El carnaval uruguayo: resistencia y sátira política

por | Ene 25, 2026

El carnaval uruguayo, además de cumplir el ritual de los tres días anteriores a la cuaresma, ha sido desde siempre una expresión de lo popular, de la más clara manifestación de la cultura afro y del legado de resistencia pasiva. Se mantiene en el acervo y la voz del pueblo oriental, entonada en los coros murgueros, con su picante humor y uso de la sátira política.

Fotografías: Intendencia Municipal de Montevideo

Caracas, Venezuela. – El calendario marca en rojo los tres días de carnaval que, en el caso uruguayo, coinciden con el verano y convocan a irse de vacaciones o prolongar la licencia sobre las costas del país.

Pero, en verdad, el carnaval uruguayo dura cerca de treinta días si se toma en cuenta la fecha del desfile inaugural, y algo más de tres meses si se consideran como punto de partida los ensayos de los conjuntos carnavalescos que se inician a fines de octubre.

Hoy en día, el mercado ha logrado imponerse haciendo de los espectáculos de carnaval un producto de consumo del turismo, de dura competencia en el concurso oficial que mueve grandes sumas de dinero. Sin embargo, el profundo significado cultural sobrevive con su fuerza original como elemento de resistencia y sátira política.

El carnaval a la uruguaya es arte popular fuera de las cámaras de televisión. Es creado por la gente en los diferentes barrios de Montevideo y tiene su eje fundamental en los tablados barriales, esa suerte de escenarios populares construidos por iniciativa de los vecinos, sin ningún tipo de apoyo oficial. Sobre unos tanques de doscientos litros colocan tablones gruesos y una escalerita, y allí actúan los conjuntos de carnaval.

Además de los tablados, se desarrollan los corsos barriales. Son desfiles de vecinos disfrazados, conjuntos carnavalescos y carros alegóricos que representan algún aspecto propio, por ejemplo, una barca de pescadores si es un barrio cercano a la costa.

Dos componentes principales del carnaval uruguayo son el candombe y la murga. El primero es herencia esclavista y legado africano que preserva las raíces ancestrales ante el paso del tiempo. La sociedad uruguaya se ha apropiado de tal manera que allí donde haya tres personas con tambores de candombe, en cualquier lugar del planeta, se sabrá que son uruguayas. El candombe, la milonga y el tango formarían un tríptico musical proveniente de la misma raíz africana, aunque con evoluciones distintas.

La murga cantada, en cambio, es de raíz europea. Es símbolo de resistencia que, apelando al humor y la sátira, ha sido y es capaz de incidir en la agenda política del país.


Candombe, Llamadas y Comparsas


La palabra “candombe” aparece escrita por primera vez en una crónica del escritor Isidoro de María. Su origen se remonta a fines del siglo XVIII en el virreinato del Río de la Plata, en lo que hoy es Argentina y Uruguay. Originalmente fue concebido como pantomima de la coronación de los reyes congos, imitando la vestimenta y ciertas figuras coreográficas. Más allá de esto, unificó elementos de la religión bantú y la católica.

Inicialmente, la práctica del candombe corría exclusivamente por parte de africanos y afrorientales, quienes tenían destinados lugares especiales llamados “tangós”. Este vocablo da origen en algún momento del siglo XIX a la palabra “tango”, aunque todavía sin su significado actual.

La musicalidad del candombe responde al uso rítmico de los tambores. Es un ritmo enérgico que convoca a la percusión durante la guerra. Pero, puede ser cadencioso, como el “milongón”, en el caso de las vertientes religiosas. La base instrumental son tres tambores que usan la lonja extraída de los vacunos (recuérdese la importante presencia del ganado vacuno en el país) y las barricas de madera de yerba usadas como caja de resonancia, aunque el modelo irá cambiando con el desarrollo de la carpintería.

Piano es el tambor más grande, de sonido grave que marca el ritmo base; el Chico, como su nombre lo indica, es el contrapunto agudo; y el Repique es el que juega con un ritmo repicado entre el Chico y el Piano. Este conjunto de tambores se conoce como Cuerda que es la unidad básica, además de que cada tambor tiene su propio ejecutante.

Ejecutado a golpe de palo y mano, se toca caminando, con un paso dado por un lado, condicionado por el peso de los tambores, que de alguna manera también simboliza el paso de los esclavos caminando encadenados de los tobillos, unos con otros.

La fiesta de candombe se realiza en el desfile de Llamadas, en los barrios Sur y Palermo, de Montevideo, donde habita la comunidad afrodescendiente. Las Llamadas van a continuación del desfile inaugural del Carnaval; deben su nombre al hecho histórico de convocarse, de juntarse a tocar las distintas comparsas, originalmente en la festividad de San Baltazar, festividad prohibida por el gobierno colonial, hasta que de a poco y regulación mediante, permitió que se expresara marchando por algunas calles de la ciudad.

Para desfilar en las Llamadas se organizaron las comparsas, un conjunto integrado por las cuerdas de tambores (pueden llegar hasta cincuenta, unas ciento cincuenta personas), cuerpo de baile y los personajes, quienes, de alguna manera, simulaban a sus amos para lograr expresarse públicamente.

Así la Mama Vieja será una figura central que simula la ama; el Gramillero, si bien es el médico brujo que cura con yuyos (plantas medicinales), va vestido como sus amos, con traje bastón y galerita; el Escobillero danza haciendo una serie de piruetas con la simulación de un palo de escoba; y luego el cuerpo de baile que danza al ritmo de los tambores, con movimientos que aluden al viento y las aguas de los mares. A partir de 1950, se integra la figura de la Vedette, a modo y semejanza de la bailarina del cabaré cubano. Como no alcanzaba solo con la población negra para completar la comparsa, se incorporó para la ejecución de los tambores la figura del Lubolo, un blanco pintado de negro.

Cada comparsa tiene sus colores, su bandera, estrella y estandarte, colores y diseños tomados o bien de la nación africana reivindicada o de las religiones afrodescendientes.

Desfile de llamadas de candombe


La murga es un medio de comunicación


El reconocido murguista Raúl “Tintabrava” Castro habla sobre la esencia murguera en un reportaje realizado por este autor, del cual retomo algunos fragmentos para compartir en Ceiba.

Sobre los orígenes de la Murga y su función cuenta Castro:

“La murga uruguaya se baja de los barcos gaditanos o, mejor dicho, de las tripulaciones gaditanas, de puerto a puerto, que traen su canto, su cultura, y en el puerto, como todas las cosas culturales, es que se expande.

La murga uruguaya, al ritmo de la gaditana, de la murga de la chirigota, es un colectivo que opina de lo político desde el humor, una comedia musical política, y esa comedia musical política se desarrolla aproximadamente en 40 minutos. Y es un carnaval teatral, el uruguayo, no es un carnaval de calle, es teatral fundamentalmente. Las murgas, que son más de 20 o 25 las profesionales, van en un delicado macramé todas las noches por todos esos escenarios, y desde ahí dan su mensaje al pueblo. Cada murga es un medio de comunicación y opina el colectivo de lo que está pasando, haciendo reír a la gente, contagiando la tradición, renovándola constantemente”.

Al estilo de los letristas de tango, personajes de la cultura popular y arrabalera en el sur del continente, Castro describe el rol popular de los guionistas y la originalidad de tomar melodías conocidas y transformarlas en canciones propias: “la murga es un arte popular maravilloso y maneja todas las reglas del arte. O sea que es imposible deshacerlo. [un fenómeno cultural que tiene 100 años] ¿por qué es la canción que perdura? Y porque son letristas que escribían para siempre. El primer requisito es que el letrista escriba para siempre, que hable de él y su momento, y su momento refleja siempre”.

Musicalmente hablando dice Tintabrava: “Es lo popular, agarrar la canción que está de moda o una vieja, un tango viejo y una canción de los chinos, o encontrarse unos neozelandeses que cantan y la rompen y así va a sacar robo, robarse. La cuestión es robar bien, adaptar bien, que todo transpire murga después porque ahí entra la batería. Bombo, platillos, y redoblante, ahí vienen los ritmos. En esos tres tambores, en esos tres elementos de percusión está el camión en donde se sube todo lo demás, tienen que manejar esto, el bombo es el motor; lo pasan a marcha camión, al rock and roll, lo que quiera, (…) el candombeado, el patrás de la plena.”

Con el paso del tiempo y la tecnología (debe saberse que las murgas entonaban sin amplificación), fueron elaborando sus propias melodías con el sello del ritmo murguero.

Con respecto al coro explica Castro: “La cuerda de primos, es la que lleva la melodía y nosotros decidimos la cantidad de integrante, que son 3 o 4 los primos, luego armonizan por sobre esa cuerda, sobre esa melodía, los sobreprimos, los que cantan las tercias del coro; y eventualmente una tercera voz, que es la voz de la tercia, que es una forma de hablar, de nombrar a una octava superior a la segunda voz; y la que cantan los segundos, o sea, la otra cuerda. O sea, tenemos primos, sobreprimos, tercia, que casi siempre son los sobres, segundos y bajos. Esa es la cuerda en la que se basa el coro”.


Apropiación cultural del candombe


El candombe como ritmo será incorporado a distintas manifestaciones musicales. Así aparecerá el candombe cantado; algunos musicales irán más allá fusionándolo con otros ritmos como el jazz. Las orquestas típicas del tango no demorarán en utilizarlo, aprovechando la originaria raíz de pie musical con la mezcla de la raíz afro.

Habrá algunos intentos, por parte de exponentes de la música clásica uruguaya, de que una cuerda de tambores pueda integrarse a la orquesta sinfónica de Montevideo en algunas actuaciones, aunque el candombe siempre fue considerada una expresión marginal de las clases populares.

Fue a partir de fines del siglo XX que sectores de la pequeña burguesía uruguaya se van apropiando del candombe como ritmo y algunos, reconociendo la pertenencia a religiones afroamericanas como el Umbanda, participan masivamente de la fiesta de Yemanjá, cada 2 de febrero.

La proliferación de talleres para la educación de candombe y su incorporación a todo tipo de toque son una clara expresión de este proceso de apropiación cultural al que se le suma uno más significativo: la incorporación de la mujer como tamborera e, incluso, la existencia de comparsas integradas exclusivamente por mujeres.

De la resistencia pasiva a la activa

Montevideo, la capital de Uruguay, fue un mercado de esclavos traídos de África. Se acondicionó para dicho mercado una zona de depósito bautizada como Villa Angola, donde, ante la imperialista visión de “lo negro”no se identificaban los distintos orígenes de los esclavos y los mantenían allí a la espera de los compradores. Pero los esclavos sí se reconocían en sus identidades particulares y empezaron a organizarse por su origen, pudiendo, en la medida que la esclavitud se hacía más flexible, reunirse en Salas de Naciones.

Fue en esas salas, en la intimidad y fuera del ojo del esclavista y el amo, en los galpones de las estancias, que la resistencia pasiva fue preservando su lengua, su cultura, su religión, sus músicas y sus danzas.

Pero el candombe, ritmo musical y sello de identidad preservado de generación en generación en las comunidades afro, irá asumiendo un rol más explícito de rebeldía.

El desalojo del conventillo Mediomundo en Montevideo ocurrió el 3 de diciembre de 1978 durante la dictadura cívico-militar, afectando a ciento veintitrés inquilinos, principalmente afrodescendientes. Con el pretexto de ser un edificio ruinoso se llevó a cabo su demolición. Fue un hecho trágico, aunque a la vez consolidó la identidad afrouruguaya. El 3 de diciembre fue declarado Día Nacional del Candombe y la Cultura Afrouruguaya.

Las familias que vivían en ese conventillo fueron llevadas a distintos barrios periféricos de la capital, por lo que el candombe dejó de ser una expresión de territorialidad solo en los barrios Sur y Palermo de Montevideo, para ser un fenómeno de toda la ciudad.

El candombe en la época de la Colonia


Cultura y poder


Pasan los gobiernos, pasan los políticos, pasan todos, pasan. Pero los artistas quedan. Es la voz popular que está en la esencia del género. Es que le cante el carnaval al poder…Los que todo el año laburan y están ahí en la vuelta de la vida del país cantan y hablan de todo lo que le pasa a la gente.

La murga tiene que decir lo que piensa como colectivo. La murga es la barra de la esquina que de callado se subió al tablado a decir lo que los grandes medios no dicen o distorsionan.

La investigadora sobre carnaval uruguayo Milita Alfaro dice sobre la murga: “Esa puesta en escena desde el escenario, desde el tablado tiene un fuerte contenido identificatorio, ha sido el resultado clave en los procesos de construcción de las identidades colectivas, porque justamente ahí hay formas de decir, de hablar, de bailar, de cantar, donde nace, o por lo menos adquieren su versión más consolidada, una determinada música, una banda de sonido de nuestra identidad”.

Profundizando en la voz contestaria de la murga explica: “su esencia (…) es la del comentario, jocoso, la crítica, la sátira que muchas veces abarca, por supuesto, lo social, abarca lo deportivo, pero que tiene un componente privilegiado en el comentario político de actualidad y en la crítica política, algo que también se explica por el hecho de que la sociedad uruguaya es una sociedad muy politizada, entonces, cualquier manifestación masiva y popular pasa por lo político, y el carnaval ha estado marcado por ese ingrediente a lo largo del tiempo”.

“El carnaval ha estado politizado siempre, incluso con esas agrupaciones que nacen o que empiezan a tener un mayor protagonismo a fines del siglo XIX. Y ya ahí los gobiernos de turno eran absolutamente sometidos a la crítica, a la mirada, a la burla, a la cosa irónica del carnaval, y eso se ha mantenido a lo largo del tiempo y es una de las facetas que genera una mayor comunicación con el público, la gente está esperando eso”.


Un relato contrahegemónico en el tablado


Ese mes del carnaval uruguayo es como la síntesis del relato contrahegemónico de la sociedad o de una parte de la sociedad, identificado con sectores populares, con sectores que no tenían posibilidad de expresarse.

Tenemos que pensar ese carnaval, sobre todo la murga que estuvo identificada durante mucho tiempo con sectores bajos, con sectores de clase baja, incluso sectores marginales que no tenían la posibilidad de dejar su huella, su postura, su punto de vista sobre determinados temas en otro tipo de documentación. Cuando hablo de clases populares no estoy hablando necesariamente de clases populares organizadas que tienen que ver con el movimiento obrero, con el movimiento sindical. Estoy hablando de la gente común y corriente que está por fuera de todo eso, y que de pronto encuentra en el Carnaval el lugar donde dice lo suyo.

Notas relacionadas

Oliver Rivas: «El sentimiento fraterno es la garantía de la supervivencia de la especie humana»

Oliver Rivas: «El sentimiento fraterno es la garantía de la supervivencia de la especie humana»

En entrevista con Ceiba, el diputado Oliver Rivas calificó el secuestro del presidente Maduro como una «ruptura del orden constitucional» y un «ultraje» a la República. Desde el punto de vista jurídico, explicó que la asunción de la presidenta encargada siguió el mecanismo previsto para ausencias del mandatario, mientras que políticamente lo define como un intento de normalizar el poder injerencista de Estados Unidos en la región.

La batalla contra los agresores de la prensa

La batalla contra los agresores de la prensa

A pesar de las amenazas y las agresiones que se siguen registrando en contra de miembros de la prensa en Michoacán, un grupo de periodistas ha decidido enfrentar a sus agresores directamente, denunciando a quienes intentan impedir la libertad de expresión, como una forma de combatir la impunidad y cobrar caro el precio de la censura.

Ceiba y la terquedad del periodismo militante

Ceiba y la terquedad del periodismo militante

El mundo se volvió un lugar inseguro, pareciera que la vida de nuestros pueblos no vale. Ante esto, desde Ceiba, traemos una serie de cartas a Venezuela, que dan muestra de nuestro periodismo militante en la producción de sentido de vida, en la construcción colectiva y la alegría como resistencia.