Cacao venezolano: la soberanía alimentaria se construye desde la comuna

por | Dic 14, 2025

En Venezuela, la industria del cacao experimenta transformaciones profundas, impulsada por un modelo de economía social, en el que los proyectos comunales y organizaciones colectivas, superando grandes desafíos, están redefiniendo la producción, procesamiento y comercialización de su cacao. Este modelo, además de fortalecer las economías locales (comunas), dan valor y vigencia a los conocimientos ancestrales, lo que garantiza la calidad, aroma y prestigio mundial de su semilla.

Texto: Vanessa Delgado

Fotografías: Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela

Miranda, Venezuela.− Investigaciones recientes han concluido que el cacao es originario de la cuenca del Orinoco-Amazonas, en América del Sur, de donde fue trasladado a Mesoamérica por los habitantes originarios. Su expansión mundial se debe al proceso de colonización económica llevado a cabo por los españoles, quienes lo convirtieron en producto agrario de exportación dentro de América y hacia Europa. Fue tan inmensamente valorado que sus semillas llegaron a convertirse en moneda de intercambio comercial.

Venezuela se posicionó como una de las principales regiones productoras y exportadoras de cacao. “Grandes cacaos” se les llamaba a los dueños de las plantaciones y de la mano de obra esclava durante la Colonia. A la par que acumulaban grandes riquezas monetarias −con las que compraban títulos de nobleza, dicho sea de paso−, la población esclava, constituida por personas negras e indígenas, acumularon grandes riquezas culturales e identitarias alrededor del cacao.

Actualmente, la producción venezolana de cacao no es la de mayor rendimiento industrial en la región latinoamericana, pero la calidad en aroma y sabor de los granos recibe reconocimiento mundial por parte de degustadores, franquicias y chocolatiers. Esta ventaja ha llevado al país a proponerse el rescate de plantas de procesamiento de cacao y de la producción a escala de exportación sostenida. Ejemplo de ello es la alianza comercial con Rusia para la comercialización reciente de cincuenta toneladas de cacao, proyectada en prospectiva a 3 000 toneladas.

Al lado del aumento de la producción cacaotera que aportaría a la diversificación económica de exportación en Venezuela, es importante la consolidación de la agroproductividad interna. En este sentido, la forma de organización territorial, social y política basada en la Comuna y los proyectos de producción colectiva resultan de gran interés. La comuna supone el autogobierno local, descentralizado, que atiende sus necesidades propias y aprovecha sus ventajas comunitarias, promoviendo una economía social a través de la creación de proyectos socioproductivos. Este tipo de organización tiene una tierra fértil en diversas regiones del país. Por otro lado, en el caso del cacao, su estudio, cultivo, procesamiento y producción han estado en manos de comunidades dueñas de conocimientos ancestrales y de una visión colectiva del uso de la tierra.


Prácticas tradicionales que garantizan calidad


Saberes acumulados sobre luz, sombra y suelos de la franja tropical venezolana para el cultivo y procesamiento del cacao aseguran calidad y variedad de sabores. También intervienen las prácticas tradicionales en la consecución de los finos y variados sabores y aromas. La fermentación se realiza en cajones de madera dulce, y el secado y tostado se hacen exponiendo los granos naturalmente al sol. Estas técnicas han sido celosamente resguardadas durante más de cuatrocientos años.

La semilla nacional es similar a la diversidad humana que habita el país. Entre otras, se producen las tres especies mayormente conocidas mundialmente: Forastero, de alta resistencia a las enfermedades y gran productividad; Trinitario, resistente y aromático; Criollo, de cuidado riguroso por ser sensible a enfermedades, pero de aroma exquisito. El nombre de este último es el del grupo social dominante durante la Colonia: descendientes de blancos europeos nacidos en esta tierra, quienes abrieron la ruta para comercializar el cacao internacionalmente.

Actualmente, personas productoras de cacao han participado en procesos de formación y han creado comités locales de calidad y resguardo de esas semillas autóctonas. Persiguen proteger la alta calidad reconocida por la Organización Internacional del Cacao  International Cocoa Organization.

En el pueblo de Chuao, en las costas del estado Aragua, se lleva a cabo el secado de las semillas frente a la iglesia de la localidad. En medio de las plantaciones, las mujeres regalan a capella “cantos de sirena”, de alta carga emotiva y de alabanza y honor a alguna espiritualidad. También son cantos para las plantas, porque estas, como las personas, crecen mejor si crecen con amor.

La semilla de Chuao ha sido galardonada con una certificación internacional por denominación de origen Cacao Chuao, más de 400 años de tradición, reconocimiento oficial del Estado venezolano a través del Servicio Autónomo de Propiedad Intelectual (SAPI), un sello de calidad otorgado por poseer características únicas debido a su lugar de origen y métodos de producción locales. Desde la Colonia, la propiedad de la hacienda cacaotera de Chuao fue entregada a la entidad religiosa “Obra Pía de Chuao” con el objetivo de sostener a la Iglesia y hacer obras de caridad. Las luchas independentistas sentaron las bases para que siglos después la tierra pasara a propiedad de la comunidad.

En 1976, los y las habitantes del pueblo se organizaron y conformaron la Asociación Civil Empresa Campesina Chuao, una cooperativa que se basa en la propiedad colectiva y en la gestión comunal de la producción del cacao. Sus miembros son residentes del pueblo y tienen los mismos derechos y compromisos dentro de la empresa. La cooperativa produce de dieciocho a veinte toneladas anuales de cacao de manera colectiva, conservando tradiciones y técnicas ancestrales que fortalecen la identidad local y promueven el turismo. Al controlar todos los procesos, desde el cultivo hasta el procesamiento, Empresa Campesina puede negociar mejores precios y beneficia directamente a toda la comunidad.

Postal del secado del cacao.

La empresa japonesa “Chuao Trading” CHUAO TRADING es quien tiene la comercialización y exportación exclusiva del cacao de Chuao. En el año 2021, como gesto de amistad y compromiso, la compañía entregó parte de su propiedad a la Empresa Campesina Chuao. Esta alianza estratégica da continuidad a la exportación del rubro hacia mercados de Europa y Japón, sus principales destinos.

Otro enclave importante se encuentra en el estado Miranda, ubicado en la región centro-norte, donde hay haciendas cacaoteras que datan de la Venezuela colonial. Estas siguen siendo claves en la producción de cacao Trinitario, de naturaleza “multisápida”, como se adjetiva en el país a los productos que ofrecen diversidad de sabores. Sus semillas tienen sabor a frutas, tabaco, especies y frutos secos.

En esta región, opera desde 2024 el Centro Nacional de Investigación, Desarrollo e Innovación del Cacao ente adscrito al Ministerio del Poder popular para Ciencia y tecnología (Mincyt) MINCYT. Sus estudios se hacen en las áreas de mejoramiento genético para hacer frente al cambio climático, garantizar la protección genética de la semilla y promover la formación técnica de productores.

En esta región la dinámica alrededor de la producción cacaotera es colectiva y familiar, y el papel de las mujeres es vital para sostener los conocimientos ancestrales en cultivo y procesamiento. Para reconocer este rol, el Gobierno bolivariano creó el “Plan Cacao con aroma de mujer” que incluye talleres de formación, capacitaciones y asistencia técnica, específicamente a mujeres cacaoteras.

Sobre los estados Aragua y Miranda, se ubica el estado Sucre como el principal productor de cacao en Venezuela, aportando el 40 % del total de la exportación nacional. En esta entidad, especialmente en las zonas de la Península de Paria, Río Caribe, Yaguaraparo y Güiria, ubicadas en la región oriental costera, rinde el cacao tipo Trinitario altamente valorado en la industria de chocolate fino.

El cacao de esta zona recientemente entró en la solicitud de “Indicación Geográfica Protegida” Gobierno bolivariano avanza en agenda para la protección de zonas cacaoteras, certificación otorgada por SAPI que asegura que la calidad del cacao se debe fundamentalmente a la ubicación geográfica. También está clasificado como “Cacao fino de aroma” por la Organización Internacional de Cacao, clasificación que tiene todo el cacao de Venezuela con calidad de exportación.

La base de la producción de cacao en el estado Sucre son los pequeños y medianos productores, organizados en asociaciones y cooperativas, en centros de acopio colectivos, para el secado y fermentación de los granos. Con ello garantizan la calidad en el procesamiento y logran mejores precios en las negociaciones frente a intermediarios y exportadores. El Mincyt y algunas empresas privadas han hecho grandes aportes a la actividad comunitaria cacaotera de Sucre, impulsando proyectos de investigación, capacitación técnica y desarrollo de estrategias para combatir enfermedades como la «escoba de bruja», la cual ha afectado gravemente los cultivos.

Los granos de cacao del estado Sucre son grandes y bien formados, de sabor dulce, afrutados, y bajo amargor. Estas características le dan prestigio para elaborar chocolates gourmet y le permiten alcanzar buenos precios para la comercialización. La mayor parte de su exportación está principalmente en manos de empresas privadas como CIVEN CIVEN en alianza con las cooperativas de productores. Estas últimas están impulsando su capacidad de autogestión y de exportaciones directas, sin intermediarios, para así obtener beneficios directos para la comunidad.

El cacao venezolano se distingue por su alta calidad.


Tukawa, chocolate hecho en comuna


Hacia el sur del lago de Maracaibo, en territorio que comparten los estados Mérida y Zulia, al occidente de Venezuela, se cultiva un tipo de cacao llamado “porcelana”. Es un cacao criollo peculiar, caprichoso, que no se trasplanta fácilmente a otras tierras y no responde efectivamente a técnicas de fitomejoramiento genético para hacerlo resistente a enfermedades y cambio climático. Con un alto contenido en grasa y haba completamente blanca, es escaso: la planta puede producir cientos de flores, pero solo un pequeño porcentaje se transforma en mazorca que ofrece veinticinco granos.

Del lado de Mérida, está ubicada la comuna socialista Che Guevara 2021. Allí funciona una planta procesadora de cacao, operada mayormente por mujeres. La instalación tiene un vivero con capacidad para cincuenta mil plantas; cuenta, además, con un beneficiario que alberga cajones de madera dulce, donde se fermenta y se activan los elementos que dan un fino aroma especial al cacao. La capacidad de producción es de hasta cuatro toneladas de cacao de varias especies, entre ellas el tipo porcelana.

Felipe Vanegas, representante de la comuna, señala que actualmente están procesando entre 1,5 a 2 toneladas mensuales de cacao, dependiendo de la demanda. “Formamos una asociación de cacaoteros, a través de las empresas de propiedad social directa y están vinculados a planes gubernamentales como el Plan Nacional del Estado de Redes Socialistas de Innovación Productiva, la Alianza Científico-Campesina del Plan Nacional de Cacao, para mejorar los cacaotales de la zona, y la Gran Misión, Ciencia y Tecnología «Dr. Humberto Fernández Morán» donde los cacaoteros reciben una de las formaciones técnicas más importantes para garantizar la calidad del producto”.

La marca registrada de la comuna Che Guevara es Tucawa y el comprador principal, con alrededor del 60 % de la producción, es el Ministerio del Poder Popular para las Comunas. También comercializa bombones y barras de chocolate, manteca de cacao, chocolate de taza y en polvo, en comercios de los estados Mérida, Táchira y Trujillo.

Felipe Vanegas añade: “No hemos logrado la exportación de nuestro cacao, es una meta que tenemos a mediano plazo. La principal limitación es el capital. El cacao requiere muchos recursos, los productores en el territorio necesitan financiamiento para pagar a los obreros y cubrir gastos. Nuestras empresas no pueden competir con el sector privado y con los grandes exportadores que obtienen financiamiento de la banca pública, privada e, incluso, del extranjero. La falta de capital para la inversión en la compra de cacao a los agricultores y financiamiento para adquirir la maquinaria para pasar a fase de industrialización son nuestra principal problemática”.

Elsy Terán, también representante de la Comuna, comenta que “este proceso inédito en Venezuela ha sido ejemplo de autonomía de producción local, agroecología, precios justos y procesos de pedagogía y formación técnica, donde participan escuelas, semilleros científicos para los niños, universidades cacaocultoras y toda la comunidad”.

Se trabaja arduamente para desmontar el modelo de dependencia en la producción de cacao.


El Konuco colectivo de Laura Morales


Artesana, conuquera, maestra chocolatera, Laura Morales, con dedicación y cuidado, va sembrando plantas de cacao en esos pequeños espacios para cultivo y autoconsumo que en Venezuela se llaman “conuco”. El resultado son los productos Konuco Artesanías: barras de chocolate con especias como ají, canela y sarrapia; tabletas de chocolate con casabe, frutas, frutos secos, licor y vino dulce de cacao, y chorote, una bebida cuya receta es heredada de los pueblos indígenas timoto-cuicas y mucu-chamas que habitaban en los Andes venezolanos, actualmente los estados Mérida y Trujillo.

Además de producir en su conuco, Laura lo hace en espacios “ajenos”, intercambiando semillas con otros cacaoteros y cacaoteras. Se dedica a la enseñanza de los procesos de producción de cacao y chocolate, en la escuela de emprendimiento de Lamas Santa Cruz de Aragua, ofrece talleres comunitarios presenciales y vía online a través de su cátedra Cacao Venezuela, y comparte alguno de sus productos en el colectivo literario Claudio Castillo de Santa Cruz de Aragua donde hace vida y se deleita con poesía y otras creaciones artesanales. Este ejercicio pedagógico, junto a la inventiva colectiva, es lo que ha hecho posible la creación de los productos Konuco Artesanías. Por ello, Laura dice que el cacao es «un lienzo para desarrollar productos alimenticios de alta gama».

Marcas emergentes como Konuco Artesanías conservan y promueven el consumo de la manteca de cacao como un alimento esencial por su contenido en potasio, hierro, magnesio y vitamina A. Mientras, las estrategias de marketing de empresas transnacionales chocolateras abaratan costos para aumentar la cantidad de productos en el mercado, utilizando cacao de menor calidad y mayor rendimiento, como el cacao clon o cacao en polvo que ya ha perdido sus propiedades alimenticias. Además, añaden saborizantes, aromas artificiales, aditivos químicos y aceite vegetal a sus recetas, ingredientes que no son recomendables para la salud.

El cacao venezolano no solo es un alimento antiguo que produce placer. Es un tesoro ancestral resguardado como patrimonio. Para aumentar la comercialización de los productos cacaoteros de factura tradicional y de calidad, son necesarias políticas dirigidas al aumento de la demanda por parte de la población nacional, lo que implica elevar la cultura del cacao, no limitarla a eventos, degustaciones o meriendas dulces, sino promover su inclusión en la dieta alimenticia. Consumir cacao, consumir local y promocionar las marcas emergentes.

El dominio del mercado de las exportaciones de cacao venezolano sigue siendo predominantemente del sector privado. Esta realidad puede tomar un nuevo rumbo con las gestiones del Plan Cacao que, junto a proyectos comunales y colectivos, implementa iniciativas clave para mejorar la producción, procesamiento e intervención directa en nuevos mercados internacionales. Se están fortaleciendo las capacidades de autogestión para desmontar el modelo tradicional de dependencia y monopolios de exportación.

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