a través de un sistema de usos y costumbres. Cherán fue el primer municipio en México que eliminó el ayuntamiento y la presidencia municipal y la sustituyó con un concejo comunal integrado por doce concejales indígenas.

Se trata de un modelo de autodeterminación que logró luego de levantarse en contra de la delincuencia organizada en el 2011, cuando los talamontes devastaron los bosques de la comunidad arrasando con los pinos, encinos y oyameles abriéndole camino a los monocultivos.

Ahora fueron otros miembros de la delincuencia los que llegaron a medir la capacidad de respuesta de la Ronda Comunitaria, el organismo de seguridad local que reemplazó a la extinta policía municipal en las labores de vigilancia de la comunidad indígena.

Esta nueva incursión fue encabezada por miembros del Cártel Jalisco Nueva Generación, que amenaza con expandirse en toda la Meseta Purépecha, lo que le daría una base territorial para tener influencia en la parte central y norte del estado de Michoacán.

Al intentar ingresar al Barrio Tercero encontraron un filtro de seguridad de los Kuaris, nombre purépecha de los miembros de la comunidad que integran a la Ronda Comunitaria. Los delincuentes abrieron fuego matando a un comunero e hiriendo a otro, para luego huir del lugar hacia municipios colindantes como Zacapu y Nahuatzen.

Monumentos del levantamiento de Cherán en 2011

Para Yunuen Torres Ascencio, integrante de la Coordinación de Defensa del Territorio de la Asociación Civil Servicios y Asesoría para la Paz (Serapaz), este intento de incursión es similar a los ocurridos en otras comunidades indígenas y afromexicanas de Michoacán y Chiapas, donde los grupos criminales buscan controlar territorios autónomos para expandir su influencia en México.

“Creo que lo preocupante de este tiempo es que la violencia, el despojo y la impunidad continúan expandiéndose; la violencia ha incrementado en sus territorios y está obligando a las comunidades indígenas a repensar su sentido de organización para seguir defendiendo la vida”, aseguró Yunuen Torres.

Este 2025 estuvo plagado de disputas políticas, incursiones del crimen organizado, el impulso de megaproyectos extractivistas y una imperante desatención por parte de las autoridades, quienes han ignorado sucesos como el ataque a Cherán ocurrido el 2 de julio.

“Seguimos viendo cómo los pueblos indígenas siguen sosteniendo la vida en un contexto adverso, muchas veces de violencia incesante, donde la defensa del territorio se convierte en una de las claves para la sobrevivencia de las comunidades”, detalló Torres Ascencio.

Esta violencia debilita el tejido comunitario. Los pueblos viven en un constante estado de emergencia derivado de amenazas difíciles de identificar y conflictos difusos contra una delincuencia organizada que tiene intereses políticos, empresariales y territoriales mezclados.

“Ahora más que nunca la articulación de las comunidades es fundamental para sostener el tejido mediante proyectos de vida, seguridad y dignidad; conectando redes y luchas amplias a nivel local, nacional e internacional”, subrayó Yunuen Torres.

“Quizá lo más duro es constatar el desgaste físico y emocional de las personas, este año he visto más fuerte el desgaste emocional y las implicaciones psicoemocionales que la defensa del territorio implica”.

Aún ante los embates, la defensora de derechos humanos aseguró que las comunidades indígenas y afromexicanas han demostrado estar a la altura, adaptándose con soluciones arraigadas en cada pueblo y metodologías horizontales para atajar los problemas de seguridad que acechan en estados como Michoacán y Chiapas. 

“A pesar de la gravedad del contexto, las comunidades seguimos siendo un faro de esperanza para el México consternado por tanta violencia y nuestro trabajo sigue siendo acompañar a los pueblos indígenas y afromexicanos. Espero que este 2026 encuentre a los pueblos más fortalecidos y a nosotros más capaces de seguir caminando a su lado”, concluyó.

Los pueblos indígenas siguen sosteniendo la vida en un contexto adverso

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