Oliver Rivas: «El sentimiento fraterno es la garantía de la supervivencia de la especie humana»

por | Ene 25, 2026

En entrevista con Ceiba, el diputado Oliver Rivas calificó el secuestro del presidente Maduro como una «ruptura del orden constitucional» y un «ultraje» a la República. Desde el punto de vista jurídico, explicó que la asunción de la presidenta encargada siguió el mecanismo previsto para ausencias del mandatario, mientras que políticamente lo define como un intento de normalizar el poder injerencista de Estados Unidos en la región.

Fotografías: Ariadna A. Mogollón / Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información

Caracas, Venezuela.- En Ceiba, periodismo con memoria, conversamos el pasado 15 de enero con Oliver Rivas, abogado, diputado a la Asamblea Nacional por el estado Guayana Esequiba y coordinador de la Red de Trabajadores y Trabajadoras del movimiento Somos Venezuela, sobre lo que implicó jurídicamente el bombardeo y secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa la diputada Cilia Flores.

Oliver, cuéntanos qué pasó la madrugada del 3 de enero, tanto desde un punto de vista político como jurídico.

Desde el punto de vista jurídico hubo una ruptura de la orden constitucional, una violación flagrante a nuestra Constitución y a la forma de República que esta establece de manera muy clara en cada uno de sus artículos, por ejemplo, el artículo número 5.

Lo que se vulneró con esta agresión militar contra el país y contra la República no fue solo la integridad territorial, la soberanía, la autodeterminación, sino también, y sobre todo, el ejercicio de la soberanía popular, la que decidió que Nicolás Maduro fuera el presidente electo. Esto no es solamente un asunto técnico electoral, basta ver quién realmente ha tenido la capacidad de conducir el país, incluso ante la ausencia del mismo presidente electo. Son las fuerzas mayoritarias patrióticas y populares que, en definitiva, ocupan los distintos poderes públicos y son los que han mantenido esta república a flote, aun con ese bombardeo.

Desde el punto de vista político, o quizás diría social, humano y político, así en ese orden, lo que sucedió fue el intento de que normalicemos el poder de Estados Unidos. Es el poder de unas corporaciones con mucho potencial militar, que invierten constantemente en empresas mercenarias, que son mil millonarias y tienen como objetivo hacerse con ganancias en todo el mundo a través de la obtención de territorios, materias primas, energía fósil, control de mercado y quitar y poner gobiernos que puedan ser obstáculos para sus intereses.

Todo esto no lo estamos viendo solo en Venezuela, hay también amenazas en Oriente Medio, en África, contra Irán, lo estamos viendo con el genocidio contra el pueblo palestino, con los intentos de desestabilizar a través de Taiwán a China, con la guerra proxy a través de Ucrania, vemos amenazas contra Groenlandia, vemos en Nuestra América y el Caribe con las amenazas contra México, contra Brasil, contra Colombia. O sea, nadie está seguro en el planeta mientras las fauces de ese monstruo estén abiertas, como de hecho lo están.

Desde el punto de vista personal, ¿cómo lo ves tú? Nos puedes contar humanamente qué pasó esa madrugada?

Particularmente, sentí un nivel de conmoción tremenda. Los que vivimos la ausencia física del comandante Chávez asumimos muy de lleno un compromiso con él: cuidar a Nicolás Maduro frente a todas los acechos y amenazas que podía vivir; y así decidimos hacerlo, esa promesa la vamos a cumplir hasta sus últimas consecuencias.

Obviamente, no deja sino un pesar profundo esta acción criminal, discriminatoria, de desprecio absoluto contra la vida y contra la condición de pueblo de Nicolás Maduro. La animadversión que le guardan las élites económicas tiene que ver con su origen de clase, tiene que ver con lo que él expresa de la venezolanidad, de Nuestra América, de los sectores populares que se encuentran en lucha.

“Ultraje” es la palabra que mejor define lo que pudimos haber vivido. Hasta ahora no he encontrado otra más clara, más llana. Hemos sido ultrajados y ultrajadas como República. La sensación de conmoción todavía al día siguiente estaba en la calle de manera general. Yo no vi aquí burlas, yo no vi a nadie que le hiciera el coro a una acción tan terrible, no vi que nadie celebrara. Las caras de la gente que estaba en las calles el día 3 y 4 de enero eran de desagrado, de pesar, de tristeza, eran de conmoción. Por eso no es solamente un problema jurídico lo de la conmoción exterior, es un problema también psicoemocional. Pero acá estamos igual, resistiendo con las mismas aspiraciones y esperanzas.

Juramentación de la vicepresidenta, la doctora Delcy Eloina Rodríguez Gómez, como presidenta encargada, el 5 de enero de 2026. Fotografía: MPPCI

Entendemos que la Constitución no estipula el secuestro del presidente y entendemos también que la Asamblea Nacional no estaba en sesión y que el Tribunal Supremo de Justicia ordena que sea la vicepresidenta quien asuma la presidencia encargada. ¿Por qué es el Tribunal el que hace este ordenamiento y qué implica el mismo?

Más que el Tribunal Supremo de Justicia, lo ordena la Constitución. La carta magna estipula que ante una ausencia sobrevenida del presidente es la vicepresidencia la que asume la presidencia de manera encargada. En este caso, es una ausencia sui generis porque no es ni una ausencia absoluta ni temporal, según lo que establece la Constitución.

Lo sui generis de la ausencia del presidente responde a que no ha habido muerte del mandatario, no se le ha inhabilitado, no se le ha separado del cargo por alguna razón. Lo que hay es el secuestro, la retención y la privación ilegítima de libertad de un presidente en funciones. La Constitución no establece un supuesto como ese, porque se supone que eso no debería pasar, eso no tiene por qué preverlo la Constitución, no debería haber un supuesto ante un presidente que lo enajenen del cargo que está ejerciendo en funciones.

Entonces, ante la ausencia del presidente, la vicepresidenta ejecutiva, en este caso la doctora Delcy Eloina Rodríguez Gómez, asume como presidenta encargada. En ausencia de esta, hubiera tenido que asumir esa responsabilidad otra persona, que sería la cabeza del poder legislativo nacional, es decir, de la Asamblea Nacional.

Todo eso es importante saberlo, porque son procesos que la Constitución establece para que el poder de la República exista independientemente de las situaciones sobrevenidas e inesperadas. Este ordenamiento fue lo que permitió, en definitiva, la sobrevivencia de la República, tal como lo permitió en el año 2002 ante el golpe de Estado contra el comandante Chávez.

Clarifiquemos dos cosas. En primer lugar, la ratificación que da el Tribunal Supremo de Justicia a la Ley de Conmoción Exterior. La Constitución establece que dicha ley debe ser ratificada por el Tribunal, ya que hasta ese momento era un decreto. Entonces el TSJ revisa la constitucionalidad del decreto que establece unas prerrogativas, unas facultades especiales para momentos como este de crisis inesperada por motivos de fuerza mayor.

En segundo lugar, la juramentación de la presidenta encargada. El Tribunal Supremo de Justicia participa, pero también el resto de los poderes públicos, en un acto solemne que se realizó en el Palacio Federal Legislativo, precisamente para que la vocería recayera en una persona física que representa los poderes del Estado en este momento. Ese es un mecanismo que funciona de manera automática, según lo establece la Constitución ante esas circunstancias.

Esperamos que esto se resuelva lo antes posible. Recordemos que al ser Nicolás Maduro prisionero de guerra no tiene por qué responder ante un tribunal penal ordinario de la justicia estadounidense. No es un delincuente común de los Estados Unidos, es un ciudadano venezolano. Pero, a todas luces, la apuesta en este momento del poder estadounidense es desconocer la normatividad internacional, el derecho internacional público y cualquier vía regular para tramitar una controversia. Es lógico que buscaran una acusación a través de una actuación policial que no tuviera que resolverse a través de las instancias internacionales que se han creado para ello, como Naciones Unidas, sino que pudiera de alguna manera justificar esa actuación fáctica.

¿Es por esta razón que el presidente Maduro se declara prisionero de guerra?

Claro, ahora lo va a tener que juzgar un tribunal militar, no un tribunal ordinario. Parte de lo que está previendo la defensa, según lo ha manifestado públicamente, es que ese tribunal se declare incompetente. Si no puede juzgarlo ese tribunal, tiene que ser juzgado en los tribunales de guerra. Él está diciendo que es prisionero de guerra y efectivamente eso es así y eso le consta a todo el mundo.

Tuvieron que desestimar en la imputación el cargo de que era jefe de un cartel de narcotráfico, ya no hay cártel de narcotráfico, cosa que nos parece un descaro tremendo; parece ficción, pero no, a ese punto llegamos. Al día siguiente desaparece el cargo por el cual se llevan al presidente. 

Creo que una de las cosas en las que nosotros tenemos pequeñas victorias, que podemos rescatar de esta derrota militar, de esta agresión, es que Estados Unidos no pudo pasar agachado, no pudo pasar debajo de la mesa. Es obvio que Estados Unidos actuó militarmente, que intervino, que violó la autodeterminación de un pueblo, la soberanía de una república. No lo hizo a través de terceros, no fue por medio de la oposición con una coalición, se tuvo que ensuciar las manos. De manera que queda demostrado que ellos tienen el deber de dar una respuesta ante una situación completamente irregular.

Ya estando la vicepresidenta como presidenta encargada ¿qué viene ahora jurídicamente con el Estado de Conmoción declarado?, ¿cuáles son las vías para avanzar?

Los poderes públicos siguen operando de manera constante, no podemos decir de manera normal, pero sí de manera constante según lo esperado. Están encarnados en sujetos que expresan la voluntad del Estado en este momento, independientemente de la detención ilegal del presidente Nicolás Maduro. Eso implica que ya se están tomando decisiones de Estado. Hoy mismo, 15 de enero, la presidenta encargada dirigió su mensaje anual a la nación, presentó memoria y cuenta de lo que fue el 2025, balance que había hecho y preparado con el presidente Nicolás Maduro. También anunció unas iniciativas legislativas de proyectos de ley que ante la Asamblea Nacional.

Lo primero es la reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos; es un proceso de actualización para que esta ley se adapte a lo que se construyó como Ley Antibloqueo. Es decir, necesitamos que la Ley de Hidrocarburos se ajuste a los momentos que estamos viviendo, cuando tenemos que dinamizar nuestra economía y recuperar el ejercicio pleno del comercio petrolero, que nos fue negado por quienes dicen que defienden el libre comercio precisamente.

El comercio petrolero es una de las cosas que se busca regularizar, dado el bloqueo estadounidense. Quienes dirigen ese país dicen que van a levantarlo; por ejemplo, el vocero de la Oficina del Tesoro, indicó que van a levantar las sanciones contra Venezuela. ¿Por qué no podían haberlo hecho antes?, ¿por qué no podían regularizar antes? ¿Será que necesitan mostrarle algo al pueblo estadounidense, algo que justifique que se hayan gastado 10 millones de dólares diarios durante seis meses para mantener una flota, para atacar y convertir el continente en un continente en guerra?, ¿será que tratan, de alguna manera, de mostrar un trofeo, una suerte de premio, algo que medianamente avale este gasto? Gasto que no dedican al presupuesto de salud, lo dedican a hacer la guerra en el continente, en el mundo.

Volviendo a las propuestas de ley presentadas por la presidenta encargada Delcy Rodríguez ante la Asamblea Nacional y el segundo proyecto tiene que ver de ley para la protección de los y las consumidoras en cuanto al acceso a bienes y servicios y un tercero que está relacionado con la aceleración de trámites en la administración pública.

Entonces, Venezuela es un Estado que está en pleno desarrollo y eso dice mucho de nuestra identidad nacional, de nuestra conciencia y de nuestro nivel de cohesión. Seguramente la apuesta era a la atomización, el “sálvese quien pueda”, la descomposición completa no del Gobierno, sino de la sociedad venezolana. Eso pudieron generar en países como Libia, que ahorita es una rebatiña entre cinco tribus armadas. Pero eso no pasó aquí y no pasó porque nadie tenía la mínima intención de resquebrajar la República, excepto algunos liderazgos que poca influencia real tienen sin sus padrinos y patrocinantes de la guerra.

Se mantuvo la cohesión, se dieron los procesos que establece la Constitución, hay una presidencia encargada en ejercicio que ya está operando, tomando decisiones, gobernando. La vida del país no se para nunca, hay una responsabilidad por las grandes mayorías, pero poniendo por delante tres cosas claras: uno, el rescate, la liberación del presidente y la primera combatiente, la diputada Cilia Flores; dos, garantizar la paz de la República en una situación compleja que involucra mediar con estos factores guerreristas e irresponsables; y tres, a pesar de unos mercaderes de la política que se dedicaron a obtener ganancias del erario venezolano en contubernio con la potencia imperial, preservar el poder político para garantizar las iniciativas de cambio que ha propuesto la Revolución bolivariana. Esta es el gran proyecto de cambio nacional que tanto nos ha costado tejer, leer, construir, discutir y elaborar colectivamente, proyecto que está plasmado en la Constitución, en los distintos planes de la nación, en el Proyecto Simón Bolívar y que nos da orientación.

La presidenta encargada Delcy Eloina Rodríguez Gómez dirige el mensaje anual a la nación. el 15 de enero de 2026. Foto: MPPCI

¿Cómo ves el momento actual y los próximos meses?

Este es un momento de resistencia popular global contra una dictadura global. ¿Por qué hablamos de una dictadura global? Porque los países que no se están invadiendo son países donde directamente Trump se ha pronunciado imponiendo candidatos, Honduras y Argentina, por poner dos ejemplos nada más. Esto ha sucedido frente a nuestros ojos, hemos visto niveles de intervencionismo descarado en países de la región y países del mundo. Ante esto no puede haber menos que una gran resistencia, una gran agitación, una movilización mundial contra esta dictadura global. Obviamente, tiene su correlato en los propios Estados Unidos. Es fundamental que la clase trabajadora, que los sectores populares a lo interno de los países de la Unión Europea y de Estados Unidos puedan cambiar la correlación de fuerzas, puedan llevar a su Gobierno a voces más sensatas, también es la esperanza de que ese poder no destruya la humanidad. No va a ser tan sencillo, pero es la única alternativa que tiene el mundo.

Quienes nos hemos declarado en un proceso de resistencia popular prolongada, nunca pensábamos que esto se iba a resolver de un momento a otro. Tampoco pensamos que podíamos ganar todas las batallas, hay batallas que podemos ganar y otras que por los momentos no. Nuestra primera revolución de independencia no se ganó en un día, no se ganó en un año ni en una década. Esta también va a ser una victoria estratégica de Nuestra América para cumplir nuestro propósito; pero sin duda es una batalla larga.

Venezuela representa, de la mano de las comunas, esa posibilidad de transformación. La comuna es la siembra de la nueva sociedad, es la siembra del autogobierno real, del ejercicio de la democracia directa, de la transformación del Estado, de la vida en convivencia, en comunidad, de eso que es profundamente bolivariano y que constantemente recordaba Simón Rodríguez como lógica de vida: si todos velamos por todos, siempre habrá quien vele por uno. Ese sentimiento fraterno, en solidaridad, de existencia real y no aislada, no atomizada es la garantía de la supervivencia de la especie humana. Tenemos el deber de seguir sembrando y consolidando este proyecto.

Sabemos que hay elecciones en Colombia y Brasil, ¿cómo lees estas elecciones?, ¿qué crees que pueda pasar y cómo afectaría a la región y específicamente a Venezuela?

Ciertamente dependemos de esa correlación de fuerzas en el continente. No es lo mismo que estén Petro y Lula a que hayan estado Duque y Bolsonaro, quienes son expresión del fascismo, estuvieron aupando la invasión a Venezuela por la vía fronteriza. Hemos vivido épocas difíciles, épocas de aislamiento; hemos sido minoría en el continente, minoría no los pueblos, sino minoría a nivel de gobiernos que no se corresponden con la realidad social.

Actividades de la Brigada Internacionalista del PUPSOC. Fotografía: Ariadna A. Mogollón

Desde Venezuela hemos sobrellevado estos períodos de aislamiento, nos hemos repuesto ante esa realidad, hemos construido otra correlación de fuerzas de la mano de los pueblos y las organizaciones populares. Hoy mismo acá hace solidaridad una brigada internacionalista de la PUPSOC, del suroccidente colombiano que, de una manera muy transparente y directa, vinieron a asumir que la batalla de Venezuela es también la del pueblo colombiano y es también la de Nuestra América. Definitivamente, ese es el teatro de operaciones en este momento.

Así que, independientemente de lo que suceda, vamos a tener ires y venires. Finalmente la lucha no es una cosa que se gana por decreto o con varita mágica o con un botón rojo que alguien pisa. Nosotros tenemos que construir a pulso, y veremos avances y retrocesos en Nuestra América, como los que hemos visto.

Estamos llegando a un momento, a un derrotero en el que la humanidad está entendiendo que tiene que construir una alternativa a la sociedad y a la civilización que heredamos porque esta se encuentra en completa decadencia, y la amenaza es acabar con la humanidad y el planeta mismo. Creo que ese es el dilema en el que estamos, podemos digerirlo, podemos llevarlo con calma, administrarlo a lo largo de la vida, podemos también hacernos los locos y las locas, podemos preferir y creer que eso no está pasando, pero esa es la realidad. Conforme a la sensatez, a la humanidad, a la conciencia que cada uno tenga sobre su vida y lo que quiere, tiene que ubicarse en el contexto y asumir partido.

El llamado final es que iniciativas como Ceiba y como otras ventanas comunicacionales informativas de disputa de las verdades, de los sentidos comunes, sigan alentándose, sigan fortaleciéndose, porque también depende de eso el resultado de muchos de estos procesos que son sociales. Los insumos que la sociedad tenga para valorar y tomar decisiones de manera informada, de manera sensata, coherente, no son poca cosa, como no es poca cosa todo lo que han generado las redes sociales y todo el uso terrible que se le ha dado para empañar la mente y la emocionalidad de la gente.

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