Manifiesto

Somos Ceiba, periodismo con memoria, medio de comunicación digital en donde apostamos por la comunicación crítica frente a las narrativas que permiten, favorecen y facilitan el avance del fascismo en todo el mundo.

Hemos elegido el camino del periodismo porque entendemos el periodismo como un acto de cuidado. Desde ahí acompañamos, desde ahí miramos y desde ahí narramos. Queremos contar historias de vida. Historias de resistencia, esperanza y lucha. Historias cotidianas de la gente, de las formas de existencia y cultura de los pueblos. Historias que más allá de datos hablen de experiencias, de realidades, de tristezas y alegrías.

Creemos en un periodismo amplio y diverso, útil, que acompañe procesos desde una mirada crítica y autocrítica. Nos interesa explicar la realidad, analizar problemáticas, profundizar en los temas que nos atraviesan en la cotidianidad. Asumimos el periodismo como un hecho político. Dialogamos con las personas, no con el poder. Apostamos nuevamente por lo colectivo, como espacio de construcción constante.

Queremos marcar nuestros propios ritmos en un escenario en el que parece que solo hay espacio para la coyuntura. ¿Por qué no fraguar otro tiempo para contar lo que queremos? Nos interesa realizar un periodismo pausado, reflexivo y analítico. Ante las narrativas fascistas y hegemónicas coincidimos en la necesidad de escribir libremente, desde nuestras propias agendas, intereses y multiplicidad de voces.
Creemos en un periodismo de la escucha. El respeto, la empatía y la confianza son nuestras claves para la construcción de relaciones, tanto con quienes trabajamos como con las personas que nos confían sus historias y con les, los y las usuarias del medio. Apostamos por un diálogo incluyente y respetuoso. Las personas son parte activa en la discusión de nuestra información, sea cual sea la vía por la que nos comunicamos.

Buscamos ser un medio de referencia en América y entre la población migrante latinocaribeña radicada en el Norte Global. Buscamos ser un registro constante de lo que ocurre en nuestramérica. Este es nuestro motor: desplegarnos en nuestros territorios para escuchar, aprender, dialogar y con ello desarrollar un trabajo de largo aliento.
El concepto territorio nos es vasto. Territorio puede ser un lugar geográfico, atravesado por dinámicas sociales, políticas, culturales y económicas, conformados por las personas y seres que ahí habitan, con sus usos y costumbres, sus sueños y esperanzas, sus deseos individuales y colectivos, con las formas de organización que persisten en cada sitio. Pero también comprendemos el territorio como espacios de intercambio que construimos para generar procesos creativos, diálogos, reflexiones, análisis, resistencias y fiestas.

Conocemos esos territorios imaginarios, sensibles o espirituales. Lugares donde se reproduce la vida y confluimos con la naturaleza que vamos cargando de un lugar a otro, donde habitan nuestras identidades que resuenan aún estando lejos de nuestro territorio geográfico. Estas formas de habitar nos acercan también a otras culturas y realidades.

Venimos de un desgaste y de un panorama desesperanzador: el mundo está en una crisis generalizada marcada por el ascenso de la derecha, la extrema derecha y los ultra conservadurismos en distintas latitudes. Pero somos insistentes y reiterativas, y el desánimo no ha sido suficiente para hacernos desistir. Nos levantamos en lucha contra la imposición del capitalismo fascista y la post verdad emanada de sus laboratorios comunicacionales y think tanks.

Creemos que el pensamiento crítico es una herramienta para fortalecer la capacidad de transformar el mundo. Buscamos generar transformaciones en el sentido común de las personas. Aun dentro del desánimo, confiamos. Creemos en la posibilidad de sostener la esperanza a contramarea. Por eso, nos negamos a asumir las narrativas de muerte que hacen de la violencia un cotidiano imprescindible.

El capitalismo es lo que está en decadencia, no la vida, no los pueblos.

Apelamos a la confianza, al cuidado colectivo, al amor y la ternura en medio de un mundo violento. Reconocemos nuestras diferencias para así poder reconocer nuestras coincidencias. Hacemos periodismo desde nuestras diversidades culturales, sociales y sexo-genéricas. Nos urge salir del molde binario, clasista, racista y sexista que nos ha impuesto el patriarcado. La memoria que recogen nuestros cuerpos, nuestros territorios, nuestras comunidades, nuestras luchas, nuestras fiestas, nuestras tristezas y nuestras alegrías, es lo que nos impulsa a hacer periodismo. Narramos desde la memoria de nuestros pueblos, desde la memoria que nos constituye.

Somos Ceiba, periodismo con memoria.